
Qué quedó en pie en la mina de Andacollo y qué bienes podrían terminar en remate
Actualidad10/02/2026
Sergio Bustos
A más de cinco años de la paralización del Proyecto Minero Andacollo, los restos materiales de la operación comenzaron a ordenarse bajo una nueva lógica: la de la quiebra. Un relevamiento reciente permitió identificar qué bienes siguen existiendo, dónde están y en qué condiciones quedaron tras el retiro de Trident Southern Explorations SRL.


El trabajo no lo realizó el Estado provincial de manera directa, sino la sindicatura que interviene en el concurso de acreedores de la empresa. El objetivo fue claro: constatar activos antes de un eventual remate que permita cubrir, al menos en parte, las deudas acumuladas desde que la firma dejó de operar en el norte neuquino.
El informe estuvo a cargo del estudio Bianco, Celano & Asociados y se apoyó en dos visitas presenciales. La primera ocurrió el 19 de enero de 2026 en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en el estudio jurídico de los apoderados de Trident, sobre la calle Enrique Butty. Allí se recuperó documentación clave para reconstruir la situación societaria y contable.
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Según consta en el relevamiento, en ese encuentro se entregaron dos libros diarios, un libro de actas y un libro de inventarios y balances. Ese material pasó a formar parte del expediente y sirve como respaldo para la identificación de bienes y responsabilidades.
La segunda inspección se realizó el 29 de enero en Andacollo, con la participación del geólogo de Cormine, Daniel Bussandri. La recorrida incluyó la sede de la empresa estatal ubicada en Arroyo Atreuco N° 91, donde se encontraban Roberto Carabajal y Sergio Vázquez, responsables de la custodia del predio.
En ese punto se constató la existencia de un cuarto cerrado con indumentaria y equipos, un galpón utilizado como pañol de repuestos y una máquina Caterpillar D6T ubicada sobre la vera del predio. Todos esos elementos forman parte del inventario que podría ser sometido a remate.
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La sindicatura también se trasladó a la testigoteca del yacimiento, situada a la vera del río Neuquén. Allí se conservan los testigos de perforación junto a registros y documentación geológica, definidos en el informe como “información técnica relevante del historial exploratorio del proyecto”.
No todo el material llegó intacto hasta hoy. El relevamiento dejó asentado que, tras una crecida del río Neuquén a mediados de 2023, “se produjo la pérdida estimada de aproximadamente el 10% del material de testigos almacenados”, un hecho que ya había sido advertido públicamente tiempo atrás.
En cuanto a vehículos, se verificó la presencia de dos Iveco Tector A-Track y una Ford 4000 con caja de carga, además de otras unidades distribuidas fuera del yacimiento. En la comisaría local permanece secuestrada una Toyota Hilux 4×4, mientras que en el Escuadrón 30 de Gendarmería, en Chos Malal, se resguardan otros rodados.
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Esos vehículos llevan cerca de cinco años sin uso y presentan un deterioro lógico por el paso del tiempo. El informe detalla que se encuentran “a resguardo, a la intemperie, en estado general aceptable”, aunque con baterías descargadas y una unidad que no pudo ser abierta.
Pese a ese escenario, la sindicatura destacó un dato que sorprendió incluso a los propios inspectores. “La custodia y conservación del predio y de los bienes ha sido eficaz”, señalaron, remarcando que el mantenimiento básico permitió preservar gran parte de los activos, aun después de años de inactividad total.




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