
Deuda, tarifas y energía: qué sucede en la Cooperativa de Trelew y cuál es el plan de acción
Chubut03/04/2026
REDACCIÓNEl interventor de la cooperativa no sólo habló del cambio de proveedor: sumó deuda con Cammesa, atraso tarifario, costos, alumbrado y bacheo.

El cambio de proveedor para una parte de la compra eléctrica fue apenas la punta de una estrategia mucho más amplia que Juan Manuel Alfonsín decidió poner sobre la mesa al hablar de la situación de la Cooperativa Eléctrica de Trelew. En su paso por “El Quinto Poder” de #LA17, el interventor explicó que desde el 1 de abril la entidad dejó de comprarle a Cammesa el ciento por ciento de la potencia, pero enseguida corrió la conversación hacia otros frentes bastante más pesados: la deuda acumulada, el atraso tarifario, la estructura de costos, la masa salarial, las obras urbanas pendientes y el intento de rearmar la cooperativa con una lógica menos política y más técnica. Esa amplitud del planteo fue lo que dejó ver que la modificación en el mercado eléctrico mayorista no fue presentada como una medida aislada, sino como el primer movimiento de una reconfiguración más profunda.
Sobre ese punto inicial, Alfonsín confirmó que la nueva contratación ya está operativa y subrayó el carácter inédito del paso dado por la cooperativa. “Es un contrato que ya está siendo administrado en el mercado eléctrico mayorista por Cammesa desde el primero de abril. Hemos cambiado de proveedor por el 100% de la compra de potencia”, señaló. Luego precisó que los tres principales ítems que componen la factura mayorista son potencia, energía y transporte, y que el primer corrimiento se produjo sobre el primero de esos segmentos, ya que “la potencia no se la compramos más a Cammesa”, sino a una empresa generadora ubicada en Comodoro Rivadavia.


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El propio interventor se ocupó de enfriar cualquier expectativa inmediata de alivio fuerte en las cuentas a partir de ese cambio puntual. Dijo que, “económicamente de principio no tanto”, porque la cooperativa está comprando la potencia “al mismo precio que le compramos a Cammesa”, aunque aclaró que la decisión forma parte de una secuencia de pasos posteriores que se irán anunciando. Allí ubicó la jugada central, porque adelantó que la meta está puesta en el componente más pesado de la factura: “ya estamos trabajando para comprar energía eléctrica más barata que la que nos vende Cammesa”, y agregó que ese ahorro, cuando exista, será trasladado “en su exacta incidencia y proporcional” a los usuarios de la cooperativa.
Ese razonamiento técnico fue acompañado por una definición política muy clara sobre el problema histórico de la entidad. Cuando le plantearon que las cuentas de la cooperativa habían sido siempre un conflicto de fuerte carga política, Alfonsín no esquivó la idea y directamente la validó: “Ninguna institución, ninguna empresa, ningún comercio puede vivir sin ingresos”, respondió antes de remarcar que, desde su llegada, el trabajo apunta a cuidar gastos y a buscar nuevos ingresos. Ahí sintetizó la orientación que quiere imprimirle a la intervención con una frase que ordena toda su lectura de la crisis: “hay que cambiar lo político por lo técnico y en eso estamos trabajando fuerte”.
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La conversación avanzó entonces hacia uno de los núcleos más delicados: la deuda con Cammesa. Alfonsín recordó que asumió el 23 de febrero y que desde ese día trabaja con “dos frentes, ideas madre e ideas fuertes” para encontrar una salida. También dejó una señal de urgencia: “la primera cuota ahora en el mes de junio” ya aparece en el horizonte, por lo que la cooperativa no dispone de mucho margen para postergar definiciones. Sin entrar todavía en detalles del mecanismo, afirmó: “le vamos a encontrar, estoy convencido, pero totalmente convencido que le vamos a encontrar una solución y muy buena para Trelew, pero para todas las cooperativas del país también”, y vinculó ese esfuerzo no sólo con la situación local sino con el cuadro más general de distribuidoras endeudadas.
En ese mismo tramo descartó la idea de que Cammesa hubiera actuado abusando de una posición mayoritaria y prefirió inscribir el problema dentro del funcionamiento mismo del sistema eléctrico. Explicó que se trata de una sociedad anónima sin fines de lucro integrada por generadores, distribuidores, transportistas, grandes usuarios y el Estado nacional, cada uno con una participación del veinte por ciento. “La energía cuando se produce tiene un costo y los costos hay que pagarlos, no es gratis”, resumió, antes de insistir en que hoy la cooperativa intenta “normalizar una situación que venía, de hecho, muy complicada” para volver a sentarse “en la mesa de las empresas normalizadas”.
