
Qué falló antes del disparo dentro de la escuela: “iba a disparar a todo un curso”, “iba a matar a todos”
Policiales31/03/2026
REDACCIÓNLa muerte de Ian Cabrera dejó al pueblo frente a señales previas, una escuela vulnerada y un proceso judicial que no alcanza a explicar el daño.

La puerta de la Escuela Normal Mariano Moreno N° 40 dejó de ser una entrada escolar más y pasó a convertirse en el punto donde San Cristóbal empezó a procesar lo que acababa de ocurrir. Allí se concentraron familiares, vecinos, estudiantes y amigos de Ian Cabrera, el chico de 13 años asesinado el lunes dentro del establecimiento. A la par del dolor por la despedida, el pueblo empezó a girar alrededor de una pregunta más áspera: qué pasó antes para que un alumno de 15 años llegara armado hasta el patio de la escuela.
El ataque ocurrió a primera hora, durante el momento en que los estudiantes se preparaban para el izamiento de la bandera. De acuerdo con la reconstrucción difundida por distintos medios, el agresor ingresó con una escopeta, abrió fuego dentro de la institución y mató a Ian, además de herir a otros dos alumnos. El episodio sucedió en la localidad santafesina de San Cristóbal, donde la escuela quedó luego acordonada y con las actividades suspendidas.


OTRAS NOTICIAS:
Uno de los datos que más impacto produjo en la ciudad fue la forma en que el arma llegó hasta el establecimiento. La investigación indicó que ese día los estudiantes debían llevar un instrumento musical y que el adolescente aprovechó esa circunstancia para esconder una escopeta calibre 12/70 dentro de un estuche de guitarra. Ese detalle corrió de boca en boca en San Cristóbal porque desplazó la discusión desde el instante del disparo hacia un punto previo: el ingreso del arma sin que nada lo detuviera.
La escena posterior mostró un nivel de desesperación que excedió el lugar del ataque. Se consignó que uno de los heridos fue trasladado en código rojo a Rafaela con perdigones en la cara y el cuello, mientras que otro sufrió lesiones de menor gravedad, y que varios chicos escaparon saltando por ventanas, con cortes y golpes provocados en medio de la huida. Ese cuadro explica por qué la tragedia no quedó reducida al crimen de Ian, sino que arrastró a toda la comunidad educativa a una mañana de terror.
OTRAS NOTICIAS:
Con el correr de las horas empezaron a aparecer testimonios que empujaron otra línea de lectura. Una madre de la escuela contó que su hija volvió llorando y le relató que el atacante “iba a disparar a todo un curso”, mientras que en la cobertura asociada al caso también circularon menciones a advertencias previas y a una frase atribuida al adolescente sobre que “iba a matar a todos”. Ninguna de esas expresiones resuelve por sí sola qué ocurrió, pero sí muestra que el pueblo empezó a mirar el hecho también desde las señales que, al menos en algunos relatos, no fueron leídas a tiempo.
La dimensión del caso se volvió todavía más pesada por el tamaño y la vida cotidiana de la ciudad. La prensa describió a San Cristóbal como una comunidad donde todos se conocen y recogió del gobernador Maximiliano Pullaro una frase que resume el impacto institucional del episodio: “Nunca había pasado algo así”. El mismo medio señaló que, después del ataque, se declaró asueto y duelo y se suspendieron las actividades previstas para la semana en la escuela.
OTRAS NOTICIAS:
A esa herida social se sumó casi de inmediato un límite legal. Se informó que, aunque el Congreso aprobó un nuevo Régimen Penal Juvenil que permite someter a proceso a menores desde los 14 años, esa norma todavía no entró en vigencia; por eso, el adolescente acusado no tiene responsabilidad penal bajo el régimen actual, aunque sí quedará dentro de un proceso judicial. En términos prácticos, eso dejó a San Cristóbal frente a otra incomodidad: el expediente puede avanzar, pero no bajo la lógica punitiva que muchos imaginaron en las primeras horas.
La defensa del chico aportó además un contexto delicado que pasó a formar parte del expediente público. Los abogados de la familia dijeron que el adolescente estaba bajo tratamiento psicológico y que había atravesado episodios de autolesiones, al tiempo que sostuvieron que, según lo conversado con sus allegados, no había manifestado agresividad hacia terceros. Son datos sensibles, pero ayudan a entender por qué la causa no se limita al arma, al recorrido escolar ni al instante del ataque, sino que ahora también se mueve sobre antecedentes personales, vínculos familiares y fallas de contención.














