
Aunque bajó de precio, la carne ya no entra en la mesa de millones de argentinos
Actualidad30/06/2026
Sergio BustosLa carne vacuna atraviesa una paradoja cada vez más visible en los hogares argentinos. Mientras algunos cortes registraron bajas de precio durante los últimos meses, el consumo sigue cayendo y ya se ubica en niveles que no se veían desde hace veinte años.

Los datos difundidos por la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA) muestran que el consumo per cápita llegó en mayo a 47,5 kilos anuales por habitante. La cifra representa una caída de 6,1% respecto del mismo mes del año pasado y una disminución de 3,1 kilos por persona frente al mismo período de 2025.
Detrás de ese retroceso aparece un fenómeno que el sector considera determinante: la pérdida de capacidad de compra de las familias. Aunque la carne dejó de subir al ritmo que lo hizo durante los últimos meses, los valores alcanzados siguen resultando elevados para una parte importante de la población.


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El impacto también se refleja en el consumo total. Entre enero y mayo, la absorción doméstica de carne vacuna alcanzó 855.750 toneladas res con hueso, una baja de 11,1% interanual. En términos absolutos, esto significa que se consumieron 106.710 toneladas menos que durante el mismo período del año anterior.
La caída ocurre incluso en un contexto donde algunos precios comenzaron a mostrar una tendencia diferente. Según CICCRA, mayo marcó el segundo mes consecutivo con reducción promedio en los valores de los cortes vacunos, aunque las bajas fueron moderadas y no lograron revertir la retracción de la demanda.
El asado encabezó las reducciones con una baja mensual de 1,6%, ubicándose en un valor promedio de $17.237 por kilo. También descendieron el cuadril, la nalga, la carne picada común y la paleta. En sentido contrario, las hamburguesas congeladas aumentaron 2,5% durante el mismo período.
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Mientras el mercado interno pierde volumen, las exportaciones muestran una realidad diferente. En los primeros cinco meses del año las ventas externas de carne vacuna crecieron 5,1% y alcanzaron 312.200 toneladas res con hueso. Buena parte de ese incremento estuvo vinculado al mercado estadounidense.
La demanda de Estados Unidos ganó protagonismo tras el acuerdo comercial firmado a comienzos de año, que amplió el cupo libre de aranceles para la carne argentina hasta las 100.000 toneladas anuales. Esa decisión modificó el mapa exportador y permitió una expansión significativa de los embarques hacia ese destino.
En abril, las exportaciones hacia Estados Unidos crecieron 25% respecto del mes anterior y triplicaron los niveles observados un año atrás. Con casi 11.000 toneladas exportadas, ese mercado representó el 29,2% de los envíos totales realizados durante el mes.
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La contracara fue China. Aunque sigue siendo el principal comprador de carne vacuna argentina, las ventas hacia ese país registraron una caída de 35,8% respecto de marzo y una baja de 32% en comparación con abril del año pasado. El cambio en la composición de los mercados empieza a modificar la estructura tradicional del negocio exportador.
Al mismo tiempo, la producción también muestra señales de debilidad. Entre enero y mayo se produjeron 1,168 millones de toneladas res con hueso, una caída de 7,3% interanual. El sector atribuye esta situación a una menor disponibilidad de hacienda para faena después de varios años marcados por sequías y eventos climáticos adversos.
La actividad frigorífica continúa operando en niveles históricamente bajos. Durante los primeros cinco meses de 2026 se faenaron 4,94 millones de cabezas, casi un 10% menos que un año atrás. Según CICCRA, se trata del nivel de actividad más bajo registrado en la última década, una señal que refleja las dificultades que atraviesa toda la cadena ganadera.








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