Proyecto Azud: los faraones nunca se apiadaron de la Meseta Intermedia

Por Sergio Bustos
Mi Archivo15/02/2026Sergio BustosSergio Bustos

El proyecto del Azud Derivador e Irrigación de la Meseta Intermedia, una obra concebida para sanear el Valle Inferior del río Chubut e irrigar vastas áreas de la meseta intermedia, ha sido uno de los emprendimientos más emblemáticos y controvertidos de la provincia de Chubut.

El proyecto del Azud Derivador e Irrigación de la Meseta Intermedia
El proyecto del Azud Derivador e Irrigación de la Meseta Intermedia

Concebido inicialmente como un plan estratégico de desarrollo agrícola y energético, su ejecución ha atravesado décadas de gestiones, cambios políticos, promesas incumplidas, y cuestionamientos sobre la viabilidad y el manejo de los recursos involucrados. Dijeron que era una obra “faraónica”.

 Los Primeros Avances: 1981-1982

El gobernador Niceto Ayersa, durante su gestión (1981-1982), ratificó la decisión de llevar adelante esta obra, presentándola como una solución integral para resolver el problema del ascenso de las napas freáticas en el Valle Inferior y promover la colonización de la Meseta Intermedia. Ayerra sostuvo que la obra podría irrigar unas 40.000 hectáreas, impulsar la producción agrícola, y generar un impacto económico positivo para la región.

En 1982, se llevó a cabo la apertura de sobres para el diseño ejecutivo del canal derivador, con varias empresas participando en la licitación. Aunque esto marcó un avance técnico, los plazos estipulados para la ejecución del proyecto comenzaron a dilatarse, reflejando una falta de compromiso efectivo por parte de los gobiernos provinciales y nacionales.


 OTRAS NOTICIAS:

Mi Archivo resumenLos archivos más leídos: El disparo que salvo vidas, el caso Espinosa, Madryn y la guerra, Leonela Aguirre


Expectativas y Promesas: La Era Alfonsín (1983-1989)

Durante la presidencia de Raúl Alfonsín, el senador Manuel del Villar destacó la "excelente predisposición" del gobierno nacional hacia el proyecto. Se resaltaron sus múltiples beneficios, incluyendo la provisión de agua a bajo costo, la generación de energía mediante minicentrales, y la recuperación de tierras productivas. Sin embargo, pese a las declaraciones optimistas, el financiamiento nunca se concretó de manera definitiva.

En 1988, Mario Brodersohn, secretario de Hacienda de la Nación, negó el pedido de auxilio financiero de la provincia, argumentando la falta de fondos en el contexto de las dificultades económicas del país. Este rechazo marcó un duro golpe para la continuidad del proyecto, y trasladó la responsabilidad de financiar la obra exclusivamente a los recursos provinciales, un desafío prácticamente imposible para la economía de Chubut.

Beneficios Proyectados y Dudas Persistentes

El proyecto prometía una transformación económica y social para la provincia. Entre sus principales beneficios figuraban:

Irrigar más de 30.000 hectáreas de la meseta.

Incrementar la generación de energía en el Dique Florentino Ameghino.

Reducir los riesgos de inundaciones en el Valle Inferior.

Mejorar el sistema de riego y la provisión de agua.

Impulsar la colonización y productividad de la meseta.

A pesar de estos argumentos, las demoras, la falta de claridad en los costos, y la inexistencia de un cronograma firme generaron escepticismo tanto en la población como en el ámbito político.


 OTRAS NOTICIAS:

Crisis textil de los 90 1La crisis del sector Textil en 1993: un año de quiebras, conflictos y desafíos


Resurgimiento y Retrocesos: Década de 1990

El proyecto permaneció en pausa durante gran parte de los años 90, con pocas gestiones concretas para su reactivación. Los problemas financieros de la provincia y la dependencia del financiamiento externo continuaron siendo los principales obstáculos.

En 1995, el gobernador José Luis Lizurume incluyó nuevamente el azud derivador como uno de los pilares de su gestión. Sin embargo, este resurgimiento no fue acompañado por avances reales, y el proyecto se convirtió en un instrumento más de promesas electorales.

Siglo XXI: Un Reclamo Histórico sin Solución

En 2003, Lizurume retomó el proyecto como una prioridad para su segundo mandato, destacando su potencial para transformar áreas improductivas en tierras agrícolas fértiles. Sin embargo, los problemas estructurales y la falta de compromiso político continuaron relegando esta obra al ámbito de los proyectos "eternos" que nunca se concretan.


 OTRAS NOTICIAS:

Inundación de 1998 en Madryn imagen reeditada digitalmente por LA17A 27 años de la gran inundación de 1998 en Madryn: la ciudad colapsó bajo el agua


Crítica al Proyecto

El proyecto del Azud Derivador e Irrigación de la Meseta Intermedia refleja una historia de buenas intenciones frustradas por una combinación de factores: falta de planificación adecuada, dependencia del financiamiento nacional, inestabilidad política, y una débil capacidad de gestión provincial. Si bien los beneficios proyectados son innegables, el fracaso en la ejecución pone de manifiesto la desconexión entre los discursos políticos y la acción real.

En el centro de esta historia persiste una pregunta fundamental: ¿es posible que un proyecto de esta magnitud, abandonado en múltiples ocasiones, pueda finalmente concretarse? La experiencia demuestra que, sin una estrategia clara, compromiso político genuino, y financiamiento asegurado, el azud derivador seguirá siendo una promesa vacía en la historia de Chubut.

 

Te puede interesar
Suscribite al newsletter de #LA17