
Caputo se apoyó en el agro para mostrar un salto exportador de US$7.595 millones
Política27/03/2026
REDACCIÓNEl ministro difundió cifras del primer bimestre para resaltar ventas externas récord del agro en medio de cuestionamientos por la baja fabril.

Luis Caputo eligió poner sobre la mesa un dato fuerte del frente externo en un momento incómodo para la actividad productiva. El ministro de Economía sostuvo que las exportaciones agroindustriales alcanzaron en el primer bimestre de 2026 su mayor volumen de la última década y las presentó como una señal de fortaleza dentro del esquema económico oficial. La definición llegó, además, cuando crecían las críticas por la caída de la producción industrial en términos más amplios.
El número que usó para marcar ese contraste fue contundente. De acuerdo con su mensaje, la Argentina exportó 18,5 millones de toneladas entre enero y febrero, lo que implicó un incremento del 8% frente al mismo período de 2025. Ese volumen, remarcó, colocó al sector en el nivel más alto de los últimos diez años.


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La lectura política del dato no quedó separada de la coyuntura. Caputo publicó la información en redes sociales justo cuando se acumulaban cuestionamientos sobre el desempeño de la industria en su conjunto, un terreno donde el Gobierno recibe observaciones por el freno en la actividad. Por eso, la difusión de estas cifras no funcionó solo como balance económico, sino también como una respuesta pública apoyada en uno de los motores históricos de ingreso de divisas del país.
El ministro acompañó esa intervención con una serie de precisiones que buscaron ampliar la magnitud del resultado. “Las exportaciones agroindustriales alcanzaron el mayor volumen de los últimos 10 años. En el primer bimestre de 2026, Argentina exportó 18,5 millones de toneladas (+8% vs. 2025), el nivel más alto de la última década”, escribió. La frase condensó el eje central del mensaje oficial: usar el desempeño del agro como argumento de validación en un escenario económico con señales mixtas.
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El otro dato que Caputo puso en primer plano fue el ingreso de divisas que generó ese movimiento exportador. El funcionario afirmó que el sector aportó US$7.595 millones y que esa producción llegó a más de 105 países, un alcance que buscó mostrar no solo volumen, sino también amplitud de inserción comercial. En ese punto, el discurso oficial volvió a insistir en la capacidad del agro para sostener flujo externo y presencia en múltiples mercados al mismo tiempo.
La publicación también incorporó un detalle que apunta a mostrar dinamismo más allá de los grandes complejos exportadores tradicionales. Caputo señaló que 169 productos aumentaron sus ventas al exterior en comparación con el mismo bimestre del año pasado. Esa mención no parece menor, porque intenta construir la idea de una mejora extendida dentro del universo agroindustrial y no limitada a un puñado de rubros dominantes.
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La tensión aparece cuando ese buen desempeño se cruza con el otro costado del cuadro económico. El posteo del ministro se conoció en medio de críticas por la caída de la producción industrial general, un dato que debilita cualquier intento de presentar una recuperación homogénea. Ahí es donde el Gobierno eligió pararse sobre el agro, un sector con números que hoy le permiten exhibir una narrativa más favorable.
El movimiento discursivo también revela qué indicador decide priorizar el Palacio de Hacienda cuando necesita defender resultados. En lugar de responder sobre la actividad fabril con una explicación específica sobre ese deterioro, Caputo optó por mostrar exportaciones, toneladas, mercados y divisas provenientes del complejo agroindustrial. La decisión expone una forma de ordenar el debate económico: poner el foco donde los datos acompañan y dejar en segundo plano las áreas que todavía arrastran problemas.
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En ese marco, el agro vuelve a ocupar un lugar central como proveedor de resultados concretos para el relato oficial. Las toneladas exportadas, los dólares ingresados y la expansión de productos con mayores ventas ofrecen una plataforma sólida para el mensaje del ministro, sobre todo cuando otras ramas no entregan el mismo tipo de respaldo. La discusión, entonces, ya no pasa solo por si el agro crece, sino por cuánto puede compensar políticamente los cuestionamientos que recibe el resto de la estructura productiva.
Caputo cerró su intervención con otro dato pensado para reforzar esa idea de expansión. “El sector generó US$ 7.595 millones y llegó a más de 105 países”, escribió, antes de agregar: “169 productos aumentaron sus ventas externas frente al mismo período del año pasado”. Con ese paquete de cifras, el Gobierno volvió a pararse sobre el agro para defender su rumbo económico, aunque el fondo de la discusión siga atravesado por una pregunta todavía abierta sobre el desempeño del resto de la industria.
Fuente: NA.
















