
“La culpa que nos genera descansar”: “Como si descansar fuera un premio y no una necesidad”
Otros Temas13/01/2026
REDACCIÓN
En Puerto Madryn, con 27 grados a media tarde y el ritmo típico del verano, una conversación al aire puso nombre a una escena conocida: estar en la playa, en casa o de viaje y sentir que descansar “no alcanza”. La coach Marce Vallejo planteó que esa incomodidad no aparece por casualidad, sino por una forma de mirar la productividad que se aprende y se repite.
Vallejo explicó en #MODO17 que el coaching trabaja con preguntas más que con respuestas, y lo vinculó a esos momentos en los que alguien dice algo que desarma una certeza. “El coach no da soluciones, no da respuestas, sino regala preguntas”, sostuvo, y remarcó que ese movimiento permite pasar del darse cuenta a una acción concreta.
El eje del intercambio giró alrededor de una frase que se escucha cada verano. “La culpa que nos genera descansar”, dijo Vallejo, y lo ubicó tanto en vacaciones como en cualquier fin de semana. En esa línea, describió una idea instalada: “Como si descansar fuera un premio y no una necesidad”, y señaló que muchas veces se espera a “merecerlo” después de meses de exigencia.


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La charla apuntó también a lo cultural, con un ejemplo cercano y directo. “En Santiago del Estero” —mencionó— existen etiquetas que caen sobre quienes sostienen la siesta como parte del día, y esa mirada termina reforzando la sospecha sobre el descanso. “Fijate que culturalmente está como mal visto descansar”, resumió, al explicar por qué tantas personas se sienten improductivas cuando frenan.
En lugar de bajar el ritmo, muchas veces pasa lo contrario: el descanso se llena de tareas. “En las vacaciones, ¿qué hacemos? Todo lo contrario”, señaló Vallejo, y describió esa seguidilla de pintar, lavar, ordenar y “hacer todo lo que no hicimos durante el año”. En ese punto apareció una frase habitual que, según contó, vuelve como diagnóstico tardío: “Necesito vacaciones de las vacaciones”.
La conversación también corrió la mirada hacia el cuerpo, sin prometer soluciones mágicas. Vallejo contó que aprender a descansar le llevó tiempo y lo dijo en primera persona. “Lo tuve que aprender”, afirmó, y lo conectó con señales conocidas: “Después el cuerpo pasa facturas”, dolores, estrés y hasta referencias que circulan cada vez más en charlas cotidianas: “Todo el mundo con el cortisol altísimo”.
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Para sintetizar el planteo, la coach llevó a la radio un cuento breve sobre leñadores, leído al aire. El texto relata a un trabajador que cada día produce menos aunque trabaja más, hasta que alguien le pregunta: “¿Cuándo fue la última vez que afilaste tu hacha?”. La respuesta, según el relato, explica el desgaste acumulado: “No he tenido tiempo, he estado demasiado ocupado cortando”.
La moraleja quedó dicha sin vueltas: “A veces estamos tan inmersos en el qué hacer que olvidamos afilar nuestra herramienta”. En su interpretación, “afilar” no se reduce a quedarse quieto por quedarse quieto. “Parar, descansar y la invitación es a que esta semana… se busque un espacio”, propuso, y habló de tiempos posibles: “Una hora, 20 minutos, 30 minutos”.
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En esa propuesta, el descanso también puede ser un gesto mínimo y personal, incluso en silencio. “Descansar estando solos está bueno también”, expresó, y puso un ejemplo concreto: levantarse un poco más temprano, con la casa quieta, preparar el mate y sostener “un rato para mí”. Para ella, ese corte no solo baja revoluciones, también reordena vínculos: “Descansar me reconecta conmigo, con mi familia, con mis elecciones”.
Sobre el cierre, Vallejo dejó canales para seguir esas reflexiones fuera del aire. En Instagram, indicó: “Marcevallejo.coach” y “Marcelavallejo.coach”, y adelantó un próximo tema que suele aparecer como objeción inmediata cuando se habla de frenar. “La próxima semana… vamos a hablar de descansar con chicos”, anticipó, para pensar qué pasa cuando hay niñas y niños en casa y el descanso parece imposible.















