
Un quiebre peronista cambia el reparto de poder en el Senado en plena votación de autoridades
Política24/02/2026
REDACCIÓNLa sesión de autoridades ratifica a Bartolomé Abdala, pero la verdadera tensión pasa por una posible ruptura de senadores del norte que puede mover una vicepresidencia.

La sesión preparatoria del Senado no solo define nombres para un organigrama interno: expone cómo se reacomodan los bloques cuando cada voto importa. Este martes al mediodía, la Cámara alta se reúne para elegir autoridades y, en ese marco, queda encaminada la continuidad del libertario Bartolomé Abdala como presidente provisional. La novedad política, sin embargo, aparece en otro frente y amenaza con alterar la aritmética de los cargos.


Abdala, legislador de San Luis, llega con confirmación para seguir por tercer año en el puesto, según fuentes legislativas. En los pasillos circuló la posibilidad de un recambio con senadores que ingresaron en diciembre, pero esa opción perdió fuerza. El oficialismo apuesta a sostener una conducción conocida para una etapa donde necesita disciplina y acuerdos rápidos.
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La sesión, citada para las 12, también pone en juego las tres vicepresidencias y los cargos de secretarías, donde se mezclan reglas, tradición y negociaciones finas. La vicepresidencia primera seguirá en manos de la radical Carolina Losada, un dato que aporta continuidad en un tablero que se mueve por otros carriles. El resto de los casilleros todavía se negocia y ahí se concentra el ruido.
El punto más abierto es la vicepresidencia que dejó vacante en diciembre la neuquina Silvia Sapag, porque el interbloque peronista todavía no resolvió quién ocupará ese lugar. Esa indefinición no es solo un trámite: deja ver discusiones internas que se acumulan desde hace meses. En la práctica, el peronismo llega a la jornada con tensión hacia adentro y con el riesgo de que esa tensión se traduzca en cambios formales.
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La vicepresidencia tercera es otro casillero en disputa y su destino depende de la geometría de los bloques. Hasta ahora la ocupaba la cordobesa Alejandra Vigo, pero su espacio quedó reducido a un bloque de dos integrantes y pierde peso en el reparto. En ese hueco aparece una jugada que podría redibujar la representación de fuerzas.
Una de las variantes que se discute parte de un posible movimiento dentro del peronismo. Si los tres senadores de Convicción Federal se van del interbloque y se suman a la salteña Flavia Royón, ese nuevo armado tendría cuatro miembros y superaría al PRO y a otras fuerzas provinciales. Con ese número, argumentan quienes empujan el cambio, podría reclamar la vicepresidencia tercera.
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Detrás de esa hipótesis aparece una pelea interna explicitada en los últimos días. Los senadores Guillermo Andrada (Catamarca), Carolina Moisés (Jujuy) y Sandra Mendoza (Tucumán) quieren dejar el interbloque que lidera José Mayans y, según fuentes parlamentarias, el malestar combina diferencias con la conducción y cansancio frente a una agenda atribuida a Cristina Kirchner. En este contexto, el reordenamiento deja de ser una amenaza abstracta y se convierte en una negociación con impacto inmediato.
Convicción Federal ya funciona como bloque dentro del universo peronista y tiene una estructura propia. Lo integran Andrada, Moisés y Mendoza junto a Fernando Salino (San Luis), que lo preside, y Fernando Rejal (La Rioja). En la trama actual, Salino y Rejal aparecen como los que seguirían dentro del espacio que nuclea Mayans, mientras el resto evalúa la salida.
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El dato político que vuelve más sensible esa posible ruptura es el vínculo con gobernadores del norte. En la lectura que hacen en el Congreso, esos tres senadores tienen terminales en mandatarios provinciales alineados con Javier Milei: Raúl Jalil (Catamarca), Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Gustavo Sáenz (Salta). Esa conexión los coloca en el centro de los acuerdos que la Casa Rosada busca para destrabar leyes en el recinto.
En ese marco, fuentes parlamentarias señalan que estos votos resultan determinantes en el esquema de alianzas del Gobierno para proyectos sensibles como la reforma laboral y otras iniciativas. Por eso, lo que se decide en una sesión “de autoridades” termina leyendo como una foto del poder real y de la capacidad de cada bloque para condicionar la agenda. La interna peronista, lejos de quedar encerrada en un debate partidario, se proyecta sobre el funcionamiento cotidiano del Senado.
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La jornada también incluye la confirmación o recambio de nombres en las secretarías, que son piezas de gestión y control administrativo. Se definirá si continúan Agustín Wescenlao Guistinian como secretario parlamentario y Eduardo Fitzgerald como secretario administrativo, además de Dolores Martínez en la Secretaría Parlamentaria y Lucas Clark en la Prosecretaría Administrativa. En un Senado con votaciones ajustadas, esos cargos también pesan, porque organizan el ritmo institucional donde se tramitan los acuerdos.
Fuente: NA.








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