
Investigan terapias innovadoras y quirúrgicas para superar un complejo cáncer
Actualidad28/08/2026
REDACCIÓNNuevas estrategias buscan superar la resistencia del glioblastoma con tratamientos biológicos directos y diagnóstico molecular avanzado.


El futuro de la lucha contra el glioblastoma podría estar en el quirófano, que no solo retirará el tumor visible, sino que también aplicará tratamientos biológicos directos en el cerebro, según especialistas. Paralelamente, se exploran nuevas estrategias como las biopsias líquidas y el uso de inteligencia artificial para integrar grandes volúmenes de información.
El glioblastoma es considerado uno de los tumores cerebrales primarios más agresivos y un gran desafío para la oncología moderna. Su complejidad radica en su capacidad para infiltrar el tejido circundante y la presencia de poblaciones de células muy diferentes entre sí, lo que favorece su reaparición.


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En Argentina, las estimaciones de Globocan para el año 2022 registraron 2012 nuevos casos de tumores malignos de encéfalo y sistema nervioso central. Durante ese mismo período, se calcularon 1514 muertes relacionadas con estas patologías en el país.
A nivel global, se diagnosticaron más de 320.000 nuevos casos y se registraron cerca de 250.000 fallecimientos por tumores del sistema nervioso central. El diagnóstico actual del glioblastoma incorpora el análisis de características moleculares que permiten diferenciar tumores aparentemente similares, pero con comportamientos distintos.
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La cirugía es un pilar fundamental del tratamiento, aunque presenta la dificultad de que el glioblastoma no se comporta como una masa delimitada. Matías Baldoncini, neurocirujano del Hospital Petrona V. de Cordero, explica que las células pueden avanzar microscópicamente más allá de lo que muestra una resonancia o se identifica visualmente en la operación.
Para superar estos límites, la tecnología avanzó significativamente en los procedimientos quirúrgicos. Herramientas como la neuronavegación (un GPS cerebral) y la fluorescencia permiten distinguir áreas tumorales con mayor precisión, mientras el monitoreo neurofisiológico controla funciones esenciales durante la intervención.
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Además, en casos específicos, se puede recurrir a la cirugía con el paciente despierto o cirugía «awake», permitiendo evaluar funciones como el habla en tiempo real para preservar áreas críticas. Esta técnica permite abordar lesiones que antes eran consideradas inoperables, mejorando el pronóstico del paciente.
La médica oncóloga Alejandra Álvarez Bernárdez, coordinadora de la Red de Neurooncología de Hospitales Públicos de la Ciudad de Buenos Aires, describe el glioblastoma como «un ecosistema tumoral complejo y dinámico». Destaca que reúne mecanismos de resistencia, como la barrera hematoencefálica que obstaculiza la llegada de medicamentos y un microambiente que dificulta la respuesta inmunológica.
Frente a esta complejidad, es crucial el trabajo multidisciplinario, con reuniones semanales en la Red de Neurooncología de Hospitales Públicos. La estrategia de tratamiento se individualiza rigurosamente según factores como la edad, el estado funcional, la ubicación del tumor y sus características moleculares únicas.
Fuente: LA NACION















