
La CNEA retoma el control operativo de la PIAP para reactivar la producción de agua pesada
Actualidad27/01/2026
Sergio Bustos
Tras una recorrida oficial en la planta de Neuquén, la CNEA definió asumir el mantenimiento con personal propio y avanzar hacia una licitación que permita reanudar la actividad.


La Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP), ubicada en Arroyito, provincia de Neuquén, volvió a quedar en el centro de la agenda nuclear nacional. Una reciente visita de autoridades marcó un punto de partida para redefinir su funcionamiento y su futuro inmediato. La decisión apunta a recuperar capacidad productiva en una instalación estratégica.
El presidente de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), el ingeniero Martín Porro, recorrió las instalaciones junto al secretario de Asuntos Nucleares, el doctor Federico Ramos Napoli. La actividad permitió evaluar el estado actual de la planta y avanzar en definiciones operativas. A partir de ese diagnóstico, se resolvió un cambio en la gestión del mantenimiento.
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Según lo definido, la CNEA asumirá de manera directa las tareas de mantenimiento con personal propio. Esta medida busca garantizar condiciones técnicas adecuadas mientras se preparan los pasos administrativos siguientes. La intervención directa del organismo marca un giro respecto de los últimos años.
En paralelo, se iniciará el camino hacia una licitación abierta y transparente orientada a ejecutar el revamping necesario para reactivar la producción. El proceso quedará bajo la órbita de la CNEA, por instrucción de la Secretaría de Asuntos Nucleares. El objetivo es poner nuevamente en funcionamiento una planta hoy detenida.
La producción de agua pesada resulta fundamental para el sistema nuclear argentino. Las centrales Atucha I, Atucha II y Embalse utilizan este insumo como refrigerante del reactor y como moderador de neutrones durante la fisión nuclear. La falta de producción local obliga a depender de stock acumulado o proveedores externos.
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La PIAP pertenece en su totalidad a la CNEA y fue inaugurada en 1993. Desde el punto de vista técnico, se trata de una instalación de alto nivel dentro del circuito nuclear internacional. Sin embargo, desde 2017 permanece sin actividad productiva, tras años sin inversiones orientadas a su continuidad.
La recorrida oficial puso en evidencia el deterioro lógico que genera la inactividad prolongada. Equipos, sistemas auxiliares y procesos requieren adecuaciones para volver a operar. El mantenimiento inicial aparece como un paso necesario antes de cualquier intento de reanudación.
Desde la conducción del organismo nuclear remarcan que la reactivación no solo tiene impacto interno. La demanda de agua pesada existe a nivel internacional, especialmente en países con reactores que utilizan esta tecnología. Volver a producir permitiría recuperar presencia en ese mercado.
Con la definición de asumir tareas operativas y encabezar el proceso licitatorio, la CNEA busca recuperar un rol activo en la PIAP. La reanudación de la producción dependerá ahora de los tiempos administrativos y de las obras necesarias para que la planta vuelva a funcionar de manera segura y sostenida.














