
Puerto Madryn concentra el mayor aumento de especies exóticas bajo el muelle en una década
Chubut16/01/2026
REDACCIÓN
El tráfico marítimo aparece como una de las principales vías de ingreso de especies exóticas en ambientes costeros, y los puertos concentran buena parte de ese impacto. En ese contexto, Puerto Madryn mostró en la última década un crecimiento sostenido y marcado de organismos no nativos bajo sus muelles, según un relevamiento científico reciente.


El trabajo se desarrolló en los puertos de Puerto Madryn y San Antonio Este, con foco en invertebrados marinos y macroalgas, y estuvo liderado por especialistas del CENPAT. La investigación combinó métodos de muestreo ya utilizados en estudios previos con nuevas técnicas orientadas a detectar organismos que viven asociados a estructuras portuarias y sedimentos.

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Uno de los resultados más contundentes se registró en Madryn, donde el número de especies exóticas se triplicó en los últimos once años, período transcurrido desde el relevamiento anterior. Al comparar ambos puertos, los investigadores detectaron 30 especies exóticas y siete criptogénicas, además de 15 registros nuevos, lo que confirma un cambio profundo en la composición biológica de estos ambientes.
La investigación fue encabezada por Karen Castro, becaria del CONICET e integrante del Instituto de Biología de Organismos Marinos. La científica explicó que “hace 11 años San Antonio Este era el puerto de Patagonia más invadido y hoy ese lugar lo ocupa Puerto Madryn”, y vinculó este fenómeno con el incremento del arribo de buques internacionales en poco más de una década.

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Otro aspecto relevante del estudio es que Puerto Madryn y San Antonio Este casi no comparten especies exóticas, lo que sugiere comunidades biológicas diferentes en cada puerto. Los especialistas señalaron que esta situación se relaciona con la escasa conexión directa de tráfico marítimo entre ambos enclaves, lo que limita el intercambio de organismos transportados por los barcos.
En cuanto a los grupos detectados en Madryn, Castro detalló que “tenemos, a diferencias de años anteriores, muchísima cantidad de ascidias y también de briozoos”, y aclaró que su identificación resulta compleja porque “son difíciles de ver e identificar”. Este dato refuerza la importancia de aplicar metodologías complementarias para no subestimar la presencia de especies invasoras.

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En San Antonio Este, en cambio, el número total de especies no mostró un aumento significativo, aunque sí se modificó la composición. Aparecieron organismos que antes no estaban presentes, como la ascidia Styela clava y el alga Undaria pinnatifida, ambas formadoras de hábitat, con capacidad de alterar la estructura de las comunidades locales.
El estudio también remarcó las dificultades técnicas para identificar ciertos grupos, en especial poliquetos y esponjas, lo que limita el seguimiento preciso de las invasiones biológicas. Castro advirtió que “existen grupos muy complejos, como los poliquetos, donde muchas veces solo se llega a identificar la familia”, y agregó que sin especialistas o descripciones detalladas “es imposible saber si una especie es nativa o exótica”.

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El trabajo fue realizado junto a Clara Giachetti, Nicolás Battini, Evangelina Schwindt y Enrique Morsán, y subraya la necesidad de fortalecer los sistemas de monitoreo portuario para detectar cambios tempranos en la biodiversidad y evaluar su evolución en el tiempo.
















