
La microbiota intestinal moldea el sistema inmune antes de que aparezcan las alergias
Enfoques28/06/2026
REDACCIÓNHay algo que ocurre en silencio durante los primeros meses de vida y que puede determinar si un niño padecerá asma, dermatitis o alergias alimentarias años después.

Ese algo no se ve ni se siente: es la microbiota intestinal, el ecosistema de microorganismos que coloniza el organismo desde el nacimiento y que cumple un papel mucho más amplio que el de ayudar a digerir. Su maduración condiciona, en buena medida, cómo se va a comportar el sistema inmunológico de ese niño para el resto de su vida.
La evidencia científica acumulada en los últimos años establece que los primeros 1.000 días —desde la gestación hasta los dos años— constituyen una etapa crítica para la formación de ese ecosistema. Lo que sucede en ese período no puede rehacerse después. Investigaciones recientes mostraron que los niños que más tarde desarrollaron enfermedades alérgicas —como alergias alimentarias, dermatitis atópica, asma o rinitis alérgica— presentaban patrones de desarrollo microbiano diferentes desde etapas muy tempranas, mucho antes de que apareciera cualquier síntoma. Una maduración más lenta de la microbiota en el primer año se asoció con una mayor probabilidad de que esas condiciones se instalaran.


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"La microbiota cumple un papel fundamental en el entrenamiento del sistema inmune durante los primeros meses de vida. Hoy sabemos que las alteraciones en ese proceso pueden tener consecuencias que se manifiesten años después." Así lo explicó la Dra. Mabel Carosella, pediatra y Directora Médica del Grupo Pediátrico Belgrano R. Su afirmación apunta a un punto que la ciencia subraya con creciente insistencia: el origen de muchas enfermedades crónicas infantiles no está en el momento en que se diagnostican, sino en decisiones —o circunstancias— de los primeros meses.
Varios factores moldean la composición de esa microbiota durante la ventana crítica. El tipo de parto, la exposición a antibióticos, la lactancia materna y la alimentación complementaria son los más estudiados. Cada uno de ellos puede inclinar la balanza hacia una microbiota más diversa y protectora, o hacia un perfil empobrecido que deja al sistema inmune sin el entrenamiento adecuado. La lactancia, en particular, aporta componentes específicos que alimentan a las bacterias beneficiosas y contribuyen a la maduración de las defensas del bebé.
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La Dra. Carosella subrayó que la nutrición en esta etapa es una herramienta concreta, no un factor secundario: "garantizar una nutrición adecuada en esta etapa es una de las herramientas más importantes para favorecer un desarrollo saludable". Esa mirada convierte a los pediatras y a los equipos de salud en actores clave no solo para tratar enfermedades, sino para prevenirlas desde antes de que existan. El seguimiento nutricional del lactante deja de ser un control de rutina para volverse una intervención con consecuencias medibles a largo plazo.
Cuando la alergia ya se instaló, el cuadro más frecuente en Argentina es la alergia a la proteína de leche de vaca, conocida como APLV. Se trata de una condición que requiere la sustitución de la leche convencional por fórmulas especiales —llamadas leches medicamentosas— cuyo costo puede ser prohibitivo para muchas familias. La ley nacional N° 27.305 fue sancionada precisamente para resolver ese problema: establece la cobertura al 100% de esas fórmulas, sin límite de cantidad ni de tiempo, reconociendo que son un tratamiento médico y no un suplemento opcional.
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"Esta normativa representó un avance significativo para miles de familias, al reconocer que estas fórmulas especiales constituyen un tratamiento médico indispensable", señaló el Dr. Leandro Desplats, fundador y Secretario General de la Asociación Leches Medicamentosas. La existencia de la ley marcó un antes y un después en términos de reconocimiento del derecho, al equiparar el acceso a la nutrición terapéutica con el acceso a cualquier otro medicamento esencial. Sin embargo, el médico fue directo al señalar que la norma no alcanza por sí sola para garantizar ese acceso en la práctica.
Desde la Asociación Leches Medicamentosas advierten que persisten barreras concretas de acceso por parte de obras sociales y prepagas. Las demoras en las autorizaciones, los rechazos de cobertura y las trabas administrativas dejan a familias sin el tratamiento durante períodos que pueden impactar directamente en el estado nutricional e inmunológico del niño. El Dr. Desplats fue categórico al respecto: "Ningún niño debería quedarse sin el tratamiento nutricional que necesita por razones económicas". La frase resume la distancia que puede existir entre lo que la ley garantiza y lo que las familias realmente obtienen.
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La coincidencia de una fecha conmemorativa —el Día Mundial de la Microbiota, que se celebra el 27 de junio— con este conjunto de datos y testimonios médicos subraya una agenda científica que excede lo simbólico. La microbiota intestinal dejó de ser un tema de laboratorio para volverse un eje de la pediatría preventiva. Conocer su funcionamiento, proteger los factores que la fortalecen y remover los obstáculos que impiden tratar sus consecuencias son tres acciones distintas pero igualmente urgentes. Una ley existe; las barreras también.
















