El Gobierno decide si frena otra suba de los combustibles antes de arrancar julio

Actualidad30/06/2026Sergio BustosSergio Bustos

El precio de los combustibles vuelve a quedar en el centro de las decisiones económicas del Gobierno nacional. A pocas horas del inicio de julio, la administración de Javier Milei analiza si posterga una vez más la actualización del impuesto a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono para evitar una nueva presión sobre la inflación.

Nafta
Estudian posibles nuevos aumentos.

La definición todavía no está cerrada. Desde la Secretaría de Energía indicaron que el tema "se está analizando", mientras el equipo económico evalúa el costo fiscal de mantener el diferimiento frente al efecto que podría provocar un incremento en los surtidores.

La decisión adquiere relevancia porque el esquema vigente vence con el cierre de junio. Si el Gobierno no publica una nueva norma, comenzarán a regir desde el 1 de julio las actualizaciones impositivas pendientes correspondientes a 2024, 2025 y al primer trimestre de 2026.


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El último aplazamiento quedó establecido mediante el Decreto 405/2026, que modificó el cronograma de actualización de los tributos aplicados a la nafta sin plomo, la nafta virgen y el gasoil. Esa resolución evitó que los aumentos acumulados se trasladaran a los precios durante junio.

La política de diferir estos impuestos se convirtió en una herramienta utilizada por el Ejecutivo para moderar el impacto de los precios regulados sobre el Índice de Precios al Consumidor. Aunque los gravámenes deben actualizarse periódicamente según la inflación, desde 2024 el Gobierno acumula sucesivas prórrogas para amortiguar su efecto.

En los fundamentos del último decreto, la Casa Rosada sostuvo que la medida buscaba sostener el crecimiento de la economía "a través de un sendero fiscal sostenible". Ese criterio vuelve a ponerse sobre la mesa mientras se define si conviene resignar recursos tributarios o permitir que los aumentos lleguen a los consumidores.


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La discusión trasciende el precio que pagan los automovilistas. Un incremento en la nafta y el gasoil también repercute sobre los costos del transporte, la logística, la producción agropecuaria y numerosas actividades económicas, con capacidad de trasladarse posteriormente al resto de los precios.

A ese escenario se suman otros factores que influyen en el valor de los combustibles. Entre ellos aparecen la cotización internacional del petróleo, la evolución del tipo de cambio y la política comercial que adopten las petroleras en las próximas semanas.

Durante mayo, YPF impulsó un mecanismo de amortiguación de precios que luego replicaron otras compañías para evitar aumentos bruscos en medio de la volatilidad internacional provocada por el conflicto en Medio Oriente. Ese esquema permitió mantener el precio de la nafta súper cerca de los 2.000 pesos.

El comportamiento de ese mecanismo también será determinante durante julio. Si el Gobierno decide mantener congelada la actualización impositiva, el mercado seguirá observando cómo evolucionan el precio internacional del crudo y la estrategia comercial de las empresas para definir si habrá modificaciones en los surtidores.

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