
El exjefe de Gabinete presentará su renuncia al directorio de la petrolera estatal, mientras el Gobierno intenta cerrar su salida política nacional.

La salida de Manuel Adorni del Gobierno nacional tendrá una segunda derivación institucional. El exjefe de Gabinete dejará también su lugar en el Directorio de YPF, donde había sido designado como representante del Estado. La decisión se conoce menos de 24 horas después de su renuncia al cargo que ocupaba dentro de la Casa Rosada.
Según confirmaron fuentes oficiales, Adorni presentará formalmente su renuncia al directorio de la compañía durante la semana que comienza. Luego, la dimisión deberá ser tratada por las autoridades de YPF, de acuerdo con los mecanismos internos previstos para ese tipo de cargos. El movimiento forma parte del cierre de su paso por la función pública.


La decisión se produjo en medio del reacomodamiento político que atraviesa el Gobierno de Javier Milei. La renuncia a la Jefatura de Gabinete dejó abierto el interrogante sobre la continuidad de Adorni en otros espacios vinculados al Estado. La silla en YPF era uno de los cargos más sensibles por el peso estratégico de la petrolera.
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Adorni había ingresado al directorio de YPF en enero, en representación del Estado nacional. Su designación lo ubicó en una posición relevante dentro de una empresa con mayoría accionaria estatal y peso decisivo en el sector energético. La compañía está presidida por Horacio Marín y mantiene un rol central en la política hidrocarburífera del país.
El planteo sobre su continuidad tomó fuerza luego de que el exfuncionario presentara su dimisión en la Casa Rosada. Para sectores de la oposición, su salida del Gabinete también debía alcanzar al directorio de la petrolera. Ese reclamo se apoyó en el avance de la causa judicial en la que Adorni es investigado por presunto enriquecimiento ilícito.
Desde el entorno oficial señalaron que la renuncia al directorio de YPF responderá a la voluntad del propio Adorni de apartarse de la actividad pública. La decisión también reduce un frente de tensión para el Gobierno, que busca ordenar la transición política tras la salida de uno de sus funcionarios más expuestos. El reemplazo deberá ser definido por los canales correspondientes.
Uno de los puntos que volvió a aparecer en la discusión pública fue la remuneración asociada al cargo en la petrolera. Distintas versiones ubicaron ese monto en cifras elevadas, aunque al momento de su designación se había informado que renunciaba a los honorarios de YPF y percibía solo su salario como funcionario. Por eso, el dato quedó instalado como parte del debate político, pero no como un elemento cerrado.
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La salida de Adorni de YPF también tiene una lectura institucional. El cargo representaba una continuidad dentro de la estructura estatal aun después de haber dejado la Jefatura de Gabinete. Con la renuncia, el Gobierno busca evitar que esa permanencia siga alimentando cuestionamientos en el Congreso y en la oposición.
La investigación judicial seguirá su curso por fuera de las definiciones administrativas. Adorni dejó el Gabinete en medio de las acusaciones por presunto enriquecimiento ilícito y sostuvo públicamente que su decisión estaba vinculada a ataques mediáticos contra él y su familia. La oposición, en cambio, interpretó su salida como una consecuencia del desgaste político acumulado.
El Gobierno deberá ahora resolver quién ocupará el lugar que quedará vacante en el directorio de YPF. La definición no será menor, porque se trata de una representación estatal dentro de la principal compañía energética del país. En ese marco, la renuncia de Adorni termina de cerrar una etapa de alta exposición política y abre una nueva negociación interna por los espacios de poder.














