
Una hidrovía patagónica busca reducir miles de viajes en camión hacia Vaca Muerta
Actualidad16/07/2026
REDACCIÓNUn estudio concluyó que es viable desarrollar un corredor fluvial de unos 720 kilómetros para mejorar el transporte de cargas y conectar la producción regional con el Atlántico.

Entre 3.500 y 3.800 camiones vinculados con la actividad petrolera circularon por día durante marzo para abastecer a Vaca Muerta. Ese volumen de transporte aparece como uno de los principales argumentos de un proyecto que propone incorporar la navegación comercial sobre los ríos Limay y Negro, con el objetivo de ofrecer una alternativa logística para las cargas pesadas que hoy recorren largas distancias por ruta.
La iniciativa quedó respaldada por un estudio técnico financiado por el Consejo Federal de Inversiones (CFI), que determinó la factibilidad de construir una hidrovía de aproximadamente 720 kilómetros entre el Compensador Arroyito y la desembocadura del río Negro en el Mar Argentino. El trabajo fue elaborado por la consultora IATASA con participación técnica de la Autoridad Interjurisdiccional de las Cuencas de los ríos Limay, Neuquén y Negro (AIC).


El informe sostiene que el corredor fluvial reúne condiciones para operar de manera segura después de analizar variables hidráulicas, ambientales, operativas y de infraestructura. A partir de esas evaluaciones, concluye que la obra permitiría incorporar un nuevo sistema de transporte para actividades productivas del norte de la Patagonia, con impacto tanto sobre la industria hidrocarburífera como sobre otros sectores económicos.
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La mayor presión logística proviene de la explotación no convencional en Neuquén. La formación demanda volúmenes crecientes de arena para fractura hidráulica, además de caños, cemento, estructuras metálicas, bombas, generadores y distintos equipos industriales. En la actualidad, más del 80% de la arena utilizada llega desde Entre Ríos, recorriendo cerca de 1.200 kilómetros por carretera antes de arribar a los yacimientos.
La propuesta busca modificar parte de ese esquema mediante un sistema multimodal. Las cargas navegarían por la hidrovía hasta puertos de transferencia sobre el río Negro y desde allí continuarían hacia Vaca Muerta mediante ferrocarril o camiones de corta distancia. De esa manera, el transporte carretero dejaría de concentrar los trayectos más extensos del recorrido.
Entre las opciones analizadas figura un puerto de transferencia en Cipolletti, conectado por vía ferroviaria con la cuenca neuquina. En el sector oriental, el informe identifica como nodo logístico el área de Viedma-Carmen de Patagones, aunque también considera una alternativa en General Conesa para vincular el corredor fluvial con el transporte marítimo.
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El estudio estima que la ejecución del proyecto requerirá una inversión cercana a US$580 millones. Ese presupuesto contempla trabajos de dragado, construcción de puertos, mejoras en la desembocadura del río Negro y obras complementarias destinadas a garantizar la navegación a lo largo del recorrido. También prevé un canal navegable de alrededor de 30 metros de ancho, mientras que el calado definitivo dependerá de las características de las embarcaciones que finalmente se definan.
Las proyecciones técnicas indican que el corredor podría funcionar durante más del 90% del año con barcazas de hasta 111 metros de eslora, adaptadas a las limitaciones impuestas por los puentes existentes. Según los estudios preliminares, una sola barcaza tendría capacidad para reemplazar aproximadamente 80 camiones en el traslado de cargas masivas, reduciendo el movimiento de transporte pesado sobre las rutas nacionales 22 y 250.
La iniciativa también recupera estudios elaborados durante las décadas de 1970 y 1980 por el entonces Servicio de Hidrografía Naval, que ya analizaban tareas de dragado, rectificación del cauce, infraestructura portuaria y adecuación de puentes. El nuevo informe actualiza esos antecedentes y concluye que la hidrovía resulta técnicamente viable, aunque su concreción dependerá de las inversiones y de las decisiones necesarias para transformar ese diagnóstico en una obra de infraestructura.













