
Las temperaturas extremas y el viento constante empujan a cada vez más familias a elegir materiales que mejoran el confort, reducen el consumo y ofrecen soluciones duraderas para sus viviendas.

Quienes proyectan construir, ampliar o remodelar una vivienda ya no ponen la mirada únicamente en el diseño o el costo inicial. El rendimiento energético de la casa ganó un lugar central y se convirtió en uno de los aspectos más consultados al momento de elegir materiales para paredes, techos y cerramientos.
La búsqueda responde a una realidad cotidiana de la Patagonia. Las bajas temperaturas durante gran parte del año, la amplitud térmica y los fuertes vientos obligan a pensar en viviendas capaces de conservar mejor el calor en invierno y mantener ambientes más frescos durante el verano. Esa necesidad llevó a que el aislamiento térmico deje de ser un complemento para transformarse en una prioridad.


Desde el sector de la construcción aseguran que los clientes llegan cada vez más informados y con consultas específicas sobre eficiencia energética. "El cliente hoy pide eso. El cliente que se quiere hacer su casa y que necesita hacer su vivienda o renovar una vivienda, busca la eficiencia. Ya sabe del producto. Ellos cuando vienen a preguntarnos a nosotros ya saben qué quieren totalmente", explicó Magui, asesora de Grupo Austral.
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Ese cambio también modificó la forma en que trabajan los comercios especializados. Ya no alcanza con ofrecer un producto: el acompañamiento técnico y el asesoramiento personalizado forman parte de la decisión de compra para quienes buscan soluciones de largo plazo.
La realidad climática de la región hace que cada detalle cobre importancia. "Sobre todo en nuestra región que nos levantamos con 3 grados y a la tarde 12 grados", señaló la especialista al describir las condiciones habituales que enfrentan las viviendas patagónicas.
A ese escenario se suma la intensidad del viento, una característica que condiciona cualquier proyecto constructivo. Durante la entrevista también recordó las diferencias extremas que pueden registrarse en verano: "38 y después viento tranqui, 90 kilómetros por hora", resumió con humor para describir el comportamiento del clima local.
En ese contexto, los materiales con capacidad aislante permiten disminuir pérdidas de calor, mejorar el confort interior y reducir el uso de sistemas de calefacción o refrigeración. Esa combinación representa un ahorro económico sostenido y una vivienda más eficiente desde el punto de vista energético.
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Los especialistas coinciden en que el proceso comienza mucho antes de la instalación. La elección adecuada de cada solución depende del tipo de obra, las características del inmueble y las necesidades particulares de cada familia. Por eso, el asesoramiento técnico se volvió una instancia cada vez más valorada.
Además del producto, otro aspecto que gana protagonismo es la calidad de la colocación. Una instalación correcta resulta determinante para que el sistema alcance el rendimiento esperado y mantenga sus prestaciones con el paso del tiempo.
En Grupo Austral destacan que ese acompañamiento forma parte del servicio integral que ofrecen a sus clientes. "Los esperamos de 8 a 17 horas para hacer el asesoramiento y obviamente acompañarlos desde el diseño hasta la instalación", explicó Magui, quien remarcó la importancia del trabajo conjunto durante todo el proyecto.
La tendencia refleja un cambio de hábitos que también alcanza al mercado inmobiliario y a las nuevas construcciones. Las viviendas eficientes ya no solo representan un beneficio ambiental, sino también una inversión que mejora la calidad de vida y reduce costos de funcionamiento durante todo el año.













