
UTN e INTA unirán recursos para sostener a productores afectados por recortes
Chubut10/07/2026
REDACCIÓNEl acuerdo apunta a recuperar asistencia técnica, capacitación y apoyo para pymes, emprendimientos y familias productoras de la Patagonia sur.

Pequeños productores que perdieron acompañamiento técnico por la discontinuidad de programas nacionales podrían recibir asistencia mediante un trabajo conjunto entre la Universidad Tecnológica Nacional y el INTA. Ambas instituciones acordaron compartir profesionales, conocimientos y relevamientos territoriales para sostener proyectos productivos en Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego. La prioridad estará puesta en emprendimientos que necesitan capacitación para formalizar, mejorar o mantener su actividad.
La iniciativa surgió luego de una reunión entre autoridades de la Facultad Regional Chubut de la UTN y representantes del Centro Regional Patagonia Sur del INTA. El encuentro permitió identificar necesidades comunes y revisar qué herramientas conserva cada organismo frente a la reducción de personal y presupuesto. La futura agenda incluirá formación de recursos humanos, investigación aplicada y transferencia de tecnología.


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“Muchos programas que iban orientados a los pequeños productores se discontinuaron, especialmente por una cuestión presupuestaria de recorte concreto y de achique de la planta de personal del INTA”, explicó la decana de la UTN, Diana Bohn, durante una entrevista con #LA17. La autoridad universitaria señaló que detrás de esas políticas existen familias, comunidades y emprendimientos que quedaron sin asistencia. El acuerdo intentará determinar cuáles requieren una respuesta inmediata.
La UTN ya realiza tareas de acompañamiento a través de sus equipos académicos y centros de investigación, aunque muchas acciones dependen del tiempo aportado por docentes, investigadores y trabajadores universitarios. Uno de esos espacios es el Centro de Investigación y Desarrollo en Pesca, Acuicultura y Alimentos, conocido como SIDAPAL. Allí se brinda asesoramiento a productores vinculados con alimentos, pesca y sistemas acuícolas.
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Una intervención sencilla puede permitir que un emprendimiento ingrese a una cadena formal de comercialización. La universidad, por ejemplo, asesora sobre la elaboración de etiquetas, condiciones de producción y buenas prácticas de manipulación. “Acompañar a un pequeño productor en elaborar una etiqueta, que no le cobramos nada, es muchísimo para ese productor”, sostuvo Bohn en diálogo con #LA17.
El INTA aportará su presencia territorial y la información reunida durante años de trabajo con productores rurales y comunidades. La UTN sumará capacidades técnicas, laboratorios, docentes y estudiantes que pueden aplicar sus conocimientos sobre problemas concretos. El esquema busca evitar esfuerzos aislados y aprovechar mejor los recursos disponibles dentro de dos instituciones nacionales.
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La experiencia del programa Pro Huerta apareció como uno de los ejemplos durante la reunión. Esa política entregaba semillas, pollitos y asistencia para que familias y escuelas produjeran parte de sus alimentos o comenzaran actividades de pequeña escala. Bohn recordó en #LA17 que utilizó esos recursos cuando trabajaba como maestra en la Escuela 110 de Puerto Madryn, donde desarrollaba huertas junto con estudiantes y sus familias.
La interrupción de ese tipo de propuestas dejó sin respaldo a personas que producían para consumo propio o para circuitos comerciales barriales. El nuevo trabajo no implica que la universidad sustituya financieramente al INTA, pero sí que pueda aportar profesionales, capacitación y seguimiento. Esa colaboración también alcanzaría a pequeñas empresas que necesitan ordenar procesos, mejorar productos o cumplir requisitos sanitarios.
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“Juntemos las voluntades, los saberes y las potencialidades de cada institución, pongámoslas sobre la mesa”, resumió la decana durante la entrevista con #LA17. La intención es construir acciones a partir de necesidades comprobadas en el territorio, sin limitarse a documentos o acuerdos formales. Los equipos deberán definir ahora qué proyectos pueden comenzar con los recursos existentes.
La articulación también contempla la acuicultura, una actividad que combina instalaciones terrestres, disponibilidad de agua y conocimientos tecnológicos. La UTN trabaja en sistemas de acuaponia, hidroponia y producción acuícola de pequeña o mediana escala. Esas experiencias podrían vincularse con productores interesados en diversificar su actividad dentro de la provincia.
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La agenda incorpora además el acompañamiento a empresas de mayor tamaño que necesitan investigación, innovación y transferencia tecnológica. Sin embargo, el relevamiento inicial pondrá especial atención sobre pymes y productores con menor capacidad para contratar asistencia privada. El propósito es que el conocimiento generado en la universidad y el INTA tenga una aplicación directa sobre la economía regional.
Del encuentro participaron el director del Centro Regional Patagonia Sur del INTA, Eduardo Citadini; el titular de la Estación Experimental Agropecuaria Chubut, Alejandro Bossi; y la asistente regional de planificación, Virginia Mazara. Por la UTN asistieron el vicedecano Alejandro Caño, Mauro Carrasco, Mariano Barifusa y Cecilia Castaños, junto con otras autoridades académicas. La presencia de áreas científicas, productivas y de vinculación permitirá distribuir tareas según cada proyecto.
El acuerdo comienza en un período complejo para el sistema universitario y los organismos científicos nacionales. Bond indicó que la UTN logró cerrar el primer semestre con una evaluación positiva, pese a las dificultades presupuestarias y al esfuerzo requerido para contener a estudiantes, especialmente a quienes cursan el primer año. La puesta en marcha de la agenda dependerá ahora de la continuidad de los equipos y de la disponibilidad real de recursos para sostener el trabajo territorial.

















