
“La vuelta a clases es una oportunidad para empezar el año con la salud en primer plano”
Actualidad22/02/2026
REDACCIÓNCon la vuelta a clases, especialistas piden controles reales y vacunas al día. Advierten que el certificado escolar no es un trámite y puede ocultar problemas silenciosos.

La escena se repite cada febrero: filas, formularios y la ansiedad por resolver el apto físico escolar en un ratito. En ese apuro, muchas familias terminan con una firma sobre una ficha, sin control clínico real, y ese atajo deja un hueco grande en la prevención. Especialistas advierten que el certificado no funciona como trámite, porque puede pasar por alto alteraciones que recién aparecen cuando el chico hace esfuerzo.
La médica Mónica Álvarez (M.P. 08113) lo plantea sin vueltas y corre el eje del papel a la salud: “El apto físico escolar no debería entenderse como un trámite administrativo”. La advertencia se apoya en un punto sensible: una evaluación incompleta puede dejar sin detectar señales cardiovasculares, respiratorias, posturales o metabólicas. En la escuela, donde la actividad física se vuelve obligatoria, el riesgo no queda en teoría.


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En la misma línea, la médica Valeria El Haj remarca que el control anual sirve para mirar mucho más que una presión y un peso. “El control de salud escolar anual permite evaluar el crecimiento y el desarrollo, el estado nutricional y detectar a tiempo dificultades visuales o auditivas que pueden afectar el rendimiento en el aula”, señaló. En ese momento, además, se actualizan antecedentes, se identifican apoyos necesarios y se revisa el esquema de vacunación.
Ese recorrido médico, cuando se hace bien, conecta salud y aprendizaje de manera directa. La falta de control visual o auditivo puede traducirse en distracciones, cansancio o bajo rendimiento que después se lee como “problema escolar”. Y un estado nutricional desordenado o un descanso insuficiente también impacta sobre la atención, la memoria y el bienestar emocional, justo cuando el año arranca.
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El Haj agrega un punto que este año aparece con más insistencia en consultorios y escuelas: vacunas completas antes del inicio de clases. “La vacunación es una responsabilidad individual y comunitaria”, sostuvo, y recordó que el Calendario Nacional incluye dosis obligatorias, gratuitas y disponibles en hospitales y centros de salud públicos, sin orden médica. También pidió revisar el carnet y completar refuerzos, en un contexto que describió como de baja vacunación y mayor riesgo de reaparición de enfermedades prevenibles dentro del ámbito escolar.
En el medio de esa agenda sanitaria, hay problemas cotidianos que parecen menores pero se vuelven masivos en el aula, como la pediculosis. El texto destaca que se trata de una condición común en población escolar y que la detección temprana, la revisión periódica del cuero cabelludo y la consulta con el equipo de salud para tratamientos adecuados ayudan a evitar su propagación. No se trata de “vergüenza”, sino de cortar el contagio con acciones simples y sostenidas.
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La vuelta a la rutina también se juega en la mesa: desayuno, vianda y agua segura. El informe plantea que una alimentación equilibrada, con frutas, verduras, lácteos y agua, favorece la atención y el rendimiento escolar. Sostener hábitos desde el hogar y reforzarlos en la escuela marca diferencias que se notan en el aula cuando el día se estira.
Hay otro detalle que parece menor hasta que aparece el dolor: la mochila. El Haj advirtió que la carga no debería superar el 15% del peso corporal y que el uso de ambas correas previene molestias de espalda. A esa lista se suman cuidados diarios que, según la región, se vuelven centrales: protector solar, repelente y gorro para actividades al aire libre, sobre todo donde circula dengue.
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La discusión por pantallas, en paralelo, ya no se limita a “cuánto tiempo” sino a cómo se usan. El texto menciona que la exposición excesiva se asocia a dificultades de concentración, sueño y rendimiento escolar. Limitar el uso recreativo según la edad, evitar la multitarea digital y armar espacios de estudio sin pantallas aparece como una herramienta concreta para recuperar atención sostenida.
En esa misma lógica, el descanso vuelve a ser un factor de salud y aprendizaje, no un consejo suelto. Dormir entre 8 y 10 horas por noche y evitar pantallas antes de acostarse mejora el aprendizaje y la regulación emocional. Cuando el chico duerme mal, el aula lo acusa rápido: irritabilidad, cansancio, falta de foco y menor tolerancia a la frustración.
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El tramo más sensible, sin embargo, sigue siendo el del apto físico escolar y su calidad real. Álvarez explica que una evaluación integral permite detectar alteraciones que muchas veces no dan síntomas evidentes y recién se manifiestan con el esfuerzo. “Se trata de una evaluación médica integral que permite detectar de forma temprana alteraciones cardiovasculares, respiratorias, posturales o metabólicas”, sostuvo, y advirtió que sin control adecuado esas condiciones pasan desapercibidas.
En inicial y primeros años de primaria, el apto físico debe incluir control de peso y talla, presión arterial, auscultación cardíaca y respiratoria, y revisión de antecedentes personales y familiares. A partir de los 7 u 8 años, cuando sube la exigencia física escolar, muchos profesionales recomiendan sumar un electrocardiograma, un estudio sencillo y no invasivo para evaluar el funcionamiento del corazón. En preadolescencia y adolescencia, el control cobra aún más peso por el crecimiento acelerado y los cambios hormonales, y se amplía a postura, capacidad respiratoria y adaptación del organismo al esfuerzo.
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El texto también marca una práctica que los especialistas cuestionan por peligrosa: reutilizar certificados de años anteriores o firmar fichas sin evaluación médica. Eso genera una falsa sensación de seguridad, porque el cuerpo cambia año a año, en especial durante infancia y adolescencia. Un control actualizado y completo aparece como la manera más directa de prevenir riesgos reales en la escuela.
La vuelta a clases, en definitiva, corre más allá del calendario y del uniforme. El Haj lo resume con una idea final que ordena el sentido de todo el paquete sanitario: “La vuelta a clases no es solo un cambio de calendario: es una oportunidad para empezar el año con la salud en primer plano”. Entre la firma rápida y el control real, la diferencia se nota cuando el aula exige.
Fuente: NA.


















