La nafta ya subió casi 20% en marzo y el precio no baja pese al petróleo

Actualidad27/03/2026Sergio BustosSergio Bustos

El precio de los combustibles volvió a moverse con fuerza en marzo y reactivó una discusión que se repite cada vez que hay tensión internacional. Mientras el petróleo mostró vaivenes en medio del conflicto en Medio Oriente, en Argentina el impacto fue directo y en una sola dirección: hacia arriba.

El primer impacto aparece en los combustibles, donde las subas ya se trasladaron a surtidores de todo el país.
Impacto en los precios de los combustibles.

En lo que va del mes, la nafta acumuló un aumento cercano al 20%, con valores que rondan los $2.000 por litro en los surtidores. La suba se produjo cuando el barril de petróleo superó los 100 dólares, aunque ahora ese precio retrocedió sin que se refleje en el mercado local.

Este desfasaje entre el precio internacional y el valor en Argentina vuelve a exponer cómo se trasladan los costos en el sector. Cuando el crudo sube, el ajuste se aplica casi de inmediato. Cuando baja, la corrección no llega con la misma velocidad.


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El incremento de los combustibles no es un fenómeno aislado. En el último año, las naftas subieron un 63,6%, casi el doble del ritmo de la inflación general, que fue del 33,1%. Esta dinámica genera un impacto directo en el bolsillo y también en toda la economía.

Uno de los factores que explica esta rigidez es la estructura del precio. Casi la mitad de lo que paga el consumidor corresponde a impuestos, que representan el 46,6% del valor final. De ese total, el 41,5% va a la Nación, el 3% a las provincias y el 2,1% a los municipios.

Esa carga impositiva no solo eleva el precio, sino que también condiciona su comportamiento. Los tributos funcionan como una fuente de recaudación clave y su actualización influye directamente en los valores en surtidor.


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El impacto de la suba no se limita al combustible en sí. En la estructura del Índice de Precios al Consumidor, la nafta y el gasoil tienen un peso cercano al 3,8%. Esto implica que cada aumento del 10% en los surtidores suma alrededor de 0,38 puntos a la inflación.

Pero el efecto no termina ahí. El encarecimiento del transporte se traslada a toda la cadena logística, elevando costos de distribución y, en consecuencia, los precios de bienes y servicios en general.

Desde YPF explicaron que los ajustes responden al mayor costo de refinación, especialmente por la compra de crudo a terceros. Según el CEO de la compañía, Horacio Marín, “la actualización de precios solo refleja el mayor costo de refinación por la compra de crudo no propio”.


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También sostuvo que se trata de un ajuste transitorio y que, en comparación internacional, los incrementos fueron más moderados. “Actuamos sin especulación y sin aprovechar la volatilidad del precio del crudo en este contexto de incertidumbre global”, afirmó.

Sin embargo, especialistas advierten que el escenario hacia adelante sigue abierto. Si el precio internacional se estabiliza y los impuestos se actualizan parcialmente, el impacto podría moderarse. Pero si el crudo vuelve a subir y se trasladan todos los costos, las subas podrían ser aún mayores.

El comportamiento del Brent en las últimas semanas refleja esa incertidumbre. Pasó de valores cercanos a los 72 dólares a picos de casi 120, y actualmente se ubica en torno a los 85 o 86 dólares, en un contexto marcado por tensiones geopolíticas.

En el mercado local, la referencia principal sigue siendo YPF, que concentra más de la mitad de las ventas. Detrás se ubican Shell, Axion y Puma, que suelen acompañar los movimientos de la petrolera estatal.

En este escenario, el precio de la nafta vuelve a ocupar un lugar central en la economía cotidiana. Cada ajuste no solo afecta a quienes cargan combustible, sino que termina impactando en toda la estructura de precios.

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