
Les vieron el botín desde la calle y cayó la coartada: “Era nuestro auto”, dijeron
Policiales22/02/2026
REDACCIÓNUn robo a una Amarok estacionada en Trelew derivó en una persecución corta y una interceptación. La versión de los sospechosos chocó con un detalle y con objetos visibles dentro del auto.

La escena ocurrió a plena tarde y en la vía pública, con la rapidez típica de los robos al paso: un vehículo estacionado, un grupo que actúa en segundos y un escape a pie o en un auto de apoyo. Esta vez, el episodio terminó con una interceptación a pocas cuadras y una contradicción difícil de sostener. La coartada se desarmó cuando la policía miró dentro del rodado.
El punto de inicio fue sobre calle España, entre Sarmiento y Pasaje Salta, donde un grupo de hombres fue visto mientras sustraía elementos de una Volkswagen Amarok que estaba estacionada. El aviso llegó por radio y activó la búsqueda en tiempo real, en un horario donde todavía hay circulación y comercios abiertos. Esa combinación le dio visibilidad al movimiento de los sospechosos y acortó márgenes.


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Tras la sustracción, los hombres tomaron por Sarmiento hacia el norte, según el reporte oficial, y se dirigieron a un punto concreto: Sarmiento 255. El dato no es menor porque marca una fuga breve, casi lineal, como si buscaran llegar rápido a un vehículo de apoyo sin perder tiempo. En esa dirección apareció la siguiente pieza del rompecabezas: un Volkswagen en el que se movilizaban.
La interceptación se produjo en ese lugar, con el personal policial frenando el auto antes de que pudiera alejarse. Allí se dio un intercambio que funcionó como quiebre de la escena. Al identificarlos, los sospechosos aseguraron que el vehículo era de ellos, pero agregaron una explicación que encendió más sospechas que certezas.
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Según consta en el parte, los autores manifestaron que no tenían la llave del rodado. En una situación donde se pretende convencer a la policía de propiedad y control, esa afirmación resulta llamativa por sí sola. En la calle, además, la historia empezó a perder peso por un detalle visible desde afuera.
A simple vista, los uniformados observaron pertenencias dentro del auto que fueron señaladas como sustraídas. Ese dato anticipó una confirmación que llegó minutos después, cuando pudieron ubicar al damnificado. La secuencia cerró el círculo: la víctima describió los elementos faltantes y esa descripción coincidió con lo que estaba dentro del vehículo interceptado.
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La confirmación del damnificado no se limitó a una sospecha general, sino a objetos concretos. Entre lo sustraído, figura una rueda de auxilio 245/65/R17, un elemento voluminoso y difícil de disimular en una fuga corta. También se informaron tres valijas con ropas, una cortadora de madera Makita color gris, un teléfono celular Samsung y un chaleco de abrigo gris marca Nike.
El detalle de los objetos ayuda a entender por qué el hecho se volvió tan visible en pocos minutos. No se trató de un hurto pequeño que se oculta en un bolsillo, sino de elementos que demandan traslado y ocupan espacio. En una ciudad, ese movimiento llama la atención y vuelve más probable la detección por parte de testigos o patrullas.















