
El petróleo de Vaca Muerta ya tiene “club” de compradores y se prepara para un salto de escala
Actualidad03/02/2026
Sergio Bustos
Vaca Muerta no solo empuja más producción: también empieza a ordenar un mapa de ventas externas que cambia año a año. Con infraestructura en marcha y una demanda internacional que se mueve por oportunidad, la exportación de petróleo y gas gana peso como uno de los motores del sector energético. En ese escenario, los destinos todavía son pocos, pero el negocio se prepara para una etapa distinta, con contratos más grandes y mercados más lejanos.


Ernesto Díaz, vicepresidente para América Latina de Rystad Energy, describió que en el corto plazo el crecimiento exportador tiene límites claros. No se trata de falta de interés internacional, sino de volumen disponible y capacidad de moverlo con regularidad. “En términos de exportación de petróleo de Vaca Muerta, hoy el mercado internacional en el 2025 fue principalmente Chile, Brasil y la costa oeste de Estados Unidos. La costa oeste viene creciendo fuerte en lo que es la demanda para nuestros crudos”, sostuvo en diálogo con +e.
La foto de hoy, según el analista, responde a una lógica casi de mercado chico. “Hoy es más un club de oportunidad, los volúmenes son todavía un poco bajos, por lo cual los destinos son Chile, Brasil y Estados Unidos”, explicó. Esa frase, “club de oportunidad”, resume un momento donde las ventas se acomodan a lo que se puede ofrecer, más que a una estrategia exportadora consolidada.
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El punto de quiebre aparece cuando la logística deja de ser un cuello de botella. Díaz remarcó que el salto real se dará cuando se concreten proyectos de exportación que permitan negociar de otra manera. “En la medida que aumente la producción y esos proyectos de exportación se empiecen a concretar, eso va a dar la posibilidad de firmar contratos directamente con las refinadoras”, afirmó, planteando un escenario con vínculos más estables.
Ese cambio, además, impacta en la planificación de las propias compañías productoras. “Van a ser contratos más grandes y de más largo plazo, lo cual va a dar certeza comercial al productor para seguir creciendo”, agregó. En otras palabras, el negocio deja de depender de ventanas coyunturales y empieza a sostenerse con acuerdos que permiten proyectar inversiones con otra tranquilidad.
En ese futuro cercano, Río Negro aparece como pieza clave para el petróleo. Díaz anticipó que el mercado exportador puede cambiar de forma estructural cuando se habilite una salida con barcos de mayor porte. “Cuando se exporte desde Río Negro y se puedan cargar los barcos más grandes, los VLCC, el destino natural va a ser el sudeste asiático, principalmente China e India”, aseguró.
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La idea no es solo ampliar distancias, sino competir con lógica global. Para el especialista, el sudeste asiático se vuelve atractivo por costo de transporte y por características del crudo. “Esos van a ser los principales mercados para nuestro crudo más hacia el año dos mil treinta, principalmente por costo de transporte y por tipo de crudo”, explicó, marcando una proyección que corre el eje de América hacia Asia.
Mientras el petróleo mira a China e India, el gas tiene otro recorrido posible, al menos en la próxima etapa. Díaz señaló que Europa se mantiene como una oportunidad concreta por necesidad y contexto geopolítico. “Vimos que Southern Energy firmó un contrato con Alemania. Hoy los principales abastecedores de gas en Europa son Noruega y Estados Unidos, compitiendo cabeza a cabeza”, detalló, al describir cómo se reparte el mercado europeo.
En ese tablero, Argentina aparece como un proveedor que suma por diversificación. Díaz sostuvo que el continente busca bajar su exposición a conflictos y dependencias. “Ya desplazaron casi todo el gas ruso, y los países están buscando más certeza y seguridad energética. Argentina aparece ahí como un jugador importante”, afirmó, vinculando el interés europeo con un reordenamiento que todavía está en curso.
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La lectura de Rystad Energy ubica al mercado europeo como una ventana valiosa en el corto y mediano plazo. “De acá a dos mil treinta, Europa es una muy buena opción”, indicó Díaz, pensando en el potencial del GNL argentino dentro de esa estrategia de abastecimiento. La clave, otra vez, pasa por volúmenes y capacidad de sostener envíos.
Pero el largo plazo vuelve a correr el foco hacia Asia, incluso para el gas. Díaz proyectó que la ecuación logística y el tamaño del mercado terminan inclinando la balanza. “A partir de 2030, por costos menores de transporte y mayores volúmenes, el sudeste asiático va a ser más preponderante”, explicó, anticipando un nuevo equilibrio donde Europa y Asia compiten por un recurso que Argentina busca colocar en el mundo.
Así, el crecimiento exportador de Vaca Muerta aparece como una historia en dos tiempos. Primero, el “club” de compradores regionales y la costa oeste estadounidense, sostenido por oportunidades y volúmenes acotados. Después, un salto de escala con infraestructura que permita barcos más grandes, contratos más largos y mercados donde la demanda no se negocia semana a semana, sino por años.















