Atención rápida ante infartos: casos en el Mundial destacan la importancia de no demorar

Enfoques18/07/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

Registros de Tucumán y Córdoba durante el Mundial revelan incidencia de eventos cardíacos. Es clave identificar síntomas rápido para activar emergencias.

Hospital Municipal de Bahía Blanca. Foto Canal 7
Hospital Municipal de Bahía Blanca. Foto Canal 7

La Red de Emergencias Cardiovasculares de Tucumán informó la atención de 33 personas con infarto desde el inicio del Mundial, de las cuales 8 coincidieron con días de partido de la Selección argentina. En Córdoba, el Hospital Córdoba recibió a 6 pacientes con infarto dentro de las seis horas posteriores al último encuentro del equipo nacional. Estos datos, aunque no confirman una causalidad directa, ilustran cómo momentos de fuerte carga emocional pueden actuar como disparadores de eventos cardíacos en personas predispuestas.

El mayor riesgo no reside en la emoción propia de los partidos decisivos del Mundial, sino en subestimar los síntomas que aparecen durante estos eventos de alta tensión. Muchas personas pierden minutos cruciales esperando que el partido termine o que las señales de alerta se resuelvan por sí mismas, lo cual puede tener consecuencias fatales. Este comportamiento posterga la asistencia médica necesaria, agravando el daño cardíaco.


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Durante un partido, es frecuente atribuir una opresión en el pecho, falta de aire o transpiración inusual a los nervios propios del encuentro. Sin embargo, el síntoma más común de un infarto es una presión o dolor persistente en el centro del pecho, que podría extenderse hacia los brazos, hombros, espalda, cuello o mandíbula. Ante cualquiera de estas manifestaciones, es vital suspender la actividad, sentarse o recostarse y solicitar asistencia médica de manera inmediata, sin intentar trasladarse en un vehículo particular.

La atención efectiva de un infarto no se inicia cuando el paciente ingresa a una unidad coronaria, sino mucho antes, al reconocerse los primeros síntomas. El proceso comienza cuando alguien en el entorno del afectado identifica las señales de alerta y realiza el llamado al sistema de emergencias. A partir de ese contacto inicial, se activa una cadena de acciones que deben funcionar sin demoras para garantizar la mejor respuesta.


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Esta cadena incluye la rápida llegada de la ambulancia, que cumple un papel central y va más allá de un simple traslado. El personal de la ambulancia puede realizar un diagnóstico inicial mediante un electrocardiograma y activar al centro receptor apropiado. Además, define la mejor estrategia de traslado, considerando distancias y tiempos, ya sea a una institución para angioplastia o a un hospital cercano para un tratamiento inicial.

En algunos casos, la opción más adecuada es trasladar directamente al paciente a un centro con capacidad para realizar una angioplastia, un procedimiento para desobstruir la arteria. Sin embargo, en localidades alejadas, puede ser necesario iniciar un tratamiento fibrinolítico en el hospital más cercano, para disolver el coágulo. Este modelo es crucial en Argentina debido a las grandes distancias y la distribución desigual de centros con equipamiento de hemodinamia.


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Actualmente, solo alrededor del 30% de los pacientes accede a una angioplastia dentro de los plazos recomendados, mientras que muchos deben esperar más de tres horas para recibir atención especializada. Cada minuto que transcurre sin tratamiento adecuado implica una mayor pérdida de músculo cardíaco y aumenta significativamente el riesgo de complicaciones graves como insuficiencia cardíaca o arritmias. De esta urgencia surge el concepto de que «el tiempo es músculo», destacando que una rápida restauración del flujo sanguíneo al corazón incrementa las posibilidades de supervivencia y reduce las secuelas.

Las guías nacionales e internacionales recomiendan utilizar fibrinolíticos en pacientes seleccionados cuando una angioplastia no puede realizarse dentro de los 90 a 120 minutos posteriores al primer contacto médico. En Argentina, está disponible la tenecteplasa, un fibrinolítico de tercera generación que se administra por vía intravenosa en una única dosis. Su aplicación en menos de diez segundos facilita su uso en ambulancias, guardias y centros de baja o mediana complejidad, impulsando la estrategia farmacoinvasiva.

A pesar de la disponibilidad de tratamientos eficaces, ninguna medicación puede compensar los minutos perdidos antes de solicitar ayuda. La sobrevida del paciente en muchos casos depende de que todos los eslabones de esta compleja cadena funcionen de manera coordinada y sin demoras. Es fundamental reconocer los síntomas, llamar a emergencias, recibir una ambulancia preparada, ser derivado al lugar correcto y comenzar el tratamiento lo antes posible.

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