
La reforma laboral llega a Diputados y la oposición busca un detalle que la obligue a volver al Senado
Política14/02/2026
REDACCIÓNSin números para frenarla, distintos bloques apuntan a licencias y al Fondo de Asistencia Laboral para estirar el debate y condicionar el plan del Gobierno antes del 1 de marzo.

La escena en Diputados arranca con una admisión que atraviesa a casi toda la oposición: el proyecto de reforma laboral ya no se discute con la expectativa de voltearlo, sino con la idea de complicarle el recorrido. El oficialismo celebra la media sanción del Senado y quiere llegar al 1 de marzo con la foto completa de sus iniciativas, pero del otro lado aparece una estrategia de desgaste y demora. La apuesta es quirúrgica: tocar artículos sensibles para que el texto cambie y, por reglamento, vuelva a la Cámara alta.
En los pasillos se repite una certeza incómoda. Un diputado del peronismo, citado en la nota, resumió el clima interno con una frase que mezcla resignación y memoria reciente: “Hay que resistir. Esto se parece al primer semestre del gobierno de Milei, cuando lograron avanzar con la Ley Bases y sostuvieron el DNU 70”. Esa lectura sostiene un plan de resistencia por etapas, en el que el Congreso aparece como terreno de pulseada mientras se mide el impacto del “clima social”.


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La maniobra no distingue entre opositores duros y dialoguistas: ambos se miran, conversan y buscan un punto que ordene una mayoría eventual. En el texto circula una hoja de ruta clara: si el proyecto se modifica, regresa al Senado. Por eso el trabajo se concentra en aquello que más puede reunir críticas sin romper del todo los acuerdos cruzados que el oficialismo construyó en extraordinarias.
Entre los temas que aparecen como focos de conflicto, el régimen de licencias por accidentes y enfermedades se lleva buena parte de la atención. La reforma reduce plazos de licencia paga y altera porcentajes de remuneración según el origen del evento y la existencia de cargas de familia. El recorte se vuelve todavía más visible cuando se lee el artículo 208, que fija condiciones detalladas para el pago durante la interrupción de tareas y define porcentajes distintos si el episodio se vincula o no a una actividad voluntaria del trabajador.
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Ese fragmento del proyecto quedó textualizado en la nota y funciona como eje de la discusión: “En caso de sufrir un accidente o una enfermedad que no sea consecuencia de la prestación de tareas derivadas del contrato de trabajo, y que impida dicha prestación, el trabajador tendrá derecho a percibir el 50% de su remuneración básica” bajo determinadas condiciones. La letra plantea un escenario de reducción salarial durante licencias y abre una ventana para que la oposición busque cambios sin necesidad de reescribir toda la reforma. En esa lógica, el objetivo no es “ganar” el debate completo, sino encontrar una modificación posible.
El otro artículo que concentra ruido es el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), pensado para ayudar a las empresas con el pago de indemnizaciones mediante contribuciones mensuales obligatorias. La discusión se empantana por el destino de esos aportes: el texto remarca que hoy se aplican al Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), por lo que el nuevo fondo podría impactar en el financiamiento de jubilaciones. Ahí aparece el argumento más reiterado en las conversaciones internas: el FAL podría nacer con un costo previsional.
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En ese tablero, los bloques clave no son solo los que se ubican automáticamente en la vereda opositora. En la nota se menciona que, además del peronismo y la izquierda, hay miradas críticas en el socialismo santafesino, el radicalismo disidente de Provincias Unidas, la Coalición Cívica, el bloque de Pichetto y Massot y sectores sindicales, entre ellos el chubutense “Loma” Ávila. La idea es armar un consenso mínimo sobre puntos puntuales para forzar el reenvío del texto al Senado, sin necesidad de juntar votos para un rechazo total.
La propia Provincias Unidas aparece como un espacio a observar. Un diputado de ese bloque reconoció que una parte no ve con buenos ojos el FAL y también cuestiona la reducción de licencias, mientras el Senado ya dejó señales de fractura con votos diferenciados de aliados del oficialismo. En la nota se recuerda el caso de la senadora cordobesa Alejandra Vigo, que acompañó la reforma pero rechazó el fondo y otras derogaciones, y se menciona que provincias como Córdoba sostienen reclamos históricos con Nación por fondos previsionales.
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Del lado del Gobierno, el calendario corre y se vuelve parte de la presión política. El oficialismo giró el texto este viernes y busca llamar a un plenario de comisiones el miércoles 18 para dictaminar. A partir de allí, se evalúa sesionar el jueves 19 o el miércoles 25, con el condicionante extra de los feriados de Carnaval, que complican la logística de vuelos y presencias. En ese tablero, cada día cuenta porque define si el Senado tiene margen para insistir en caso de cambios.
Esa urgencia también se lee en el mensaje interno del oficialismo. En el texto se cita que Patricia Bullrich sostuvo ante sus allegados: “Este es el texto definitivo, tengo los votos para insistir”. Sin embargo, en la oposición interpretan que la fortaleza del Gobierno no garantiza un trámite limpio: con un puñado de artículos polémicos, se puede abrir un desgaste parlamentario que cambie el ritmo y, de paso, altere la foto que la Casa Rosada quiere exhibir al inicio de ordinarias.
Fuente: Infobae.














