
El artículo que incomoda al Gobierno y obligó a Milei a mover fichas en pleno feriado
Política16/02/2026
REDACCIÓNEl punto más delicado de la reforma laboral ya no pasa por indemnizaciones ni por el debate sindical, sino por algo más inmediato: qué ocurre cuando un trabajador se enferma. El artículo 44, que reduce el salario durante licencias médicas, se convirtió en el eje que incomoda incluso a sectores dialoguistas y obligó al Gobierno a recalcular su estrategia.
En ese escenario, Javier Milei decidió romper la quietud del feriado de Carnaval y recibió en la quinta de Olivos a Patricia Bullrich, jefa del bloque libertario en el Senado. El encuentro se dio en medio de la definición política sobre cómo sostener el proyecto sin que el tema de las licencias termine trabando la sanción definitiva en Diputados.
La reunión quedó expuesta con una imagen difundida por la propia Bullrich y con un mensaje del Presidente que buscó marcar tono de campaña permanente. Milei escribió: “¿Feriado? ¿Qué es eso? Nosotros trabajamos todos los días”, y remató con su fórmula habitual de “capitalismo, ahorro y trabajo duro”.


Sin embargo, puertas adentro, el ruido no pasa por la épica del trabajo sino por la dificultad de sostener un artículo que recorta derechos en un terreno sensible. Bullrich ya anticipó que el Ejecutivo planea modificaciones en el texto que reduce el pago del salario durante enfermedades que no sean consecuencia directa del trabajo.
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Actualmente, el régimen garantiza el 100% del sueldo durante la licencia, pero el proyecto aprobado en el Senado propone recortes según el origen del problema de salud. Esa cláusula encendió críticas opositoras y también dudas en bloques que suelen acompañar al oficialismo, lo que abrió un frente inesperado en la recta final.
Desde Balcarce 50 intentaron bajar el perfil del contenido puntual del encuentro. Una fuente oficial afirmó: “En la reunión de Patricia y el Presidente se hablaron de cuestiones estratégicas. Lo otro se resuelve a otro nivel”, dejando en claro que la discusión técnica se juega en otra mesa.
Esa mesa existe y funciona con nombres pesados del círculo libertario. Allí se sientan Manuel Adorni, Bullrich, Martín Menem, Eduardo “Lule” Menem, Santiago Caputo, Diego Santilli e Ignacio Devitt. El objetivo es simple: evitar que la reforma se fracture antes de llegar al recinto.
El problema es que cualquier cambio en Diputados puede obligar a que el proyecto vuelva al Senado, algo que el Gobierno quiere evitar por calendario y por desgaste político. Una fuente cercana al oficialismo lo dijo sin vueltas: “La idea es que no vuelva al Senado”.
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En las últimas horas, el Ejecutivo analiza alternativas para salir del laberinto. Una opción es un decreto reglamentario que aclare criterios médicos y garantice pago completo en enfermedades graves. Otra posibilidad es una ley complementaria, o directamente aceptar modificaciones en Diputados aunque eso implique retrasos.
Mientras tanto, el oficialismo apuesta a cerrar extraordinarias con más victorias legislativas, pero sabe que el capítulo de licencias médicas tocó un nervio social difícil de manejar. La reforma laboral avanza en el Congreso, pero su tramo más sensible ya no es técnico: es político y cotidiano.
La discusión de fondo se concentra en si el Gobierno logra sostener la reforma sin que el recorte en licencias se transforme en el costo más alto de la ley. En Olivos, Milei y Bullrich movieron fichas, pero la definición real se juega en Diputados, donde cada voto cuenta y cada artículo puede cambiar el destino del proyecto.













