
La textil del grupo TN & Platex pidió concurso preventivo para reordenar deudas. La planta de Los Gutiérrez frenó sin plazo y el sector llega golpeado a 2026.
La postal más cruda del momento se ve en Tucumán, donde la planta de Los Gutiérrez detuvo su actividad por tiempo indefinido y dejó a 190 operarios en una situación de incertidumbre. La empresa sostiene negociaciones con otras firmas de la provincia para intentar reubicar parte del personal suspendido. Mientras tanto, según el texto fuente, apenas unos 30 empleados permanecen en el predio para tareas de logística y administración.
Detrás de ese freno operativo aparece una decisión judicial que la compañía ya formalizó: Hilado SA, integrante del grupo TN & Platex, solicitó el concurso preventivo de acreedores. La firma confirma que busca sanear su situación financiera y evitar un desenlace mayor, en un año que combinó caída del consumo local y cambios en el comercio exterior. El pedido vuelve a exponer el alcance de la recesión industrial en un rubro que suele reaccionar rápido cuando el mercado se achica.


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La empresa describe el concurso como una herramienta para ganar aire y ordenar sus cuentas, no como una salida deseada. En ese marco, desde Hilado SA sostienen que “el objetivo es ordenar los pasivos y facilitar la venta de activos no estratégicos”, y definen la medida como “no deseada” pero necesaria para evitar el cierre definitivo. El texto también vincula esa búsqueda con la continuidad de los puestos de trabajo que todavía se sostienen.
En el diagnóstico interno pesa un combo que golpeó la rentabilidad y dejó poco margen de maniobra. El documento menciona la irrupción masiva de indumentaria importada, que alcanzó USD 1.506 millones el año pasado, y suma la desregulación de ventas digitales del exterior junto con el auge del comercio de ropa usada. Con ese escenario, la empresa queda expuesta a una competencia más dura en un mercado interno que no tracciona.
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A esa presión comercial se agregaron costos financieros que, durante gran parte del año pasado, corrieron por encima de la inflación y complicaron el financiamiento operativo. Hilado SA afirma que intentó reestructurar antes de judicializar, con inversiones tecnológicas y recortes de gastos. El desplome de la actividad, según el texto, empujó la decisión final de acudir a la vía judicial.
Con 70 años en el mercado, la firma plantea el concurso como una instancia para sostener continuidad, no para una retirada ordenada. En un mensaje más amplio, desde la empresa señalaron: “La empresa reafirma su compromiso con trabajadores, proveedores y clientes y con la industria textil, tal como lo viene haciendo hace 70 años. El objetivo es ordenar los pasivos, facilitar la venta de activos no estratégicos y asegurar el cumplimiento de sus obligaciones, en un marco de transparencia y responsabilidad”. El foco del comunicado se concentra en el reordenamiento de pasivos y en la venta de activos que no consideran centrales.
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El caso se inscribe en un cuadro sectorial que el texto describe como frágil y extendido. Según datos del INDEC y de cámaras como la Fundación Pro Tejer citados en la fuente, la industria textil cerró 2025 con apenas 32,5% de capacidad instalada, lo que implica un nivel muy bajo de uso de maquinaria. En la misma línea, el texto compara ese desempeño con los meses más duros de la pandemia de 2020.
En términos laborales, la fuente habla de pérdidas significativas entre fines de 2023 y el cierre de 2025. El sector textil y de calzado habría perdido más de 16.000 puestos de trabajo formales, y la actividad del rubro habría caído 24% interanual en el último año. En ese marco, el ingreso de productos terminados del exterior vuelve a aparecer como factor de presión, con importaciones que sumaron USD 1.506 millones.
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La secuencia de cierres y suspensiones que describe el texto no se limita a empresas pequeñas, sino que involucra marcas históricas. Ya en 2026, la centenaria Emilio Alal confirmó el cierre definitivo de plantas en Corrientes y Chaco, con 260 trabajadores afectados, mientras Textilana mantiene suspendidos a 175 operarios por sobrestock y falta de ventas. La fuente también menciona que otras firmas como Luxo y Vulcalar cesaron operaciones en los últimos meses.
En ese tablero, el concurso preventivo de Hilado SA suma otra señal del estrés financiero que atraviesa la cadena textil, con ventas flojas y competencia externa creciente. La figura judicial abre un proceso de negociación con acreedores y un intento de reordenar activos para sostener continuidad operativa. El resultado final todavía queda abierto, pero el impacto inmediato ya se siente en el empleo y en la actividad de una planta clave en Tucumán.

















