
Intercargo no consiguió ofertas válidas para vender el 100% de sus acciones
Actualidad25/06/2026
REDACCIÓNLa licitación quedó desierta con cinco interesados sin documentación suficiente, en un mercado de rampas abierto a operadores privados desde 2024.

La venta de Intercargo quedó frenada antes de llegar a una instancia de competencia real entre compradores. Aunque cinco empresas habían manifestado interés en quedarse con la compañía estatal, ninguna presentó una oferta válida ni acreditó las condiciones económicas y técnicas exigidas. La licitación fue declarada desierta y dejó sin avance el intento oficial de transferir el 100% de las acciones.
El dato golpea sobre una empresa que todavía ocupa un lugar central en los aeropuertos argentinos, pero que ya no tiene la protección regulatoria que sostuvo durante décadas. Intercargo presta servicios de rampa y traslado de equipajes en las principales terminales del país. Esa posición, que antes representaba una ventaja casi automática, quedó modificada por la apertura del mercado de asistencia en tierra.


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La operación tenía un precio base cercano a los US$45 millones y había sido postergada en dos oportunidades. El esquema previsto contemplaba mantener a Intercargo como unidad operativa, con continuidad de contratos y licencias en los aeropuertos donde presta servicio. Sin embargo, la falta de documentación suficiente por parte de las firmas interesadas impidió avanzar con la privatización.
La información publicada en la plataforma oficial Contrat.Ar confirmó que el proceso no logró reunir propuestas admisibles. No se trató de una ausencia completa de interés, sino de la imposibilidad de transformar ese interés inicial en ofertas válidas. Esa diferencia resulta relevante porque muestra que el activo fue observado por el mercado, pero no alcanzó a generar compromisos concretos bajo las condiciones planteadas.
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El trasfondo de la licitación está marcado por la desregulación del sector aerocomercial. Hasta 2024, Intercargo funcionaba bajo un régimen monopólico vigente desde 1990, que obligaba a las aerolíneas a contratar sus servicios en los 21 aeropuertos donde la empresa tenía presencia. Desde la apertura, las compañías quedaron habilitadas a elegir prestadores, operar con nuevos jugadores privados o avanzar con esquemas de autoprestación.
Ese cambio alteró el cálculo económico de cualquier potencial comprador. Comprar Intercargo ya no significaba adquirir una posición monopólica garantizada en buena parte del sistema aeroportuario. La empresa conserva contratos, estructura y presencia, pero ahora debe moverse dentro de un mercado donde otras firmas empiezan a disputar los servicios de rampa.
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Actualmente existen 13 empresas autorizadas para prestar servicios de asistencia en tierra en el país. La lista incluye a American Jet, Global Protection Service, Fly Seg, Air Class Cargo, Handyway Cargo, Escalum Investment, MNZS, Jet Handling FBO, Swissport Argentina, Acciona Servicios Argentina, Crossracer Ramp, TALMA y Milenium Air. De todos modos, la competencia plena todavía no aparece consolidada, porque solo cuatro se encuentran operativas en la práctica y el resto continúa en fase de implementación o inversión en equipamiento.
La liberalización también permitió que algunas aerolíneas ajustaran su propia estrategia operativa. Aerolíneas Argentinas inició la prestación de handling para otras compañías, como JetSMART, mientras que Flybondi y American Airlines ya contaban con esquemas de autoprestación en determinados aeropuertos. Esa posibilidad reduce la dependencia histórica de Intercargo y amplía la cantidad de alternativas disponibles para las empresas aéreas.
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La compañía estatal arrastraba además un cuadro financiero sensible. Entre 2020 y 2023 recibió alrededor de $6.700 millones en asistencia estatal para sostener sus operaciones, fondos que se interrumpieron a partir de 2024 dentro del ajuste fiscal. Al momento de la licitación, según datos oficiales, contaba con activos corrientes equivalentes a unos US$55 millones.
El Gobierno había justificado la privatización en la necesidad de eliminar el monopolio, mejorar la eficiencia y reducir el impacto de los conflictos gremiales sobre la operatoria aeroportuaria. Esa explicación quedó atravesada por un efecto no menor: la apertura del mercado quitó parte del atractivo que podía tener una venta integral. En otras palabras, la reforma que buscó dinamizar el sector también debilitó la ventaja estratégica de la empresa ofrecida.














