
Tanques del VMOS: ya montan dos techos y miran de cerca una etapa crítica
Actualidad03/02/2026
Sergio Bustos
En Punta Colorada, la obra del proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) empieza a mostrar estructuras que ya se ven desde lejos y obligan a mirar con atención cómo avanza el montaje. En ese escenario, técnicos de la Secretaría de Ambiente y Cambio Climático de Río Negro realizaron una inspección para seguir de cerca una de las etapas más sensibles del plan. El objetivo fue verificar el cumplimiento de las resoluciones ambientales y los sistemas de control previstos para la construcción.


La recorrida se hizo dentro de la jurisdicción de Sierra Grande, donde se desarrolla el montaje de los tanques de almacenamiento del proyecto. Durante la inspección, el equipo constató el progreso en la instalación de estas estructuras, que forman parte de la infraestructura central del VMOS. La fiscalización apuntó a observar tanto el avance físico como las condiciones ambientales bajo las que se ejecuta la obra.
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Según lo relevado, ya se encuentran dos techos en estado muy avanzado, sobre un total de seis estructuras previstas. Esa instancia marca un paso importante porque permite dimensionar el tamaño real del montaje en el lugar. Cada tanque alcanza 38 metros de altura y 82 metros de diámetro, lo que lo ubica entre las obras industriales más grandes en ejecución en la zona.
Otro de los puntos verificados fue el material y los sistemas incorporados en cada tanque. Las estructuras están construidas en aluminio e incorporan sistemas de control de emisión de gases. De acuerdo a lo informado, estos mecanismos están diseñados para reducir impactos ambientales y reforzar la seguridad operativa, un aspecto clave en obras de gran escala vinculadas al desarrollo energético.
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Durante esta fase, los técnicos pusieron especial atención en el avance de las tapas superiores, señaladas como una etapa crítica del proceso constructivo. No se trata solo de un componente estructural, sino de un tramo de obra donde se juega buena parte de la seguridad del sistema. Por eso, la inspección se concentró en observar cómo se ejecuta ese montaje y bajo qué parámetros se controla.
Una vez finalizado el montaje de cada techo, se realizan pruebas hidráulicas, un procedimiento obligatorio dentro del esquema de obra. Este paso permite verificar la hermeticidad de la estructura y su correcto funcionamiento antes de avanzar hacia las siguientes instancias. En la práctica, es un control técnico que busca evitar fallas posteriores cuando el tanque ya está en condiciones operativas.
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El subsecretario de Control y Fiscalización, Nicolás Jurgeit, explicó el sentido de la fiscalización en terreno y dejó una definición directa sobre el rol del Estado en este tipo de proyectos. “La fiscalización apunta a que cada componente del proyecto se ejecute tal como fue aprobado en el Estudio de Impacto Ambiental, transformando los compromisos asumidos en acciones concretas en el territorio”, sostuvo. Además, destacó la importancia del control permanente durante el desarrollo de infraestructura de gran escala.
El esquema de fiscalización ambiental del VMOS se apoya en varios ejes que se sostienen en paralelo. Incluye la verificación de condicionantes ambientales, la auditoría de medidas de mitigación y el monitoreo continuo de la conformidad de la obra. Ese seguimiento busca detectar desvíos a tiempo y sostener la ejecución dentro de lo aprobado oficialmente.
Desde la Secretaría remarcaron que el control estatal apunta a garantizar el desarrollo energético bajo criterios de seguridad, sustentabilidad y respeto por los ecosistemas locales. En una obra de este tamaño, el avance se mide en metros y estructuras, pero también en la forma en la que se cumplen los compromisos ambientales asumidos. Y en Punta Colorada, con los techos ya en montaje, esa vigilancia se vuelve parte del ritmo diario de la construcción.















