La inteligencia artificial ya plantea un cambio económico que excede la tecnología, según analistas y Elon Musk

Enfoques27/07/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

El avance de la inteligencia artificial abrió un debate que va mucho más allá de las herramientas digitales. Trabajo, dinero, producción y poder aparecen en el centro de una discusión sobre cómo se organizarán las sociedades durante las próximas décadas.

La IA en el trabajo
La IA en el trabajo

La inteligencia artificial dejó de ocupar un espacio exclusivo dentro del mundo tecnológico y comenzó a instalar preguntas sobre la economía, la política y la organización social. Durante una entrevista en #LA17, el analista Diego Torres repasó algunas de las ideas que impulsan ese debate internacional y tomó como punto de partida las recientes declaraciones de Elon Musk, quien sostiene que la inteligencia artificial superará la capacidad humana en un plazo de cinco años.

Para el empresario, ese escenario abrirá una etapa completamente distinta para la economía. Según explicó Torres, Musk proyecta una "era de la abundancia", impulsada por la combinación entre inteligencia artificial y robótica. "Si la inteligencia artificial reduce los costos de pensar, reduce los costos de crear, a eso le sumás la robótica, que reduce los costos de producir, ahí se arma un círculo virtuoso", resumió durante la entrevista.

Diego Torres
Diego Torres

Ese planteo supone una modificación profunda del funcionamiento económico actual. Hoy, buena parte de la riqueza todavía surge del trabajo humano. Si las máquinas comienzan a diseñar, producir, investigar y resolver problemas de manera autónoma, la creación de valor dejaría de depender exclusivamente de la actividad de las personas. Esa transformación también modificaría la forma en que se accede a bienes y servicios.


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En ese contexto aparece otro interrogante: el lugar que ocupará el dinero. Torres explicó que, para Musk, el intercambio monetario perdería protagonismo frente a la posibilidad de producir directamente mediante tecnología. "El dinero no va a ser necesario en este mundo de hiperabundancia", señaló al describir esa hipótesis, donde el factor determinante sería la capacidad de utilizar herramientas tecnológicas para crear aquello que cada persona necesita.

La discusión no presenta una única mirada. Durante la entrevista también apareció la visión del historiador y filósofo Yuval Noah Harari, autor de Nexus, quien plantea un escenario mucho más incierto. Según recordó Torres, Harari considera que la inteligencia artificial podría convertirse en una forma de inteligencia completamente distinta a la humana. "Es una nueva raza", sintetizó al explicar esa postura, que atribuye a esos sistemas la posibilidad de desarrollar decisiones y objetivos propios.

La diferencia entre ambas posiciones no se limita a una cuestión tecnológica. Mientras Musk imagina una expansión de la productividad y del bienestar económico, Harari advierte sobre la posibilidad de que grandes sectores de la población queden fuera del sistema laboral tradicional. En ese escenario, el problema dejaría de ser el desempleo para transformarse en una pérdida estructural de utilidad económica de las personas.


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Otro aspecto abordado durante la conversación fue el control de esa tecnología. Torres consideró que la cuestión central ya no pasa solamente por desarrollar inteligencia artificial, sino por decidir quién administrará ese poder. La competencia entre Estados Unidos y China, la propiedad de las plataformas y las reglas de distribución aparecen como variables que podrían definir el impacto real de estos avances.

La inteligencia artificial también abre posibilidades de enorme alcance para la investigación científica. Musk imagina sistemas capaces de descubrir medicamentos, diseñar nuevos materiales, resolver problemas complejos de ingeniería y acelerar prácticamente cualquier actividad intelectual. Sin embargo, esa misma capacidad también podría utilizarse con otros fines, dependiendo de quién controle esas herramientas y bajo qué regulaciones funcionen.


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Durante la entrevista surgió además una comparación entre el ritmo del debate internacional y la agenda cotidiana argentina. Torres sostuvo que las principales discusiones políticas locales permanecen concentradas en asuntos coyunturales, mientras los grandes cambios tecnológicos ya comienzan a modificar la economía global. "La discusión que hay que tener hoy no está presente en ningún lado", afirmó al referirse a la necesidad de pensar cómo se organizarán las comunidades frente a ese nuevo escenario.

Lejos de presentar respuestas definitivas, el intercambio dejó una idea compartida: el verdadero desafío ya no consiste únicamente en crear inteligencia artificial, sino en establecer las reglas con las que convivirá la sociedad cuando esas herramientas formen parte de la vida cotidiana. Ese debate, según coincidieron durante la entrevista, involucra tanto a la tecnología como a las decisiones políticas, económicas y sociales que se adopten en los próximos años.

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