
ARA San Juan: hay innumerables fotos que hasta el día de hoy no han sido analizadas
Actualidad06/03/2026
REDACCIÓNEl inicio del debate oral reactivó la expectativa de las familias, que siguen esperando un análisis técnico de miles de imágenes del submarino hallado.

El arranque del juicio oral por la tragedia del ARA San Juan volvió a poner en primer plano una deuda que las familias arrastran desde hace años y que, para muchos de ellos, todavía impide acercarse a una verdad completa. No se trata solo del paso del tiempo ni del peso simbólico de una causa que atravesó gobiernos, despachos y tribunales. El punto que hoy reaparece con fuerza es otro: las imágenes obtenidas tras el hallazgo del submarino todavía no fueron analizadas en profundidad, pese a que podrían aportar información decisiva sobre lo que ocurrió.
Esa es una de las observaciones centrales que planteó Lucía Zunda Meoqui, hermana de Adrián, uno de los 44 tripulantes fallecidos, al hablar sobre el comienzo del debate en el Tribunal Oral Federal de Río Gallegos. Su mirada mezcló emoción, expectativa y desconfianza, una combinación que acompaña a muchas familias desde hace casi una década. “Es movilizante. Hace 8 años que pedimos verdad y justicia. La causa estuvo en Caleta Olivia porque el submarino se hundió directo desde Comodoro Rivadavia, y la jueza Yáñez la tuvo cajoneada hasta el momento”, expresó.


OTRAS NOTICIAS:
La apertura del juicio, que comenzó este martes, representa una instancia largamente esperada por los allegados de las víctimas, pero no logró despejar todas las dudas. Por el contrario, para varios familiares el inicio del proceso deja al descubierto que todavía faltan respuestas sobre aspectos técnicos esenciales. La sensación que transmiten no es la de un cierre cercano, sino la de un expediente que llega a esta etapa con preguntas gruesas todavía abiertas.
En ese punto aparece uno de los reclamos más concretos y persistentes. Zunda Meoqui remarcó que, luego de localizar el submarino a casi 900 metros de profundidad en el Atlántico Sur, la empresa contratada obtuvo una enorme cantidad de registros visuales que no fueron trabajados como, a su entender, correspondía. “Lo importante es que, una vez que se halló el submarino, la empresa contratada sacó innumerables fotos que hasta el día de hoy no han sido analizadas. No podemos saber realmente qué sucedió hasta que no se analicen esas pruebas; todas las hipótesis siguen siendo posibles. Estamos felices de que el juicio haya comenzado, pero con algunas irregularidades, como que llamen a juicio sin haber analizado lo más importante”, afirmó.
La dimensión de ese material es uno de los datos que más impacta cuando se escucha a los familiares. Según explicó, el juzgado cuenta con más de dos teras de memoria con imágenes del submarino, un volumen que, lejos de ser un detalle técnico, podría contener huellas concretas sobre el origen y las características del daño sufrido por la nave. En su planteo, no alcanza con haber encontrado al ARA San Juan si después no se estudió con profundidad lo que esas imágenes podían revelar.
OTRAS NOTICIAS:
Para explicar por qué ese análisis resulta tan importante, Lucía recurrió a una comparación sencilla. “Las imágenes que tiene el juzgado. Son más de dos teras de memoria con imágenes del submarino. Por ejemplo, como el barco Marjory Glenn aquí en Río Gallegos: si vemos la bomba desde afuera, deja una marca, y desde adentro se ve el metal quemado; así se determina que vino de afuera. Ese tipo de pruebas técnicas están en las imágenes pero no se han analizado”, detalló. Con esa descripción dejó claro que no se trata de una expectativa abstracta, sino de la posibilidad de extraer evidencia material que ayude a reconstruir qué pasó realmente.
La espera por los peritos aparece entonces como uno de los puntos de mayor expectativa en esta etapa judicial. Para los familiares, las futuras declaraciones técnicas pueden aportar algo que hasta ahora no encontraron en el expediente: una lectura especializada sobre el estado en que zarpó el submarino, sus condiciones operativas y la naturaleza de las fallas o daños que pudieron haber intervenido en la tragedia. “Esperamos con ansias las declaraciones técnicas de especialistas para saber realmente en qué estado zarpó el submarino. Es una causa muy compleja por lo naval y el adiestramiento militar. Vemos algunas falencias, pero intentamos que se revean. Nosotros llevamos 8 años de investigación y el personal de aquí hace poco que tiene la causa. Dependerá del profesionalismo de jueces, fiscales y la parte querellante que este juicio llegue a la verdad”, sostuvo.
OTRAS NOTICIAS:
Ese planteo deja ver otra tensión que sobrevuela el juicio desde su arranque. Las familias llegan con años de seguimiento, lectura y memoria acumulada sobre cada tramo de la causa, mientras que buena parte de los operadores judiciales se incorporan a una trama que, por su complejidad técnica y militar, exige una curva de comprensión mucho más exigente que la de un expediente común. En esa distancia entre la experiencia de los familiares y el tiempo institucional de la Justicia también anida parte de la desconfianza que persiste.
Más allá de los aspectos procesales, la voz de Lucía también devolvió humanidad a una historia que muchas veces queda atrapada entre tecnicismos, expedientes y reconstrucciones navales. Al recordar a su hermano, recuperó la dimensión personal de una pérdida que no se reduce a números ni a nombres en una placa. “Adrián era una persona super sonriente que te cambiaba el día con chistes. Fue el único militar en la familia. Estudió electromecánica en la técnica de Mar del Plata, quería ser ingeniero y luego se interesó en la Marina. Entró a la escuela de oficiales en Ensenada, estudió en la UTN en Punta Alta y eligió ser submarinista. A fin de ese año, 2017, se recibía de Teniente de Fragata. Éramos nosotros dos hermanos; él era el mayor”, contó.
OTRAS NOTICIAS:
Ese recuerdo no aparece como un paréntesis emotivo, sino como una forma de devolverle espesor humano a un caso que todavía reclama explicación. Cada referencia a Adrián vuelve a mostrar que detrás del juicio no hay solo una discusión sobre responsabilidades penales, sino también una historia de vida interrumpida, una familia atravesada por la ausencia y un duelo que nunca pudo apoyarse en certezas firmes. Por eso, cuando los familiares hablan de verdad, no piden una fórmula abstracta ni un consuelo retórico: piden saber qué pasó.
En el tramo final de su intervención, Lucía también puso el foco en la solidaridad que acompañó a las familias durante estos años, especialmente en el sur del país. “Agradezco los murales en escuelas y barrios. La fuerza fue colectiva y en este territorio se siente de manera particular por la cercanía con Malvinas”, señaló. Esa mención conecta el reclamo judicial con una memoria más amplia, anclada en una región donde la relación con el mar, la Armada y las marcas de la historia nacional no se viven como algo distante.
Con el juicio ya en marcha, la expectativa de las familias no se concentra solo en escuchar testimonios o seguir audiencias. Buena parte de esa esperanza sigue puesta en que el proceso finalmente incorpore y desmenuce el material técnico que, según vienen advirtiendo desde hace años, todavía espera ser interpretado.
Fuente: La Opinión Austral
















