
Las acciones de YPF reaccionaron con fuerza tras el giro judicial en Nueva York, en una rueda que mostró entusiasmo bursátil y alivio financiero para la Argentina.

La noticia no se sintió primero en los tribunales ni en la Casa Rosada, sino en las pantallas del mercado. Apenas se conoció el giro de la Justicia estadounidense en la causa por YPF, los papeles de la petrolera aceleraron tanto en Wall Street como en la plaza porteña. En la apertura de la reacción, el ADR subía 4,5% en Nueva York y la acción avanzaba 3,2% en Buenos Aires.
Ese envión no quedó solo en el primer impacto de la mañana. En la cotización más reciente disponible, YPF operaba en USD 45,24 en el mercado estadounidense, con un máximo intradiario de USD 46,98, después de haber abierto en USD 43,97. La rueda mostró así una mejora clara sobre el cierre previo y confirmó que el papel quedó entre los más observados del día.


Lo que disparó esa reacción fue el revés que recibió el fallo de primera instancia en Nueva York. La Cámara de Apelaciones revocó la sentencia que obligaba a la Argentina a pagar más de USD 16.000 millones por la expropiación de la petrolera en 2012, en una decisión que cambió por completo el escenario del litigio. Para el mercado, eso equivalió a sacar de encima una amenaza gigantesca sobre el frente externo argentino.
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La lectura financiera del giro quedó todavía más clara en otro papel. Mientras YPF avanzaba, las acciones de Burford Capital, el fondo que financia la demanda contra la Argentina, se desplomaban más de 40% tras conocerse la resolución. Ese cruce de movimientos dejó una señal contundente sobre cómo fue interpretado el fallo: lo que un lado celebró como alivio, el otro lo absorbió como un golpe severo.
El punto central del fallo estuvo en la mirada que tuvo la Cámara sobre la decisión anterior de la jueza Loretta Preska. Según la resolución citada por El País, el tribunal entendió que la magistrada había interpretado de forma errónea la legislación argentina al tratar el estatuto de YPF como si fuera un contrato bilateral. A partir de esa revisión jurídica, quedó sin efecto la condena multimillonaria que había puesto al Estado argentino contra las cuerdas.
Por eso la suba de la petrolera no puede leerse solo como un reflejo especulativo de corto plazo. También expresa una baja abrupta en la percepción de riesgo sobre un caso que venía condicionando la relación entre la Argentina, sus reservas y una eventual ejecución en el exterior. Cuando una condena de ese tamaño se cae en segunda instancia, los activos ligados al país reaccionan rápido porque cambia la foto de fondo.
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De todos modos, el expediente no quedó clausurado para siempre. Los demandantes todavía conservan la posibilidad de intentar una revisión superior en Estados Unidos, lo que implica que el conflicto no desapareció del todo del radar. La diferencia es que ahora la Argentina quedó parada en un lugar mucho más favorable y YPF dejó de cargar, al menos por ahora, con el peso de una amenaza judicial inmediata de esa magnitud.
En ese nuevo escenario, la acción de la petrolera pasó a reflejar bastante más que una buena rueda bursátil. Lo que subió no fue únicamente un papel energético, sino la expectativa de que el principal frente de riesgo del caso se descomprimió de manera brusca. El mercado, que suele reaccionar antes que los discursos, leyó en ese fallo una chance concreta de respirar.
La rueda de este viernes dejó entonces una imagen muy nítida. YPF apareció como uno de los grandes termómetros del día porque el expediente que más la rodeaba cambió de signo en cuestión de horas. Habrá que ver qué ocurre en las próximas instancias judiciales, pero el primer veredicto del mercado ya quedó escrito en verde.














