
Una nueva campaña de investigación medirá la población de la especie tras el mínimo histórico de 2022 y una recuperación parcial en 2024.



Los resultados de la campaña REDE 2026 permitirán definir cuánto se puede pescar y con qué perspectivas económicas podrá trabajar el sector pesquero de San Antonio Oeste. Esta investigación, financiada íntegramente por el Gobierno de Río Negro, es crucial para la planificación futura de la actividad.
La provincia de Río Negro puso en marcha la investigación REDE 2026 con el objetivo de evaluar la población de merluza en el Golfo San Matías. La campaña, que comenzó el 2 de noviembre y se extenderá por 12 días, busca determinar si la mejora detectada en 2024 se ha logrado sostener en el tiempo.


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Esta iniciativa responde al antecedente de 2022, cuando se registró la menor biomasa de merluza de la serie histórica en la región. La situación llevó a declarar la emergencia pesquera en 2023 y a implementar restricciones en las capturas para preservar la especie y evitar un mayor deterioro de la población.
Los estudios realizados en 2024 habían mostrado una mejora significativa al duplicarse la biomasa, alcanzando unas 25.700 toneladas, aproximadamente la mitad de los valores habituales. Además, los investigadores destacaron una importante presencia de ejemplares juveniles, un indicador positivo para la capacidad de renovación de la población.
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Para el desarrollo de REDE 2026, el Gobierno rionegrino contrató el buque Mar Argentino del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP). El equipo científico a bordo recorrerá distintos sectores del golfo para recolectar información actualizada sobre las especies y el ambiente marino de la zona.
El programa incluye 41 operaciones de pesca científica enfocadas en establecer la biomasa de merluza y comparar estos datos con mediciones previas. Raúl González, del Centro de Investigación Aplicada y Transferencia Tecnológica en Recursos Marinos (CIMAS), explicó que el objetivo es ver «cómo continúa esa recuperación».
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Los primeros resultados de esta evaluación se esperan entre 15 y 20 días después de finalizadas las operaciones en el mar, según las estimaciones de González. Este plazo permitirá procesar y analizar las muestras obtenidas para ofrecer una referencia actualizada sobre el estado del principal recurso pesquero del golfo.
Además del seguimiento de la merluza, la investigación contempla otras exploraciones costeras para estudiar la biodiversidad y analizar especies como el pez gallo. También se realizarán estudios oceanográficos, incluyendo la toma de muestras de agua para determinar la presencia de nutrientes, plancton y microplásticos.
La planificación científica y el análisis de datos están a cargo del CIMAS, con la participación de profesionales del CONICET y la Facultad de Ciencias Marinas de la Universidad Nacional del Comahue. Matías Suárez es el jefe científico de la campaña, y Juan Saad lidera los estudios oceanográficos.
El ministro de Desarrollo Económico y Productivo, Carlos Banacloy, subrayó la importancia de la investigación para la sostenibilidad de la actividad. «La pesca es parte de nuestra identidad productiva. Queremos que siga creciendo, pero para eso necesitamos conocer el estado de nuestros recursos», afirmó, recordando las medidas restrictivas de 2022.
En 2024, Río Negro destinó 117 millones de pesos a investigaciones pesqueras y otros 54 millones de pesos a diagnósticos de recursos marinos. Esta inversión previa demuestra un compromiso continuo con el conocimiento y la conservación de sus recursos naturales.
















