La renuncia de Sergio Wisky expone otro frente abierto en la crisis de Salud de Río Negro

Política29/03/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

Mientras Salud revisa casi 700 cargas de horas extras por encima de los topes, la renuncia del viceministro suma presión sobre una cartera en conflicto.

Sergio Wisky
Sergio Wisky

Casi 700 empleados aparecen en la revisión que abrió el Ministerio de Salud por cargas de horas extras superiores a los límites fijados, y ese control quedó en el centro de una discusión que ya impacta en hospitales y direcciones. En ese escenario, la salida anticipada del viceministro Sergio Wisky agregó otro problema a una estructura que todavía no logra estabilizarse. La combinación entre recorte, revisión y relevo político dejó al sistema sanitario rionegrino en un punto de fragilidad visible.

El foco oficial se corrió con fuerza hacia una decisión que el ministerio comunicó para las horas extras de febrero, cuando resolvió que no abonaría los montos que excedieran los topes establecidos. Esa definición abrió reclamos dentro de los hospitales y empujó un malestar que no quedó limitado a una sola ciudad. La medida, pensada como parte de un ordenamiento, terminó golpeando sobre áreas que ya venían trabajando con faltantes.


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Con el correr de las reuniones, la línea inicial del “no pago” perdió rigidez y empezó a dar lugar a pedidos de fundamentación para cada caso. Los directores expusieron que parte de esas cargas respondió a coberturas excepcionales de áreas o servicios con personal insuficiente. Ese cambio de criterio no cerró la discusión, pero mostró que el ministerio tuvo que moverse desde una postura cerrada hacia una revisión más flexible.

Dentro de Salud reconocen que existen necesidades operativas que explican algunos excesos, aunque al mismo tiempo cuestionan la magnitud del registro detectado. La cartera sostiene que el universo relevado resulta demasiado alto y que debería ubicarse muy por debajo de esa cifra, por eso ahora analiza caso por caso qué situaciones incorporará en la próxima liquidación de haberes. La discusión ya no pasa sólo por el gasto sino por el modo en que se cubren servicios esenciales en hospitales que arrastran vacantes y sobrecarga.

La tensión interna ya dejó otra señal fuerte con la renuncia de Víctor Parodi a la dirección del hospital de Bariloche. En la última semana, buena parte del equipo sanitario se instaló en Cipolletti para intentar desactivar reclamos y ofrecer respuestas al personal. Ese movimiento territorial dejó expuesto que el conflicto por topes y horas extras no quedó encapsulado en expedientes administrativos, sino que escaló a la gestión cotidiana del sistema.


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En medio de ese cuadro, Wisky resolvió adelantar internamente su renuncia, aunque la dimisión todavía no aparece formalizada. El médico había llegado al gabinete de Demetrio Thalasselis en agosto y, poco después, tomó tareas de coordinación con el propósito de ordenar el área. Más tarde, en enero, su peso dentro de la cartera quedó expuesto con su designación como secretario de Salud luego de la salida de Leonardo Gil y en paralelo con otros recambios.

La explicación de su salida no se reduce a un solo motivo. El artículo señala una combinación de factores que incluye las dificultades persistentes dentro del sistema sanitario y también un eventual regreso al gobierno de Chubut, donde Wisky trabajó hasta 2025 primero como secretario de Salud y después al frente de la obra social provincial. Ese trasfondo político se mezcla con un desgaste de gestión que no encontró resultados rápidos en un área atravesada por reclamos y reemplazos.

Otro dato que pesó sobre su salida aparece en Cipolletti, donde la vacante que dejó Juan Pablo Palma en la dirección del hospital todavía sigue sin resolución. Wisky asumió de manera provisoria esa tarea, pero la doble función se prolongó por más de dos meses y convivió con problemas sanitarios que siguieron sin respuesta definitiva. Esa acumulación de responsabilidades, junto con los inconvenientes que no se resolvieron, quedó señalada como uno de los motivos de su alejamiento.


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El cuadro se vuelve todavía más delicado porque, meses después del anuncio oficial, sigue pendiente la conformación formal de los adicionales por funciones que hoy se compensan con carga de horas extras. Esa demora deja abierto un problema de fondo mientras el ministerio revisa qué parte de los excedentes reconocerá y, al mismo tiempo, debe cubrir el vacío que deja la salida de su segundo. La próxima liquidación de haberes y la reorganización del equipo quedarán como dos pruebas inmediatas para una cartera que todavía no consigue salir del modo crisis.

Fuente: Diario de Río Negro

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