La deuda, sin embargo, no aparece sola dentro del diagnóstico. Alfonsín sumó otro factor que para él resulta decisivo a la hora de entender el descalce de la cooperativa: el congelamiento tarifario de 16 meses. En un momento de la entrevista fue especialmente enfático con ese punto: “Si alguien me explique, sin incrementar en 16 meses los ingresos, cómo puede sostener, en este caso, un servicio público tan esencial como es el de la energía eléctrica, el del agua y la cloaca”. Y enseguida bajó esa idea a una conclusión tajante: “no hay forma de poder mantener un buen servicio de calidad con tarifas congeladas o con precios congelados desde hace 16 meses, no hay chance”.
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Cuando le plantearon la cuestión de la masa salarial, Alfonsín aceptó que es un problema, pero se ocupó de correrla del lugar de explicación única. “Sí, pero no es el único ítem”, dijo, para dejar claro que el desequilibrio no puede leerse sólo desde el peso de los salarios. Más adelante agregó que los cálculos tarifarios que hoy maneja la cooperativa “no contempla en ningún momento el pago de un centavo a Cammesa por la deuda contraída en los últimos años”, porque el trabajo actual está puesto apenas en sostener el servicio. En otras palabras, el atraso de ingresos es tan profundo que, incluso sin incorporar la mochila de la deuda vieja, la discusión ya es compleja sólo para mantener operativa la prestación cotidiana.
Aun con ese panorama, el interventor hizo una defensa cerrada de la capacidad técnica que encontró adentro de la cooperativa. Dijo que viene de otras experiencias en provincias y países y que en Trelew hay “gente muy capacitada y gente que trabaja muy bien”. Fue incluso más allá al marcar que “el servicio realmente la luz no se corta” y que cada vez se está dando “respuestas más rápidas” ante emergencias y pedidos especiales. Esa reivindicación del personal no fue menor, porque la utilizó para sostener que la intervención no parte de una empresa vacía de recursos humanos, sino de una estructura que, pese a sus problemas financieros, todavía conserva capacidad operativa y margen de mejora.
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La charla también se abrió hacia temas bien concretos de la vida urbana, que en el discurso de Alfonsín funcionan como la prueba visible de hacia dónde debería volver lo que pagan los socios. Mencionó dos prioridades que para él son “básicas, fundamentales y prioritarias”: alumbrado público y bacheo. Habló de la compra de artefactos LED, del recambio en sectores con puntos oscuros y de un plan junto con la Municipalidad para avanzar de manera más integral sobre el hormigón y las calles. En esa parte buscó aterrizar la discusión financiera con ejemplos inmediatos: “el hormigón armado hay que pagarlo, las lámparas LED hay que pagarlas, los salarios hay que pagar”, una secuencia con la que intentó desmontar cualquier ilusión de mejora sin recursos.
Otro aspecto que dejó ver la entrevista fue que Trelew no está pensando este movimiento como una salida cerrada sobre sí misma. Alfonsín recordó que hace tres semanas hubo una reunión técnica en la Federación de Cooperativas de Chubut, en Rawson, donde explicó el funcionamiento de la nueva regulación nacional y anticipó el camino que iba a tomar la cooperativa. Dijo que el compromiso asumido fue que Trelew arranca y después se pone a disposición de las otras cooperativas para compartir contactos, regulación, proveedores y experiencia. “Acá hay mucho trabajo en equipo y mucha generosidad, acá nadie se corta solo ni trabaja con egoísmo”, afirmó, en una frase que también buscó darle a esta decisión un valor de referencia provincial.
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El interventor vinculó esa secuencia de cambios con un respaldo político que entiende existente, aunque sin correrse de su discurso de gestión. “Vamos a ser portadores de buenas noticias permanentemente porque vamos a contar y a demostrar que lo que se paga como socio vuelve al socio”, prometió. Esa devolución, según dijo, debería expresarse en “mejores servicios, mejor iluminación, mejores servicios de saneamiento” y en otras medidas que se irán anunciando. Así, el cambio de proveedor quedó finalmente encuadrado como el primer signo de una intervención que quiere mostrar resultados en varios planos a la vez: alivio de costos, reordenamiento técnico, negociación de deuda, actualización tarifaria y una traducción visible en la ciudad.

















