
Protiva desarrolla pigmentos bacterianos para teñir textiles sin contaminar
Enfoques30/08/2026
REDACCIÓNEl proyecto argentino, liderado por jóvenes profesionales, busca reemplazar los colorantes tradicionales de la industria textil con alternativas biodegradables.


El proyecto Protiva ya validó el desarrollo de un pigmento de color marrón, logrado a partir del cultivo de bacterias. El equipo cuenta con unas 150 bacterias aisladas que permiten obtener diversas gamas cromáticas para la industria textil.
Esta iniciativa argentina, creada por jóvenes profesionales, trabaja en la producción de pigmentos biodegradables para la industria textil. El objetivo es reemplazar los colorantes tradicionales y reducir el uso de sustancias tóxicas y metales pesados en la producción.


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El ingeniero textil Gonzalo Pulka, cofundador y director del proyecto, explicó que la propuesta surgió de la colaboración entre profesionales de distintas disciplinas. La meta es desarrollar una alternativa que permita reducir el uso de sustancias tóxicas y metales pesados en la producción de colorantes.
El procedimiento comienza con bacterias capaces de producir pigmentos que son cultivadas dentro de biorreactores. Posteriormente, el pigmento es extraído para desarrollar una formulación basada en principios de química verde.
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Un punto importante es que el producto final no contiene microorganismos vivos. De esta manera, la bacteria funciona como una fábrica biológica capaz de producir el pigmento, pero no forma parte del producto que se aplica sobre los textiles.
La apuesta de Protiva tiene una particularidad adicional, ya que busca que esta innovación se incorpore a los procesos que la industria textil ya utiliza. La intención es evitar modificar completamente los sistemas de producción existentes.
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El desafío actual es pasar de la etapa de desarrollo a una producción que pueda responder a las necesidades de la industria. Uno de los principales obstáculos consiste en conseguir que el proceso pueda escalarse manteniendo las características del pigmento.
También existe otro desafío fundamental: la resistencia del color, ya que los pigmentos deben soportar condiciones habituales de uso de las prendas. Esto incluye especialmente los lavados y la exposición a la luz solar, puntos clave para la durabilidad.
Protiva comenzó como una «empresa de garage» y fue creciendo a través de concursos, programas de aceleración y diferentes fuentes de financiamiento. Ahora el proyecto busca avanzar en la búsqueda de clientes tanto en Argentina como en otros mercados textiles, incluyendo Brasil, Perú, Colombia e India.















