
Deuda sin pagar y clínicas al límite: PAMI pone en jaque la atención médica en la Patagonia
Actualidad06/02/2026
Sergio Bustos
El sistema de salud privado de la Patagonia atraviesa uno de sus momentos más delicados de los últimos años. Clínicas y sanatorios de Neuquén, Río Negro, Chubut y La Pampa alertaron por una deuda millonaria acumulada con PAMI que compromete la continuidad de la atención médica para miles de afiliados. La advertencia no surge como una amenaza, sino como un llamado de urgencia ante un escenario que describen como insostenible.


El planteo quedó formalizado esta semana mediante una nota dirigida al director ejecutivo del Instituto, Esteban Leguizamo, donde las entidades señalaron que el atraso en los pagos y la pérdida del valor real de los aranceles empujaron al sistema a un “límite crítico”. Según expusieron, la situación financiera ya no permite absorber nuevos retrasos sin afectar el funcionamiento cotidiano.
Desde las clínicas remarcan que el problema no es reciente. Hace dos meses comenzaron las demoras en prestaciones ambulatorias, pero el quiebre definitivo llegó cuando dejaron de abonarse las internaciones, el principal ingreso de muchas instituciones. Ese faltante generó un desbalance inmediato en estructuras que dependen de pagos mensuales para sostenerse.
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El impacto es mayor en esta región por el modelo de contratación vigente. De acuerdo a los prestadores, en promedio el 40% de la facturación de una clínica proviene de PAMI, aunque en algunos casos ese porcentaje supera el 50%. Esa dependencia vuelve determinante cada transferencia que no se concreta en tiempo y forma.
Andrés Sabalette, representante de las Clínicas y Sanatorios de la Patagonia, explicó que la intención no es confrontar con el organismo nacional. “Nosotros no buscamos un conflicto. Lo que estamos haciendo es alertar sobre una situación que nos sobrepasa”, señaló, al tiempo que remarcó que los atrasos generan un efecto inmediato en salarios, insumos y pagos a proveedores.
La situación salarial es uno de los puntos más sensibles. “Los pagos que hace PAMI a fin de cada mes son los que se asignan para el pago de sueldos”, afirmó Sabalette, y reconoció que varias clínicas no lograron cumplir con esa obligación por no contar con esos fondos. El desfinanciamiento impacta así de lleno en la estabilidad laboral del sector.
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A la deuda se suma otro factor que agrava la crisis: la brecha entre costos reales y valores reconocidos. “Si tomamos la inflación de los dos últimos años, fue del 184% y PAMI aumentó sus aranceles en un 118%. Hay 65 puntos porcentuales de diferencia”, precisó el referente. En ese marco, muchas prestaciones se realizan por debajo de su costo real.
Las clínicas también cuestionaron el sistema modular, que fija montos por día de internación o cirugía sin contemplar el aumento constante de medicamentos, tecnología y estructura. Ese desfasaje obliga a absorber gastos crecientes sin actualización acorde, debilitando aún más la sustentabilidad.
En la nota enviada a las autoridades nacionales, las entidades plantearon tres reclamos concretos: la regularización inmediata de la deuda, una reunión urgente para consensuar soluciones y la reactivación de una mesa técnica que permita revisar los aranceles. De no haber respuestas, anticiparon que el impacto llegará directamente a los afiliados.
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Ese escenario comenzaría a materializarse desde el 10 de febrero, con una restricción progresiva de prestaciones. “Lo que tratamos de hacer es ordenar el caos”, explicó Sabalette, y aclaró que se priorizarán urgencias y emergencias, mientras se postergará todo lo que no resulte crítico. “No es una medida de fuerza, sino una medida de necesidad”, remarcó.
Por ahora, no hay una fecha confirmada de pago. Desde el sector aseguran que existe diálogo con las autoridades centrales, pero sin definiciones concretas. “Ratificaron la intención de encontrar soluciones, pero no tenemos una respuesta concreta, que sería una fecha de pago”, señaló el representante.
Aun en este contexto, las clínicas insisten en evitar un colapso mayor. Reconocen el escenario económico general, pero advierten que la medicina requiere condiciones mínimas de sustentabilidad, donde la seguridad del paciente no puede quedar en segundo plano. Sin una recomposición financiera urgente, el sistema sanitario privado patagónico queda expuesto a un riesgo cada vez más tangible.















