Una ruta esperada empieza a cambiar el mapa del sur neuquino desde Meliquina

Actualidad06/02/2026Sergio BustosSergio Bustos
siete lagos
La belleza de una nueva ruta.

El movimiento de máquinas sobre un camino de ripio que durante años marcó límites y distancias empezó a modificar la escena cotidiana en Villa Meliquina. La pavimentación de la ruta provincial 63 ya se puso en marcha y el impacto va mucho más allá del asfalto. La obra reabre expectativas históricas de conexión, circulación y crecimiento en una zona que quedó al margen de los grandes corredores viales.

Aunque el porcentaje inicial es bajo, el inicio efectivo de los trabajos marca un punto concreto en el terreno, con frentes activos y planificación definida. Las tareas se desarrollan en un sector estratégico, donde el tránsito comienza a dejar huella permanente. La transformación no ocurre de un día para otro, pero ya dejó de ser una promesa abstracta.

El tramo elegido para el arranque se ubica a unos 3,5 kilómetros del cuartel de bomberos voluntarios de Villa Meliquina, en el límite del pueblo rumbo a la ruta nacional 237. Desde allí, el recorrido proyectado continúa hacia el empalme con la ruta nacional 40, conocida por miles de turistas como la Ruta de los Siete Lagos. Esa conexión redefine el acceso a la localidad y su relación con el resto de la región.


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La pavimentación no solo apunta a mejorar la circulación vehicular. En el día a día de los vecinos, el cambio implica menos aislamiento, mayor previsibilidad y nuevas posibilidades de servicios. El camino deja de ser una barrera estacional para convertirse en un vínculo estable, incluso en condiciones climáticas adversas.

Desde una mirada regional, la obra impacta en la articulación entre distintas localidades del sur neuquino. Villa Meliquina aparece como un nodo que gana peso dentro del entramado turístico y productivo. La mejora del acceso también influye en la logística, el abastecimiento y la movilidad de quienes trabajan en la zona.

El proyecto contempla además la travesía urbana dentro de Villa Meliquina, un punto sensible donde conviven residentes permanentes y visitantes. El diseño del recorrido urbano es clave para ordenar el tránsito y reducir riesgos. Allí, el asfalto no solo es infraestructura, sino también una herramienta de convivencia.


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La ejecución está en manos de CN Sapag SA, una empresa con experiencia en obras viales de gran escala. El presupuesto asignado alcanza los 29 mil millones de pesos, una cifra que refleja la magnitud del proyecto y su peso dentro de la inversión pública provincial. La dimensión económica también explica los plazos extensos previstos.

El cronograma fija 720 días de ejecución para el tramo que une la ruta nacional 40 con el kilómetro 20. Ese tiempo marca un proceso largo, con etapas visibles y otras menos perceptibles para quienes circulan ocasionalmente. La obra se construye en capas, tanto en el plano técnico como en el impacto social.

Mientras el asfalto todavía no define el paisaje final, el inicio de los trabajos ya modifica expectativas y conversaciones en la región. La ruta 63 deja de ser solo un camino pendiente y empieza a ocupar un lugar concreto en la planificación territorial. En ese cambio silencioso, Meliquina gana centralidad y proyección.

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