
Petroglifos junto a la Ruta 150, el hallazgo que activó un operativo de preservación
Actualidad05/02/2026
REDACCIÓN
Una patrulla de Gendarmería detectó arte rupestre y herramientas de piedra en dos puntos de San Juan. Patrimonio Cultural pidió georreferenciar, medir y preservar los elementos.


En una zona de tránsito cordillerano donde el paisaje suele comerse los detalles, una recorrida a pie terminó con un dato inesperado: señales de ocupación humana antigua a pocos metros de una ruta nacional. El hallazgo obligó a cambiar la lógica del patrullaje por una dinámica de resguardo. Y dejó una pregunta abierta sobre cuántos rastros similares siguen invisibles en áreas de circulación habitual.
El primer punto se ubicó en la localidad de Las Flores, en el departamento Iglesia, provincia de San Juan, durante una patrulla pedestre por sectores aledaños a un grupo asentado sobre la Ruta Nacional N° 150. El personal pertenecía a la Sección "Las Flores", dependiente del Escuadrón 25 "Jáchal", que realizaba una recorrida eventual por el lugar. En ese trayecto, los uniformados identificaron manifestaciones rupestres vinculadas a una cultura prehispánica.
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Lo observado correspondió a lo que se conoce como "pinturas rupestres" o petroglifos. Ese tipo de vestigios reúne representaciones y marcas con sentido cultural y simbólico de los pueblos originarios que habitaron la región. La detección en campo, en un entorno abierto y expuesto, vuelve determinante la intervención rápida para evitar deterioro o remoción.
Ante esa situación, el personal tomó contacto con el Área Técnica Arqueológica de la Dirección de Patrimonio Cultural de San Juan. Desde esa dependencia indicaron realizar la georreferenciación del sitio para habilitar el relevamiento y el registro oficial. Ese paso técnico ordena la preservación porque fija ubicación precisa y permite planificar el abordaje posterior.
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El segundo episodio ocurrió en otra localidad del mismo corredor cordillerano y combinó patrulla motorizada con tramos a pie. Participaron integrantes del Grupo Especial de Alta Montaña (GEAM) del Escuadrón 25 "Jáchal" y personal de la Sección "Angualasto". En esa recorrida, en Angualasto, apareció un conjunto de herramientas de piedra asociadas a prácticas cotidianas de molienda.
Según la información oficial, se trató del hallazgo de una conana —un recipiente de piedra utilizado para moler alimentos— y dos piedras morteros con sus respectivas manos de piedra. Los elementos se atribuyen a pueblos originarios de las culturas Huarpe y Diaguita, vinculadas a la región cordillerana. La presencia de piezas de uso doméstico suma una dimensión distinta al arte rupestre, porque acerca evidencia material de tareas diarias y alimentación.

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En este segundo caso, el procedimiento volvió a apoyarse en la autoridad provincial competente. Los uniformados se comunicaron con la Dirección de Patrimonio Cultural de San Juan para recibir directivas. La indicación incluyó georreferenciación y medición precisa de los elementos, como paso previo al relevamiento técnico.
Ambos hallazgos quedaron atados a una misma lógica de protección: registrar con precisión para preservar. En terreno, la georreferenciación funciona como una garantía mínima porque fija coordenadas y reduce margen para pérdidas o confusiones. Además, habilita la intervención especializada posterior, que define criterios de conservación y seguimiento.















