Las importaciones se frenaron pese a la apertura y el dólar barato

Actualidad28/03/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

El freno del consumo, la industria débil y los depósitos llenos apagaron el boom de compras externas, aun con importados más baratos y menos trabas.

Importaciones, Balanza comercial
Importaciones

La mercadería siguió entrando durante buena parte de 2025, pero los depósitos no se vaciaron al ritmo que esperaban las empresas. Ese descalce entre lo que se compró afuera y lo que después logró venderse en el mercado interno empezó a enfriar las nuevas órdenes al exterior. Así, el impulso importador que había acompañado la apertura comercial encontró un límite menos ideológico que práctico: faltó demanda para sostenerlo.

El dato ya se ve en las estadísticas del arranque de 2026. Entre enero y febrero, las importaciones sumaron USD 10.231 millones, contra USD 11.617 millones del mismo período del año pasado, lo que implicó una caída acumulada de 11,9%. Esa baja convivió con un movimiento opuesto en las exportaciones, que crecieron y empujaron el superávit comercial desde USD 438 millones en el primer bimestre de 2025 hasta USD 2.977 millones en el mismo tramo de este año.


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La desaceleración no apareció de golpe ni arrancó en enero. Después de crecer cerca de 40% interanual en los primeros meses de 2025, las compras al exterior empezaron a perder fuerza en el segundo semestre hasta cerrar diciembre con una suba de apenas 3,5%. Ese recorrido muestra que el freno no responde sólo a una base de comparación exigente, sino a un cambio más profundo en la dinámica de actividad, consumo y reposición de stocks.

El fenómeno tiene una explicación bastante concreta y atraviesa varios sectores a la vez. Las fábricas produjeron menos y, por lo tanto, necesitaron menos insumos importados; la inversión perdió ritmo y eso enfrió la compra de bienes de capital; el ingreso de combustibles también cedió; y los bienes de consumo empezaron a sobrar en un mercado que no convalidó el volumen previsto. El resultado fue una economía con menos necesidad de importar, aun cuando el contexto de apertura y el abaratamiento relativo de los bienes externos podrían haber empujado en sentido contrario.


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Los rubros muestran esa foto con bastante claridad. En febrero, salvo los autos, cuyos volúmenes crecieron apenas 1,5%, el resto de las categorías relevantes registró bajas. Se importaron menos bienes de capital (22,9%), menos bienes intermedios (5%), menos combustibles y lubricantes (17,2%), menos piezas y accesorios para bienes de capital (29,4%) y también menos bienes de consumo final (3,3%).

El economista Lorenzo Sigaut Gravina, de Equilibra, vinculó esa secuencia con una actividad que no logra afirmarse fuera de algunos sectores puntuales. Según su mirada, al descontar ramas como agro, pesca y minería, el resto de la economía siguió casi estancado, con una demanda interna muy golpeada por salarios que perdieron terreno frente a la inflación y por un mercado laboral deteriorado. En ese contexto resumió el cuadro con una frase que condensa buena parte del problema: “La economía está anémica y eso le pone un techo a las importaciones”.


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La economista Elisabet Bacigalupo, de Abeceb, aportó otro elemento para leer el fenómeno. Señaló que, medidas en cantidades, las compras externas alcanzaron niveles altos en relación con el PBI, aunque a precios corrientes representaron bastante menos por el abaratamiento relativo de los bienes importados. En sus palabras, “Medidas en cantidades, las compras externas alcanzaron niveles elevados en relación al PBI, con valores cercanos al 30% a precios constantes. Sin embargo, a precios corrientes representaron alrededor del 15% del producto. Esa diferencia reflejó el abaratamiento relativo de los bienes importados”.

Ese comportamiento previo no fue neutro y dejó una herencia que todavía pesa. Muchas empresas anticiparon compras durante la apertura comercial por miedo a un reacomodamiento cambiario y acumularon mercadería en sectores como químicos, calzado, automotriz y electrodomésticos. Cuando las ventas no acompañaron, esos stocks se transformaron en un freno inmediato para nuevas importaciones, porque antes de volver a comprar había que absorber lo que ya estaba guardado.


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La experiencia de un importador del rubro bazar mostró esa tensión con bastante crudeza. Contó que hasta octubre del año pasado ingresó mucha mercadería y que, desde noviembre, las compras bajaron de manera marcada porque el volumen importado superó lo que el mercado podía absorber. “El ingreso de mercadería fue muy alto hasta mediados del año pasado. Después, las compras bajaron y hoy estamos comprando menos”, explicó; y agregó sobre el cierre de 2025: “Octubre, noviembre y diciembre fueron muy malos. Llegó mucha mercadería y todos vendemos menos”.

De cara a los próximos meses, el sector no espera un derrumbe mayor, pero tampoco un nuevo salto importador como el del año pasado. La demanda interna sigue funcionando como un límite estructural y los stocks todavía condicionan decisiones, aunque algunas consultoras creen posible una recuperación moderada, en torno al 7% u 8% interanual en valor, lejos del vértigo previo. Por ahora, el mensaje que deja el arranque de 2026 es bastante claro: la apertura y los precios relativos ayudaron, pero sin ventas, sin inversión firme y con la actividad apagada, las importaciones también tienen techo.

Fuente: Infobae.

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