
Caputo libera pesos para apuntalar el consumo y las ventas con un dólar cada vez más bajo
Política29/03/2026
REDACCIÓNLa baja de encajes puso en marcha un giro oficial: mover el consumo, dar aire al crédito y evitar que el tipo de cambio siga pegado al piso.

Abril arrancará con una señal concreta del equipo económico: más liquidez en pesos para una economía donde el consumo masivo no logra reaccionar y el dólar oficial se acercó demasiado al piso de la banda. La decisión de bajar cinco puntos los encajes bancarios apunta a dejar más dinero disponible en el sistema y a empujar el crédito en un momento donde la Casa Rosada ya no mira solo la inflación. También mira una demanda interna floja y un tipo de cambio que, para el propio Gobierno, empezó a quedar demasiado abajo.
La medida no apareció aislada ni como un parche de último momento. El BCRA ya había definido a fines de 2025 una nueva fase de remonetización, con una hoja de ruta que prioriza la recuperación de la demanda de dinero y la acumulación de reservas internacionales. En ese esquema, la autoridad monetaria proyectó llevar la base monetaria del 4,2% al 4,8% del PBI durante 2026, abasteciendo esa expansión con compras de divisas y evitando, en principio, esfuerzos sostenidos de esterilización.


OTRAS NOTICIAS:
El cambio de tono oficial también se explica por el comportamiento del mercado cambiario durante marzo. Según el artículo original, el peso siguió fortaleciéndose aun en medio del conflicto en Medio Oriente, el dólar minorista perforó los $1.400 y el Banco Central compró dólares todos los días desde comienzos del año, con expectativa de acelerar todavía más esa acumulación en el segundo trimestre por la cosecha gruesa. Ese cuadro dejó al Gobierno frente a una situación incómoda: la calma cambiaria dejó de ser solo una buena noticia y empezó a empujar una discusión sobre atraso relativo del tipo de cambio.
La herramienta elegida para mover esa perilla fue el encaje. La reducción de cinco puntos implica relajar una norma transitoria que había endurecido el esquema monetario y llevado los requisitos bancarios a niveles excepcionalmente altos, con la idea de enfriar la plaza de pesos y contener al dólar. Ahora el Banco Central eligió recorrer el camino contrario: aflojar una parte de ese torniquete para que los bancos recuperen margen de fondeo y el crédito vuelva a circular.
OTRAS NOTICIAS:
Ese giro no corrige un detalle técnico menor, sino que empieza a desarmar una política de emergencia aplicada en la previa electoral. El propio artículo de Infobae remarca que aquel apretón monetario dejó costos laterales concretos: suba de tasas, freno del crédito, mayor morosidad y caída del consumo interno. Con ese diagnóstico arriba de la mesa, la prioridad oficial se movió un escalón y pasó a combinar dos necesidades al mismo tiempo: sostener la desinflación, pero sin dejar a la actividad sin combustible.
El alivio monetario llega, además, con una economía claramente partida. El EMAE de enero de 2026 mostró una mejora interanual de 1,9% y un avance mensual desestacionalizado de 0,4%, pero dentro de ese mismo dato oficial el comercio cayó 3,2% interanual. Esa lectura coincide con lo que subraya la nota original: hay sectores dinámicos, pero el consumo cotidiano sigue sin levantar y las ventas de supermercados todavía muestran el desgaste que dejó la pérdida de poder adquisitivo.
OTRAS NOTICIAS:
Ese contraste ayuda a entender por qué el Gobierno quiere que parte de los pesos vuelvan a circular ya mismo. El artículo describe que la venta de autos y electrodomésticos mantiene algo de tracción, pero al mismo tiempo advierte un corrimiento de la demanda hacia bienes importados, con una suba interanual del 54% en su consumo local. En otras palabras, la actividad no está apagada de manera uniforme, pero el mercado interno más sensible todavía no acompaña y ahí es donde el oficialismo busca meter presión con una política monetaria un poco menos rígida.
Sobre ese tablero aparece otro problema que el Gobierno ya admite sin demasiados rodeos. Luis Caputo dijo esta semana: “Si no estuviéramos comprando el dólar se iría a $ 1.200 o incluso menos”, una frase que revela con bastante claridad que la preocupación oficial ya no pasa por una corrida alcista, sino por una divisa demasiado baja para el equilibrio que quiere administrar el equipo económico. Por eso la baja de encajes no solo busca mover ventas y préstamos: también intenta sacar al dólar de un piso que empezó a incomodar.
OTRAS NOTICIAS:
La prueba real arrancará en abril y no se medirá solo en la cantidad de pesos que queden liberados. El desafío será ver si esa liquidez extra consigue empujar crédito y consumo sin desarmar la tranquilidad cambiaria ni interrumpir la desaceleración de precios, en un contexto donde el IPIM de febrero marcó 1% y el BCRA sostiene que su programa 2026 debe compatibilizar desinflación, re-monetización y reservas. Ahí está el límite operativo de la apuesta oficial: necesita poner plata en la calle, pero sin perder el control de las variables que le dieron aire hasta acá.















