
La noche del domingo en Puerto Madryn quedó marcada por un asalto que combinó violencia, planificación y una huida calculada. En una vivienda ubicada en la esquina de Maqui y Cortaderas, en el barrio Solanas, tres hombres encapuchados y armados irrumpieron cuando una mujer de 53 años y su hijo estaban dentro de la casa. Durante casi 40 minutos los mantuvieron reducidos y luego escaparon en la camioneta de la familia.

El ataque ocurrió alrededor de las 22. Según reconstruyó la Policía, los asaltantes saltaron el portón, forzaron la puerta de la cocina y entraron por la fuerza. La mujer se encontraba en el comedor junto a su hijo cuando escucharon un fuerte golpe y, segundos después, los delincuentes ya estaban dentro.
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Los hombres actuaron con guantes y ropa deportiva oscura. Se comunicaban entre sí con un handy y se movían con rapidez por la vivienda. Una de las víctimas recordó que uno de los asaltantes tenía un marcado acento chileno.
La agresión fue directa. Los ladrones golpearon al hijo con la empuñadura de un arma de fuego y obligaron a ambos a trasladarse hasta la habitación principal. Allí los maniataron con alambre y cordones, los amordazaron y los dejaron encerrados mientras revisaban cada ambiente.
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De acuerdo al parte oficial, permanecieron cerca de 40 minutos dentro del domicilio. Durante ese tiempo exigían la entrega de una caja fuerte. El segundo jefe de la Unidad Regional de Puerto Madryn, César Avendaño, señaló que los delincuentes “le habrían errado con el dato”, ya que en la casa no existía ninguna caja fuerte.
Tras lograr liberarse, madre e hijo pidieron ayuda a un vecino que dio aviso a la Policía. Cuando los efectivos llegaron, encontraron un importante desorden en la vivienda y confirmaron el faltante de varios elementos. Entre ellos, una placa de DJ marca Pioner, un celular Motorola, un iPhone, una billetera con documentación y 1.900 dólares en efectivo.
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La huida se concretó en la Volkswagen Taos de la damnificada. Durante la madrugada se montó un operativo cerrojo con comisarías de la zona, pero no lograron dar con los responsables. Recién en la mañana del lunes el vehículo apareció con documentación y algunas pertenencias en su interior.
Los investigadores también sospechan que una cuarta persona actuó como “campana” desde el exterior de la propiedad para facilitar la fuga. En el lugar trabajó Policía Científica, que secuestró los elementos utilizados para atar a las víctimas: varios trozos de alambre y cordones de distintas medidas.
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Intervinieron además efectivos de la Policía de Investigaciones y de la División Sustracción de Automotores. La causa continúa en etapa investigativa para identificar a los autores y determinar si existen cámaras o testigos que permitan reconstruir el recorrido de escape.
Mientras tanto, el barrio Solanas quedó atravesado por la preocupación. El episodio no solo dejó pérdidas materiales, sino también el impacto de haber estado casi una hora bajo amenaza dentro de su propia casa.

















