PABLO BLANCO: “SOY UN COCINERO, NO CHEF”

Entrevista en #LA17al reconocido cocinero Pablo Blanco fusiona tradiciones andinas y patagónicas en Puerto Madryn, dejando su huella en la gastronomía local.

Chubut12/12/2024REDACCIÓNREDACCIÓN
Pablo Blanco
Pablo Blanco

“Soy cocinero, no chef”, dice a #LA17 con firmeza, Pablo Blanco, quien llegó desde Salta a Puerto Madryn para trabajar en una reconocida cadena hotelera. Rechaza el título de chef por considerarlo una carga innecesaria. En cambio, se define por lo que hace: cocinar.

Nacido en Salta, Blanco aterrizó en la Patagonia por trabajo. Lo que comenzó como un desafío se convirtió en amor por la región. “Al principio me preguntaba qué hacía aquí,” recuerda. Hoy no imagina otro lugar para vivir.

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Sus especialidades combinan sus raíces salteñas con los ingredientes frescos de la Patagonia. Las empanadas salteñas, las brasas y los mariscos son sus marcas registradas. Cada plato cuenta una historia, desde su infancia en el norte hasta sus aventuras en el sur.

“La empanada salteña debe tener pimentón, comino y ají molido,” explica. La carne cortada a cuchillo y la papa en el relleno son secretos heredados de su familia. “La papa suelta almidón y mantiene los jugos,” agrega.

En el mar, Blanco también es un experto. Aprendió a cocinar pulpo de un chef italiano que le enseñó técnicas únicas. “El pulpo debe cocinarse desde agua fría para que quede tierno,” comparte. Sus pescados y mariscos frescos son un imán para los turistas.

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En su restaurante, La Posada, destaca platos como el cordero al asador y el salteado de quinoa con langostinos. “Fusiono ingredientes andinos y patagónicos, siempre buscando innovar,” dice. La creatividad es el motor de su cocina.

No todo queda en platos principales. Blanco también reversiona postres clásicos. “Transformé el queso y dulce en una crema de queso con membrillo,” comenta, orgulloso de sus experimentos en el “laboratorio” culinario.

La conexión con sus raíces sigue presente. Blanco importa condimentos desde Salta y participa en todo el proceso, desde la molienda hasta el transporte. “Es como llevar un pedazo de mi tierra conmigo,” afirma.

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El próximo viernes, Blanco celebrará un evento especial en La Posada. Ofrecerá empanadas fritas, vinos salteños y música en vivo. “Queremos brindar una experiencia completa, donde la comida y la cultura se encuentren,” anuncia.

Además, Blanco produce empanadas congeladas como una solución práctica para los amantes de la comida casera. “Son rápidas, deliciosas y mantienen la esencia de las tradicionales,” asegura.

Aunque extraña las largas mesas familiares en Salta, la Patagonia se ha convertido en su hogar. “La cocina une a las personas y eso es un legado que quiero transmitir,” concluye.

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Su pasión por la cocina no es solo una profesión, sino un puente entre culturas. Cada plato que crea es un homenaje a su tierra natal y a la Patagonia que lo adoptó.

   

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