
El único sobreviviente de la Masacre de Flores y 32 años de una herida que no cerró nunca
Actualidad17/02/2026
REDACCIÓNA 32 años del incendio intencional en Baldomero Fernández 1906, el caso vuelve a escena por su brutalidad, el reclamo de justicia y la voz de Matías Bagnato.

Hay historias que no se cuentan por aniversario sino por persistencia, porque siguen vivas en la memoria social y en una pregunta que nunca termina de acomodarse. La llamada “Masacre de Flores” cumple 32 años este 17 de febrero y conserva un punto imposible de esquivar: una familia asesinada y un único sobreviviente, Matías Bagnato, que entonces tenía 16 años. El caso, además, expone cómo un crimen puede prolongarse en el tiempo a través de amenazas, procesos judiciales y una vida marcada por el recuerdo.
El hecho ocurrió el 17 de febrero de 1994, cuando Fructuoso Álvarez González, de nacionalidad española, prendió fuego una vivienda de la calle Baldomero Fernández 1906. En esa casa vivían Alicia Plaza y José Bagnato, de 40 y 42 años, junto a sus hijos Fernando (14) y Alejandro (9). También estaba Nicolás Borda, un amigo de 11 años que se había quedado a dormir.


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Según el cable de NA, el ataque se vinculó a un reclamo económico: una supuesta deuda de 180 mil dólares. El incendio dejó cinco víctimas fatales y una excepción que atravesó el caso desde el primer día. Matías sobrevivió, quedó como testigo involuntario de una tragedia doméstica convertida en símbolo, y cargó con la tarea de nombrar a los que no pudieron salir.
Con el paso de las semanas, la vida del sobreviviente cambió de manera definitiva. Matías se mudó con su abuela y comenzó a pedir justicia por las muertes de su familia. La escena de Flores dejó de ser un lugar y pasó a ser una marca, un hecho que se reconstruye por nombres propios y por edades que todavía estremecen.
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La causa judicial derivó en una condena severa. Álvarez González, oriundo de Asturias, recibió prisión perpetua en noviembre de 1995 por el Tribunal Oral en lo Criminal N° 12. Años después, en 2004, fue extraditado a España para cumplir la condena, un giro que reubicó el caso en otra jurisdicción sin borrar su peso en la Argentina.
El capítulo más inquietante llegó tiempo después, cuando el agresor volvió a aparecer en el radar de Bagnato por amenazas. En 2011, según informó NA, fue recapturado en la Argentina tras reiteradas intimidaciones contra Matías, en las que le decía que iba a matarlo. Ese dato, más allá de la cronología, muestra que el crimen no quedó encapsulado en 1994: siguió proyectándose como riesgo y como persecución.
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Desde esa recaptura, Álvarez González quedó alojado en el Complejo Penitenciario Federal N° 1 de Ezeiza. Hubo pedidos de libertad, pero la Justicia falló a favor de Bagnato, de acuerdo con el cable. En ese tramo, el caso se sostuvo en decisiones judiciales que no solo miraban el pasado, sino también la protección del sobreviviente.
El final biológico del condenado llegó décadas después y con detalles que también quedaron asentados. Fructuoso murió el 30 de abril de 2023, a los 63 años, por una infección generalizada en una cárcel del Servicio Penitenciario Federal (SPF), luego de que su salud se complicó tras una cirugía de reemplazo de cadera. Estaba internado desde el 4 de abril en el Hospital Zonal General de Agudos Dr. Alberto Antranik Eurnekian de esa unidad y, tras el deceso, su cuerpo fue derivado a la morgue.
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Bagnato eligió despedir esa noticia con una frase breve y definitiva en redes sociales, que condensó décadas de espera y dolor. “Hoy sí por fin puedo decir se terminó. Mami, Pa, Fer, Ale, Nico descansen en paz. Los amo con todo mi corazón”. No fue un cierre del caso judicial, pero sí una forma de marcar un límite emocional, un punto donde la amenaza se apaga aunque la memoria siga.
En la historia del sobreviviente también aparece otra figura central: Norma Calzaretta, su abuela, que murió el 1° de junio de 2020 a los 91 años. NA recordó que ella se salvó porque ese día viajó a Mar del Plata, y luego sostuvo un largo reclamo por justicia y memoria. En la trama de Flores, su rol funcionó como sostén y como insistencia, una presencia que acompañó a Matías cuando todo el resto se había vuelto ausencia.
Fuente: NA.
















