
Una ballena de Península Valdés recorrió 2.767 kilómetros y reveló una nueva conexión entre océanos
Chubut05/08/2026
REDACCIÓNEl seguimiento de Atenea, una ballena de Península Valdés, reveló su primer cruce Atlántico-Pacífico (2.767 km) y desafía la teoría de poblaciones separadas.

El análisis genético de una ballena franca austral llamada Atenea reveló que su perfil la vincula de forma más estrecha con la población del Atlántico. Este hallazgo, obtenido tras un viaje inédito del animal hacia el océano Pacífico, pone en duda la hipótesis de que las ballenas de Chile y Perú forman un grupo completamente distinto.
El ejemplar fue monitoreado por científicos del proyecto Siguiendo Ballenas, quienes le colocaron un transmisor satelital en el Golfo Nuevo durante el año 2023. Atenea, una hembra adulta, permaneció tres días en la costa junto a su cría antes de iniciar una migración en línea recta hacia el sur. El recorrido la llevó hasta el Cabo de Hornos, desde donde viró para ingresar al Pacífico por la costa chilena.


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En total, la ballena recorrió 2.767 kilómetros a una velocidad promedio de 112,95 kilómetros por día. La transmisión del dispositivo finalizó cuando se encontraba frente a las costas de la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena. Se trata del primer registro de un viaje de océano a océano para esta especie documentado por especialistas.
Para el seguimiento se utilizó una tecnología novedosa de transmisores de corta duración. Santiago Fernández, becario del CESIMAR-CONICET, señaló que estos dispositivos tienen una vida útil promedio de entre 25 y 30 días. El investigador destacó que el viaje de Atenea a esa zona es un hecho sin precedentes.
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El estudio genético se realizó a partir de una biopsia de piel para determinar su afinidad con las poblaciones de cada océano. «Es posible que haya una mayor conexión que la que pensábamos entre las ballenas francas del sur del Atlántico y el Pacífico», agregó Fernández sobre las implicancias del resultado. Esta información sugiere que la conexión entre ambos grupos podría ser más fuerte de lo que se creía.
A partir de este registro, los científicos barajan nuevas hipótesis sobre el comportamiento de la especie. Una de ellas es que Atenea podría haber aprendido esta ruta de alimentación de su madre durante su juventud. Otra posibilidad es que, siendo un animal curioso, haya explorado la zona previamente y decidido regresar años después con su propia cría.
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El equipo de investigación se mostró sorprendido por el viaje, ya que demuestra que las ballenas de la población del Atlántico Sur pueden migrar hacia regiones que se atribuían a la población del Pacífico, actualmente en peligro crítico. Esta capacidad de asombro es una constante en el estudio de la especie.
Fernández explicó que las ballenas francas australes tienen comportamientos migratorios muy variados y dispersos. «No ocurre como con otras especies, como por ejemplo la ballena jorobada que se reproduce en Brasil y migra hacia las Islas Georgias del Sur utilizando prácticamente la misma ruta de ida y vuelta, como si fuera una autopista o carretera marina», detalló el especialista. Este patrón también se observa en poblaciones de Sudáfrica y Australia.
El programa Siguiendo Ballenas realiza este tipo de seguimientos satelitales desde el año 2014. Se trata de un proyecto a largo plazo que busca identificar patrones de comportamiento, aunque el propio equipo reconoce que es un desafío complejo debido a la naturaleza dispersa de los ejemplares.















