Gripe aviar H5N1: hallan por qué enferma ubres de vacas lecheras

Actualidad27/06/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

Un estudio identificó receptores en el tejido mamario bovino, dato que explica la mastitis grave, la pérdida de leche y los riesgos en granjas.

Vacas afectadas por carbunclo en La Pampa Imagen ilustrativa
Vacas afectadas por carbunclo en La Pampa Imagen ilustrativa

Las ubres de las vacas lecheras quedaron en el centro de una explicación científica sobre el comportamiento del virus H5N1. Investigadores estadounidenses identificaron que la gripe aviar encontró en el tejido mamario bovino una vía de ingreso especialmente favorable. Ese hallazgo permite entender por qué el brote afectó la producción de leche sin mostrar el patrón respiratorio esperado.

La investigación, publicada en Science Advances, analizó el mecanismo biológico que permitió una infección atípica en ganado lechero. El equipo encabezado por Suresh Kuchipudi, de la Universidad de Pittsburgh, junto con Lauren E. Pepi, de la Facultad de Medicina de Harvard, utilizó técnicas de glicómica para estudiar los receptores celulares del virus. El resultado ubicó a los receptores de ácido siálico unidos a N como un punto decisivo para la entrada viral.


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Esos receptores aparecieron distribuidos en todo el tejido mamario, pero casi ausentes en el sistema respiratorio de las vacas. La combinación explica por qué los animales presentaron mastitis necrotizante, una inflamación grave de las glándulas mamarias, sin los síntomas respiratorios que suelen asociarse a la influenza. “Esto convertía a las glándulas mamarias en un caldo de cultivo perfecto para el virus”, explicó Kuchipudi.

El brote que encendió las primeras dudas apareció a principios de 2024 en el Panhandle de Texas. Los veterinarios observaron cuadros severos en vacas lecheras, pero buscaron inicialmente causas habituales dentro de las enfermedades productivas. “La mastitis es una enfermedad clásica en los animales de producción lechera, y los veterinarios buscaban diligentemente la causa entre los sospechosos habituales, como los patógenos bacterianos”, señaló Kuchipudi.


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La confirmación del origen viral modificó esa lectura inicial. El especialista reconoció que el sector no esperaba encontrar gripe aviar detrás de esos síntomas mamarios. “Cuando se descubrió que el verdadero culpable era la gripe aviar, todos los implicados en el sector quedaron completamente sorprendidos. Ni siquiera habíamos considerado que el ganado pudiera ser huésped del virus H5N1”, agregó.

El hallazgo también reubica el problema dentro de la bioseguridad lechera. Cuando una vaca contrae la infección, el virus puede salir en grandes cantidades a través de la leche. “Cuando una vaca se infecta, libera grandes cantidades del virus en la leche”, advirtió Kuchipudi, en referencia al riesgo para trabajadores rurales, animales de compañía y sistemas de ordeño.


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Otro estudio citado, realizado por investigadores de la Universidad de Cornell en 2025, mostró el impacto económico de un brote en un rebaño de Ohio con 3.900 vacas. Las primeras señales clínicas aparecieron cinco días antes del diagnóstico, con pérdida de rumia y caída en la producción. Cerca del 20% de los animales mostró síntomas, con una reducción aproximada de 900 kilos de leche por vaca durante 60 días.

El costo productivo también resultó considerable. La estimación por animal afectado llegó a 950 dólares, mientras que el costo total del brote en ese rebaño alcanzó los u$s737.500 por mortalidad, eliminación y pérdidas de producción. La seroprevalencia positiva en casi el 90% de los 637 animales analizados sugirió una transmisión muy eficaz dentro del establecimiento.


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La investigación también detectó señales en vacas no lactantes. Los anticuerpos aparecieron en 17 de 42 animales en fase seca, lo que indica que el riesgo no se limita a las vacas en plena producción de leche. Ese dato amplía la mirada sobre los focos silenciosos dentro de las granjas y obliga a observar categorías que podrían quedar fuera de los controles habituales.

Los científicos advirtieron que el mecanismo exacto de transmisión aún requiere más precisión. En el estudio citado se indicó que “aunque se desconoce el mecanismo preciso de transmisión del virus HPAI H5N1 en el ganado lechero, esto coincide con las infecciones por otros virus de la influenza A, que pueden propagarse rápidamente entre poblaciones de mamíferos susceptibles, incluidos humanos, perros y cerdos”. La advertencia conecta el problema bovino con la vigilancia sobre otras especies.


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Los reportes del APHIS, el Servicio de Inspección de Sanidad Animal y Vegetal del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, sumaron casos en Idaho y registros en otras especies. También se informaron infecciones en gatos domésticos de varios estados, una foca común en Washington y ratones en Misuri. En aves de corral, los brotes alcanzaron Iowa, Nebraska, Nueva York, Colorado e Indiana, además de mercados de aves vivas en Nueva York.

La alimentación de mascotas con leche cruda aparece como una práctica riesgosa dentro de ese cuadro. Investigaciones previas del equipo reportaron muertes en gatos vinculadas a esa exposición. Kuchipudi remarcó que la pasteurización elimina el virus, por lo que el consumo de leche sin tratamiento queda como una conducta que puede facilitar nuevos daños sanitarios.


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El valor del estudio no se limita a explicar un brote. Kuchipudi planteó que el análisis de receptores puede servir para anticipar qué especies o tejidos resultan vulnerables ante nuevas infecciones. “Podemos anticipar si desarrollarían síntomas respiratorios, si solo presentarían mastitis, como ocurre en las vacas, o si podrían manifestar una enfermedad neurológica, tal como identificó nuestro equipo en los gatos. Lo aprendido permitirá prepararnos mejor y evitar sorpresas en el futuro”, sostuvo.

La vigilancia de la gripe aviar en producción animal cambia con este hallazgo. El seguimiento ya no puede mirar solo síntomas respiratorios ni concentrarse únicamente en aves. El límite operativo queda en las granjas: detectar temprano, controlar la leche cruda y revisar tejidos vulnerables será decisivo para reducir pérdidas productivas y riesgos sanitarios.

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