Tecpetrol puso al gas en el centro del debate y abrió otra discusión sobre Vaca Muerta

Actualidad24/03/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

En Houston, Ricardo Markous habló de una oportunidad energética de gran escala para la Argentina, pero ató ese escenario a obras, mercados y alivio fiscal.

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La exposición de Ricardo Markous en la CERAWeek no quedó apoyada solamente en el volumen de petróleo que la Argentina puede sumar en los próximos años, sino en una pregunta bastante más determinante para el negocio: qué hacer con el gas y cómo construirle salida comercial. Desde esa mirada, el CEO de Tecpetrol llevó la conversación sobre Vaca Muerta hacia un punto menos declamativo y más estructural, porque planteó que la verdadera dimensión de la oportunidad energética no depende solo de producir más, sino de resolver infraestructura, mercados de destino y condiciones impositivas que aceleren las inversiones.

En el panel “Energía para el crecimiento: infraestructura e inversión en América Latina”, Markous describió el momento argentino como parte de una “situación global cambiante” y sostuvo que, para el país, “Se trata de una oportunidad inmensa”. La frase apareció ligada a la proyección de producción petrolera, en un contexto donde, según remarcó, la Argentina hoy ronda los 900.000 barriles diarios y podría alcanzar a largo plazo los 1,5 millones por día. Esa referencia al crudo funcionó como marco general, pero no fue el centro conceptual de su intervención.


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El eje más insistente de su planteo estuvo en el gas, al que presentó como el verdadero articulador del crecimiento que imagina para el sector. Markous sostuvo que “Vaca Muerta es, fundamentalmente, una cuenca gasífera” y remarcó que, en ese segmento, “los resultados son colosales”. Ese enfoque no es menor, porque desplaza la lectura clásica que suele concentrarse primero en el petróleo y ubica al gas como condición de escala, de integración regional y de sostenibilidad para buena parte del negocio hidrocarburífero.

Desde esa lógica, el ejecutivo repasó movimientos que ya empezaron a reactivarse en la región. Señaló que el gas argentino volvió a fluir hacia Chile, que también está regresando, “poco a poco”, hacia Brasil a través del gasoducto que conecta por Bolivia, y que también reaparece una corriente hacia el norte chileno. Esa mención no quedó como un listado de destinos, sino como la base de una idea más amplia: antes de pensar en un salto global, la Argentina todavía necesita consolidar y expandir su inserción regional.


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Aun así, Markous dejó claro que el horizonte más ambicioso no está solamente en el vecindario. Cuando habló del desarrollo gasífero, afirmó que la Argentina ya viene trabajando para resolver distintos problemas vinculados al GNL y sostuvo que allí aparece el mercado de mayor escala. En ese punto dijo que “la combinación de las exportaciones regionales y el GNL resulta clave”, porque el petróleo que se extrae en muchos desarrollos llega con gas asociado y ese subproducto necesita destino comercial para no transformarse en un límite para la propia expansión petrolera.

Ese razonamiento permitió entender por qué el CEO de Tecpetrol insistió tanto con la infraestructura. No habló solo de potencial geológico ni de promesas productivas, sino de gasoductos, redes y ampliaciones necesarias para convertir ese recurso en negocio estable. Incluso recordó que participan en TGN Norte, una red conectada de manera directa con Brasil, y precisó que hoy evalúan proyectos para expandir la capacidad de transporte y enviar mayor volumen hacia ese país.


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El planteo, de hecho, dejó a la vista una relación muy concreta entre infraestructura y rentabilidad futura. Si el gas no encuentra salida suficiente, también se condiciona la posibilidad de sostener la producción de petróleo asociada a esos desarrollos. Por eso, cuando Markous habló de “enormes oportunidades para el desarrollo de infraestructura”, no lo hizo como una idea lateral ni decorativa, sino como una pieza central para que la oportunidad energética deje de ser solo una expectativa de conferencia y se convierta en flujo exportador real.

En ese mismo marco apareció su mirada sobre el RIGI, aunque con un matiz que corrió la conversación hacia el terreno tributario. Consultado sobre ese régimen impulsado por el gobierno de Javier Milei, sostuvo que lo que “realmente debería implementarse” es una reducción del impuesto sobre la renta del 35% al 25%, o al menos una regla clara y estable para los próximos tres años. La señal que buscó transmitir fue transparente: para acelerar inversiones no alcanza con instrumentos puntuales si no existe previsibilidad fiscal suficiente para proyectos de gran escala y maduración larga.


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Markous no cerró su intervención en el universo del gas. También sostuvo que la Argentina tiene “enormes oportunidades” en el litio y remarcó que el cobre concentra varios proyectos que podrían implicar inversiones masivas, aun cuando el país todavía no produzca ese mineral. Ese pasaje amplió el foco de la exposición y mostró que, para una parte del empresariado energético e industrial, la ventana argentina no se reduce a Vaca Muerta, sino a un paquete más amplio de recursos estratégicos cuya velocidad de desarrollo dependerá de reglas, tecnología y financiamiento.

Fuente: LA NACION.

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