
El queso de Tafí del Valle busca su sello y abre un plazo para objeciones
Actualidad03/02/2026
REDACCIÓN
Agricultura publicó el pedido de Indicación Geográfica para el producto tucumano y habilitó 30 días para presentar oposiciones. Apunta a proteger origen y calidad.


El “Queso de Tafí del Valle” quedó más cerca de convertirse en un nombre protegido, de esos que no cualquiera puede usar. La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca publicó la solicitud de registro de la Indicación Geográfica (IG) y con ese paso abrió un camino formal que mezcla identidad productiva y reglas. En la práctica, el trámite también habilita un capítulo clave: desde ahora corre un plazo para que terceros planteen objeciones si consideran que algo no cumple los requisitos.
La publicación se informó a través del Boletín Oficial y apunta, según el texto, a “promover, defender y proteger” la actividad quesera y el sistema productivo de esa zona de Tucumán. No se trata solo de un reconocimiento simbólico, sino de un instrumento legal para diferenciar un producto ligado al territorio. La norma encuadra el pedido en la Ley 25.380 y su modificatoria Ley 25.966, que regulan denominaciones de origen e indicaciones geográficas de productos agrícolas y alimentarios.
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El registro solicitado busca resguardar un queso que se identifica por un perfil sensorial preciso. La descripción oficial lo vincula con la leche y el proceso de maduración, con aroma y olor láctico, manteca y oliva, y notas frutales. Además lo define como levemente dulce, con salado intermedio, con tonos ácidos y amargos suaves y un picante escaso, un combo pensado para fijar qué entra y qué queda afuera de la etiqueta.
En lo técnico, el protocolo fija un dato que ordena el proceso: el queso debe tener un período mínimo de maduración de 30 días. Esa condición impacta directamente en textura y estabilidad del producto. También se lo describe con textura firme, entre semidura y dura, un rasgo que marca el estilo del queso de esa región.
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La forma también aparece definida con precisión, como suele ocurrir en este tipo de registros. Se presenta en hormas cilíndricas de entre medio kilo y tres kilogramos, con caras planas y corteza natural desarrollada. La masa se describe compacta, sin ojos, de color blanco amarillento, y en el caso de quesos con condimentos, se admite una coloración leve vinculada al condimento utilizado.
El corazón del pedido, de todos modos, no está solo en la receta sino en el mapa. El área geográfica delimitada comprende Tafí del Valle y la Comuna de El Mollar, en Tucumán. Esa delimitación se apoya en un microclima particular, propio de una zona pedemontana al pie de la Sierra de San Javier, con clima templado de altura, veranos húmedos e inviernos secos.
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En los considerandos de la norma, esas condiciones agroecológicas se mencionan como determinantes en las características de los quesos producidos. La idea detrás de la IG es justamente esa: que el producto no sea intercambiable con otro de distinto origen aunque se lo intente imitar. El reconocimiento busca dejar asentado que el entorno influye en el resultado final y que esa relación merece protección.
El esquema previsto no limita el acceso a un grupo cerrado, sino que habilita a todos los productores de la zona que cumplan el protocolo de calidad. Quienes estén situados dentro del área definida podrán pedir el reconocimiento y usar la denominación, siempre que respeten las pautas. Ese punto busca evitar que el sello termine funcionando como una marca privada y, al mismo tiempo, fija exigencias para sostener un estándar común.
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La normativa también prevé instancias de discusión. Según el artículo 19 de la ley, cualquier persona humana o jurídica que acredite interés legítimo y considere que algún requisito no se cumplió podrá formular oposición al registro. Esa ventana legal vuelve relevante el período inmediato a la publicación, porque puede condicionar el avance del trámite o forzar ajustes.
Las oposiciones o presentaciones deben realizarse por escrito y de manera fundada ante la Autoridad de Aplicación. El plazo corre por 30 días contados desde la publicación y se canaliza al correo [email protected]. Con esa etapa abierta, el proceso suma un componente público que no suele verse en el consumo cotidiano, pero que resulta decisivo para que el sello quede firme.
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El trasfondo es un objetivo más amplio que el nombre del queso: diferenciar productos con características propias ligadas a su zona de producción, proteger a productores locales y valorizar tradiciones regionales. En ese sentido, la Indicación Geográfica funciona como una herramienta para ordenar identidad y mercado con reglas claras. Y en Tafí del Valle, el sello que se busca ahora depende tanto del protocolo como de lo que ocurra en este breve período de observaciones.
Fuente: NA.

















