
El turismo receptivo argentino se transforma y mantiene divisas con menos visitantes
Turismo25/07/2026
REDACCIÓNEl país registró un descenso del 23% en el volumen de arribos desde 2019, pero la reconfiguración hacia viajeros de larga distancia estabilizó los ingresos en dólares en 2025.

Argentina alcanzó un hito histórico durante el primer semestre de 2026, al registrar el mayor número de visitantes de larga distancia en los últimos 25 años. Un total de 1.434.001 turistas no limítrofes arribaron al país, superando las cifras prepandemia de 2019 y 2023. Esta afluencia generó US$ 1.804 millones, representando el 60% del total de divisas ingresadas por turismo receptivo en ese periodo.
Este fenómeno se enmarca en una transformación estructural del turismo receptivo argentino en los últimos seis años, según datos del INDEC, la OMT, el Banco Mundial y Yvera. Si bien el país captó un 23% menos de visitantes no residentes en 2025 en comparación con el pico histórico de 2019, el ingreso de divisas se mantuvo prácticamente igual. El gasto total del turismo receptivo en 2025 fue de US$ 3.110 millones, equiparando los US$ 3.177 millones de la prepandemia.


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La evolución del mercado turístico atravesó tres etapas diferenciadas, comenzando con el pico histórico de 7,40 millones de turistas en 2019. Posteriormente, la actividad se desplomó a mínimos en 2020 y 2021 debido a la pandemia. Este período fue seguido por un rebote impulsado por el denominado «peso barato», que entre 2022 y 2023 favoreció la llegada masiva de turistas de países limítrofes para compras y consumo exprés.
El reacomodo se produjo entre 2024 y 2025, con un «peso caro» que enfrió el flujo de turistas de frontera. En 2025, el volumen total de visitantes descendió a 5,68 millones, sin embargo, el ingreso de divisas se mantuvo firme. Esto se explica por un aumento del gasto por turista, que alcanzó los US$ 1.081, registrando un crecimiento interanual del 14%.
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La diferencia en el valor de cada turista se evidencia al comparar el perfil del visitante limítrofe con el de larga distancia, según la Encuesta de Turismo Internacional de septiembre de 2025. Los turistas no limítrofes permanecen en el país el doble de tiempo, con una estadía media de 15,5 noches frente a las 7,4 noches de los limítrofes. En cuanto al gasto total por viaje, los viajeros de larga distancia desembolsan US$ 1.258, mientras que los limítrofes gastan US$ 705.
A pesar de que el turista limítrofe presenta un gasto diario promedio más alto de US$ 95,5 en comparación con los US$ 81,3 del no limítrofe, esta diferencia se debe a la brevedad de su viaje y la concentración de compras. Brasil se destacó como el principal origen en gasto diario con US$ 114,5, pero la prolongada permanencia de los visitantes de larga distancia multiplica su desembolso total en un 78%.
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Esta dinámica generó un cambio estructural en la matriz de financiamiento del turismo receptivo entre 2019 y 2025. En 2019, los ingresos se dividían casi por igual entre limítrofes y no limítrofes, con aproximadamente un 50% para cada segmento. Para 2025, el turismo de larga distancia pasó a explicar cerca del 58% del total de divisas ingresadas al país.
La participación de diversas regiones en el gasto total del receptivo también mostró variaciones significativas en este período. Europa incrementó su contribución del 22,3% en 2019 al 24,4% en 2025, y Estados Unidos y Canadá pasaron del 8,4% al 11,1%. Por el contrario, países como Chile, Paraguay y Bolivia retrocedieron en su participación en la generación de divisas, mientras que Uruguay creció del 5,2% al 6,2%.
Este modelo, menos masivo en volumen total de visitantes, resulta más rentable por el valor agregado que deja cada viajero. Los visitantes de larga distancia, con una estadía promedio de 15,5 noches, garantizan un impacto positivo extendido a toda la cadena de servicios turísticos del país. Estratégicamente, destinar recursos a captar y retener a este segmento se considera más eficiente económicamente.

























