
La investigación por fondos de la AFA suma a un hotelero de Bariloche mencionado como “reclutador”
Actualidad19/01/2026
Sergio Bustos
Una nota periodística vinculó a un empresario hotelero de San Carlos de Bariloche con la investigación por presuntas irregularidades en el manejo de fondos asociados a la AFA. El artículo atribuye al hombre un rol operativo en la búsqueda de personas que figuraron como titulares de empresas sin actividad real. La referencia aparece en el marco de una pesquisa que, según se describe, revisa el destino de dinero proveniente de contratos.


El texto indica que el propietario de un hotel tres estrellas de la ciudad fue mencionado como “reclutador” de residentes barilochenses que actuaron como nombres prestados en sociedades. Esa caracterización surge de la nota firmada por Hugo Alconada Mon y Nicolás Pizzi, siempre según el material aportado. En esa publicación, la hipótesis se apoya en vínculos personales, viajes y coincidencias temporales con la creación de firmas en el exterior.
El empresario señalado es Juan Schreiber, dueño del hotel Basia, ubicado sobre avenida de los Pioneros a la altura del kilómetro 2,500, antes conocido como Fazenda Carioca. El texto también recuerda que Schreiber se desempeñó como cónsul honorario de Brasil en la ciudad y que comenzó a ejercer ese cargo en 2015. En ese período, consigna que realizó reuniones y encuentros con empresarios, funcionarios y autoridades de distintos niveles, de acuerdo con lo publicado por Diario RÍO NEGRO.
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La investigación de La Nación, según el texto fuente, conecta a cuatro personas de Bariloche con sociedades que recibieron 42 millones de dólares. El artículo las asocia a la recepción de fondos desviados desde Miami a distintas cuentas bancarias, siempre en el marco de los hechos descriptos por ese medio. La nota local sostiene que esa conexión se traza a partir de las sociedades que recibieron giros de una empresa con base en Estados Unidos.
En ese punto aparece TourProdenter LLC, presentada como empresa de Javier Faroni y su esposa Erica Gillette. Según el texto, detrás de cuatro sociedades que recibieron esos 42 millones se mencionan dos parejas residentes de Bariloche. Por un lado, Mariela Marisa Schmalz y Javier Alejandro Ojeda Jara, asociados a denominaciones como Mar-ma-sch y Soagu Services, y con actividades laborales descriptas en comercios de la calle Mitre.
La otra pareja mencionada en la misma línea es Roberto Salice y Verónica Inés López, vinculados a firmas identificadas como Velpasalt LLC y Velp LLC. El material describe a Salice como operador turístico de Bariloche. También remarca que, en esos casos, las sociedades aparecen en la estructura que recibió los fondos citados por La Nación.
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El artículo porteño, siempre según el texto provisto, sostiene que Ojeda Jara “tendría un vínculo de amistad con Juan Schreiber”. Además, afirma que Ojeda Jara y Schmalz “viajaron a Miami, al menos dos veces, por invitación del empresario hotelero dueño de Basia”. En ese mismo tramo, agrega que “las fechas de los dos viajes coinciden con la creación de las empresas” que luego recibieron dinero asociado a contratos de la AFA.
El texto también recoge que la pareja mencionada ofreció versiones distintas tras quedar expuesta en la investigación. Señala que, en un momento, la mujer dijo que les “robado la identidad”. Y agrega que, tras la publicación de sus nombres en diciembre, La Nación indicó que se fueron de Bariloche.
Según el material, La Nación trazó un paralelo con Salice y López y afirmó que su destino es incierto. En esa parte, el texto sostiene que también viajaron a Miami para abrir las sociedades con su firma. La nota lo expone como un elemento que refuerza la línea temporal entre traslados, constitución de firmas y posterior movimiento de fondos.
Sobre la respuesta del empresario, el texto afirma que La Nación intentó contactarlo durante las últimas semanas y que se negó a responder preguntas. En esa misma reconstrucción, el medio consignó: “El empresario, según dejó trascender, solo se habría encargado de la creación de las sociedades en Miami, pero luego se mantuvo al margen del manejo de los fondos. Esa tarea habría quedado en manos de una financiera, o de varias, que lograron traer los fondos a Buenos Aires”. El artículo también agrega que los “prestanombres” percibieron una compensación, aunque sin precisar monto.







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