Menos del 9 por ciento de la carrera docente se destina al aprendizaje de matemática

Enfoques29/10/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

Un informe de Argentinos por la Educación reveló desigualdades provinciales en los profesorados y desarticulación en los programas. Cuatro de cada diez alumnos no alcanzan el nivel básico en primaria.

Docentes (Foto: Freepik)
Docentes (Foto: Freepik)

El trayecto escolar de un estudiante en la Argentina puede cambiar drásticamente según la provincia en la que curse la educación primaria. Mientras que algunas jurisdicciones abordan la multiplicación o el trabajo con fracciones en los primeros años del ciclo, otras postergan esas operaciones hasta el cierre del nivel primario o directamente las omiten de sus currículos obligatorios. En diálogo con #LA17, Lucía Vallejo, economista e integrante del observatorio Argentinos por la Educación, analizó cómo influye la organización de los planes de estudio y la preparación de los futuros maestros en el rendimiento de los alumnos.

"Los Núcleos de Aprendizaje Prioritario plantean que los chicos aprendan a multiplicar y dividir fracciones en quinto grado, sin embargo Mendoza, Ciudad de Buenos Aires y Buenos Aires dejan la multiplicación para sexto", explicó la especialista durante la entrevista radial. Esta falta de criterio unificado a nivel nacional genera diferencias en los aprendizajes que los chicos logran consolidar antes de dar el salto al nivel secundario. La dispersión de contenidos evidencia la necesidad de revisar la estructura curricular común para asegurar que todos los alumnos adquieran competencias similares con independencia del territorio donde residan.


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Esta disparidad en las aulas guarda un vínculo directo con la carga horaria que las instituciones terciarias y universidades dedican a la disciplina durante la formación inicial de los profesores. La evidencia internacional señala que el dominio conceptual de la materia por parte del maestro resulta determinante para lograr un buen desempeño del alumnado en el aula. Sin embargo, los planes de estudio de las carreras de magisterio en el país reservan una porción mínima de su espacio curricular al conocimiento matemático específico.

"Lo que observamos es que las materias vinculadas con matemática representan en promedio apenas 8, casi 9% de las horas de formación de los maestros", precisó Vallejo en la conversación con #LA17. La distribución del tiempo dentro de las carreras muestra brechas considerables según la jurisdicción, encontrando casos como Mendoza con casi un 13% de la carga horaria destinada a la materia frente a provincias como Santiago del Estero donde apenas roza el 6%. Esta asimetría inicial condiciona la solidez con la que los futuros profesionales de la educación llegan a los establecimientos escolares.


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A la escasa presencia de la asignatura se suma un desequilibrio interno entre el estudio del contenido estricto de la ciencia y el entrenamiento en las técnicas de enseñanza. Los diseños curriculares de los profesorados suelen priorizar la metodología pedagógica por encima de la comprensión conceptual profunda de las operaciones. Aunque el dominio de las herramientas didácticas es un pilar indispensable para transmitir conocimientos, la falta de una base disciplinar firme dificulta la resolución de problemas complejos.

"En la mayoría de las jurisdicciones vemos que hay más horas dedicadas a la didáctica que a los contenidos matemáticos específicos, por ejemplo en Misiones se destina 240 horas a la didáctica de la matemática y 72 a contenidos disciplinares", detalló la investigadora. Para enseñar la materia no alcanza con conocer los pasos de un cálculo, sino que resulta imprescindible comprender la lógica detrás de los procedimientos y cómo se conectan los distintos conceptos. La desproporción en la preparación inicial exige una revisión de los programas para equilibrar la teoría científica con las estrategias de enseñanza.


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El cuadro de situación no se agota en la etapa de formación terciaria, sino que se extiende a la actualización profesional durante el ejercicio de la docencia en las escuelas. La falta de instancias sistemáticas de perfeccionamiento en servicio impide corregir los vacíos conceptuales que arrastran los educadores desde su etapa universitaria. A nivel nacional se observan marcadas brechas en el acceso a cursos de actualización, con regiones donde la casi totalidad del cuerpo docente accede a formación continua y otras donde más de la mitad queda al margen.

"El 67% de los maestros de sexto grado declaró haber realizado alguna capacitación vinculada con la enseñanza de matemática durante los últimos tres años, esto significa que uno de cada tres no realizó ninguna capacitación respecto al tema", advirtió Vallejo. La falta de entrenamiento permanente termina impactando en la calidad de las clases y dificulta la incorporación de nuevas metodologías de enseñanza. En provincias como Formosa el nivel de capacitación roza el 90%, mientras que en Santa Fe los registros no alcanzan a cubrir a la mitad de los maestros en actividad.

El acumulado de estas falencias formativas y de gestión curricular se traduce en resultados alarmantes al momento de evaluar los aprendizajes efectivos de los estudiantes al terminar la primaria. Las evaluaciones nacionales reflejan que casi la mitad de los niños del país no logra resolver operaciones básicas al concluir el nivel. El problema se profundiza en las comunidades con mayores necesidades sociales, donde la brecha de rendimiento escolar se amplía de manera preocupante respecto a los sectores con mejores ingresos.

"Según las pruebas Aprender 2025, el 45% de los chicos de sexto grado no alcanzan un nivel satisfactorio en matemática, y cuando vamos a la vulnerabilidad ese porcentaje aumenta al 80%", remarcó la especialista de Argentinos por la Educación. Las dificultades no superadas en los primeros años escolares terminan condicionando el aprendizaje de asignaturas científicas más complejas en la secundaria, como física y química. La falta de bases matemáticas sólidas en la infancia resta herramientas conceptuales a los jóvenes y termina limitando sus posibilidades de inserción en el mercado laboral.

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