
Advierten que la chance de sobrevivir a un paro cardíaco baja hasta un 10% por minuto sin asistencia
Actualidad16/07/2026
REDACCIÓNUna ingeniera biomédica explicó que los desfibriladores externos automáticos son un puente vital hasta la llegada de la emergencia en eventos masivos y de alta tensión.

Diversos estudios demuestran que por cada minuto que transcurre sin desfibrilación, las probabilidades de sobrevivir a un paro cardíaco disminuyen entre un 7% y un 10%. En este escenario, la respuesta inmediata resulta determinante cuando los servicios de emergencia necesitan varios minutos para llegar al lugar del colapso. Esta situación crítica fue analizada por la ingeniera biomédica Luciana Lazarte.
Los partidos decisivos de la Selección argentina, por ejemplo, despiertan emociones intensas que tienen a millones de personas al borde del asiento. Si bien estas situaciones no provocan por sí mismas un paro cardíaco, pueden representar un factor de riesgo para personas con enfermedades cardiovasculares preexistentes. Es en eventos deportivos multitudinarios donde el tiempo que transcurre hasta la primera atención médica condiciona la supervivencia.


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El Desfibrilador Externo Automático (DEA) funciona como un puente entre el momento del colapso y la llegada del equipo de emergencias. La experta aclaró que este dispositivo «No reemplaza a los profesionales de la salud: los complementa, porque permite iniciar la intervención más crítica mientras se espera la atención médica especializada». De esta manera, la desfibrilación precoz combinada con maniobras de Reanimación Cardiopulmonar (RCP) incrementa las chances de supervivencia.
El dispositivo analiza automáticamente el ritmo cardíaco y administra una descarga únicamente cuando está clínicamente indicada. Esto significa que el operador no necesita interpretar un electrocardiograma para decidir si corresponde aplicar la desfibrilación. Simplemente debe seguir las indicaciones que el propio equipo proporciona durante la asistencia.
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Para que este mecanismo funcione de manera segura y eficaz, los DEA Serie C de Mindray están diseñados para asistir al operador durante todo el procedimiento. Incorporan asistentes visuales y sonoros que acompañan al rescatista, brindando instrucciones paso a paso. Estas herramientas favorecen una intervención ordenada y alineada con los protocolos internacionales de reanimación.
La utilización de estos equipos debe realizarse por personas que hayan recibido formación en soporte vital básico (SVB/BLS) o técnicas similares de atención médica de urgencia. La correcta ejecución de una RCP depende de variables como la profundidad y frecuencia de las compresiones, que pueden ser difíciles de manejar bajo estrés. Por eso, la tecnología que simplifica el procedimiento representa una ventaja clínica importante.
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La especialista considera que la instalación de los equipos es solo el primer paso en materia de cardioprotección. El mantenimiento periódico y la verificación del estado operativo son igual de importantes para garantizar una respuesta efectiva. La cardioprotección debe abordarse desde tres dimensiones complementarias: acceso a la tecnología, capacitación de las personas y acompañamiento técnico.
El desarrollo de esta línea de equipos siguió las recomendaciones de organizaciones internacionales de referencia en reanimación cardiovascular. Entre ellas se encuentran la American Heart Association (AHA) y el European Resuscitation Council (ERC). Esto se complementa con funciones que facilitan la preparación del equipo, como el encendido rápido y los electrodos preconectados.
El miedo continúa siendo una de las principales barreras para actuar frente a un paro cardíaco, ya que muchas personas temen causar daño o cometer errores. Sin embargo, cuando un DEA es utilizado correctamente por personal capacitado, constituye una herramienta segura. La experta remarcó que es indispensable fortalecer la formación de quienes podrían intervenir ante una emergencia.













