Por qué se celebra este miércoles el Día del Niño por Nacer

Actualidad25/03/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

La jornada remite a la Anunciación de la Virgen María y quedó instituida en 1998 por un decreto presidencial que la incorporó al calendario nacional.

Mujer embarazada. Foto Freepik
Mujer embarazada. Foto Freepik

Cada 25 de marzo, el calendario argentino incorpora una conmemoración que no nació como una simple efeméride religiosa ni quedó reducida a una fecha más dentro del listado oficial. El Día del Niño por Nacer arrastra una construcción que mezcla tradición católica, decisión política y proyección internacional. Esa combinación explica por qué la jornada conserva un lugar particular dentro del país y por qué su sentido remite al mismo tiempo a una escena bíblica y a un decreto firmado en la Casa Rosada.

El origen simbólico de la fecha se apoya en uno de los episodios centrales del cristianismo: la Anunciación a la Virgen María. Según la tradición católica, ese fue el momento en que el Arcángel Gabriel le comunicó a María que llevaría en su vientre a Jesús, y ella aceptó esa misión como un acto de fe. A partir de esa referencia, la Iglesia ubica el acontecimiento exactamente nueve meses antes de la Navidad, por lo que el 25 de marzo quedó asociado de manera directa a esa escena.


OTRAS NOTICIAS:

Policía Santa CruzDijo que su ex le disparó pero su nueva declaración sumó una acusación mucho más grave

Desde esa base religiosa se fue construyendo una fecha con proyección civil y política. El primer antecedente institucional no apareció en la Argentina, sino en El Salvador, que en 1993 impulsó una jornada bajo la denominación Día del Derecho a Nacer, con sanción legislativa y apoyo de organizaciones provida. Ese paso abrió un recorrido regional que años más tarde iba a encontrar en la Argentina un respaldo formal mucho más visible desde el Estado.

En el plano local, la conmemoración quedó establecida en 1998, durante la presidencia de Carlos Menem, a través del decreto 1406/98. La norma, publicada el 10 de diciembre de ese año en el Boletín Oficial, incorporó la fecha al calendario argentino y fijó el encuadre conceptual con el que el Gobierno de entonces buscó sostenerla. No fue una decisión presentada como una mera adhesión litúrgica, sino como una toma de posición pública sobre el valor de la vida desde la concepción.


OTRAS NOTICIAS:

Centros Juveniles de TrelewTrelew mueve sus centros juveniles con más apoyo escolar y talleres barriales

Ese texto oficial dejó asentada una definición que marcó el sentido político de la efeméride. Allí se afirmó que “el derecho a la vida no es una cuestión de ideología, ni de religión, sino una emanación de la naturaleza humana”, una formulación que resumió el argumento elegido por el Ejecutivo para justificar la medida. El decreto también incorporó referencias a la Declaración Universal de Derechos Humanos, con la intención de respaldar la conmemoración en un lenguaje que excediera el plano confesional.

La primera celebración oficial llegó al año siguiente, en un acto realizado en el Teatro Coliseo, y desde ese momento la fecha comenzó a tener una presencia más visible en el calendario público argentino. En paralelo, Menem envió cartas a mandatarios de América Latina, España, Portugal y Filipinas para promover la adopción de la iniciativa. Ese movimiento diplomático buscó transformar una decisión local en una propuesta de mayor alcance, algo que encontró eco en países como Chile, Costa Rica, Guatemala y Perú.


OTRAS NOTICIAS:

Nuevo Código Penal. Imagen creada con IA generativa por #LA17Milei cerró en Olivos cambios delicados del nuevo Código Penal

La jornada también coincide con otra referencia fuerte del catolicismo contemporáneo. El 25 de marzo de 1995, el papa Juan Pablo II publicó la encíclica Evangelium Vitae, un texto centrado en el valor de la vida humana desde la concepción. Esa coincidencia reforzó el peso simbólico de la fecha dentro del mundo católico y terminó de consolidar un entramado donde la efeméride argentina se enlaza con una tradición doctrinaria más amplia.

Con el paso de los años, el Día del Niño por Nacer quedó sostenido por esas distintas capas de sentido que no se explican por separado. Por un lado, permanece la raíz religiosa asociada a la Anunciación; por otro, sigue vigente la decisión estatal que lo incorporó formalmente al calendario. Entre ambos planos se armó una fecha que en la Argentina no se entiende solo como recuerdo litúrgico ni únicamente como disposición administrativa, sino como una combinación de ambas dimensiones.


OTRAS NOTICIAS:

El argentino mostró solidez y carácter para meterse en cuartos.Cerúndolo se afirma en Miami mientras empieza a ilusionarse con algo grande

Por eso, cuando el 25 de marzo vuelve a aparecer cada año, no activa una conmemoración aislada ni una historia lineal. Lo que reaparece es una fecha construida sobre una escena fundante del cristianismo, una resolución política de fines de los 90 y una voluntad explícita de proyectarla más allá de las fronteras argentinas. En esa superposición de religión, Estado y diplomacia regional está, justamente, la razón por la que esta jornada mantiene un lugar singular dentro del calendario nacional.

Fuente: LA NACION.

Te puede interesar
Suscribite al newsletter de #LA17